Una nación bajo sospecha

Por Michael Hampton

Nota: Este artículo fue escrito en inglés, y está dirigido a los ciudadanos de Estados Unidos, pero lo tradujimos por su interés, ya que los países Iberoamericanos vivimos sometidos a un paradigma anglo sajón y las tendencias que este paradigma tiene en los gobiernos anglosajones son inmediatamente adoptadas por los gobiernos y la sociedad Iberoamericana. Traducción iieh

¿Qué tiene usted que esconder? La respuesta puede sorprenderlo. Si usted es como la mayoría de los ciudadanos, usted tiene por mucho que darse cuenta que necesita pasar desapercibido, y el no hacerlo puede ponerlo, a usted y a su familia, en un grave peligro.  
En su nuevo libro Three Felonies a Day (Tres crímenes mayores por día) el abogado Harvey Silverglate sostiene que un típico profesionista comete en promedio tres crímenes federales por día, sólo con ir a su diario negocio, sin siquiera darse cuenta de ello.

Y que lo único que lo mantiene fuera de la prisión es que los policías o investigadores no lo han investigado todavía. “Ninguna clase social o profesión está a salvo de este tipo de problemas, del control por la rama ejecutiva,” examine las declaraciones en el libro y verá que nada menos que la integridad de nuestra democracia constitucional está en juego.
Mientras que el libro Three Felonies a Day ilustra el problema bastante bien, hoy quiero hablar sobre soluciones. Presumiblemente usted nunca ha pensado que tiene que protejerse del gobierno. Pero sin duda usted no esta conciente de que existen muchas leyes “extraordinariamente amplias y vagas”, de manera que usted viene a ser “un criminal” varias veces al día, solamente por ir al trabajo, recoger a sus hijos o ir a comer. Más aun, el concepto de intención criminal ha sido en gran medida removido de la ley, así que usted sería arrestado aunque no supiera que lo que está haciendo fuera contra la ley.
Bajo las leyes inglesas comunes que hemos heredado, un crimen requiere de intención. Esta protección esta desapareciendo, y como escribe el Sr. Silvergate, “Desde la era del Nuevo Tratado” el Congreso ha delegado a varias agencias administrativas la tarea de escribir los reglamentos”, y más aun, “El Congreso ha demostrado una disfunción creciente en hacer una legislación que de hecho pueda ser bien comprendida”
Una de las más poderosas soluciones contra este tipo de disfunción de la justicia que pone a gente como usted en prisión, es la privacidad. La privacidad hace mucho más difícil a los entusiastas acusadores el cambiar sus totalmente inocentes actividades en “crímenes”. Por no decir que también prove contra las más mundanas amenazas de ladrones de identidad, ex esposos/as psicóticos, etc.
Unas cuantas personas se han dado cuenta de que desde hace mucho tiempo los gobiernos no están aquí para ayudar y  han ofrecido soluciones prácticas para incrementar la privacidad personal.
La privacidad es una política de seguridad contra la opresión. Permite a una ciudadanía tiranizada, pensar independiente, libre y claramente. (!Imagine si una librería estuviera regulada como una tienda de armas¡)
Un gobierno que sabe todo acerca de su gente es un gobierno invulnerable porque la gente ya no podrá concentrarse con seguridad. En un estado orwelliano en el cual todas las comunicaciones, transacciones y asociaciones son monitoreadas y censuradas ¿podría surgir de él posibles reajustes o menos aun una exitosa revolución?. . .
Cuando su privacidad se va, la gente tiene la sensación de “tirar la llave de sus esposas”. Piense en el decremento de su privacidad como si usara un traje cada vez más apretado.
¿Qué tiene usted que esconder?  Hoy, quizá nada. El próximo año quizá mucho dependiendo de la nueva información, de las nuevas leyes y de la revisión de prioridades. La privacidad es una amplia política de seguridad. Guarde los bonos que le da aunque no esté bastante seguro de porqué.

23 de noviembre de 2009