"Money"

Ximena Peredo
El Norte - México
4 Sep. 09

Horrorizados, así nos encontramos. La masacre ocurrida el miércoles por la noche en un centro de rehabilitación en Ciudad Juárez nos dejó perplejos. Fueron fusilados 17 jóvenes que habían decidido dar la lucha contra su propia adicción. Esta cifra podría elevarse. Nos aterroriza tanta confusión: cabezas en hieleras, enfrentamientos entre militares y policías, tráfico de menores, explotación sexual, esclavitud laboral. Detrás de todo esto, sólo dinero.

La libertad moderna alcanza para todo menos para cuestionar el lugar que ocupa el dinero en nuestras vidas. No lo hacemos porque somos una sociedad de consumidores, más que de ciudadanos, con lealtades y fobias establecidas. Mostramos muy orondos nuestros carnets de "clientes distinguidos" o "tarjeta del aprecio", pero encontramos muy poca utilidad en madurar como ciudadanos críticos.

Comprar se está convirtiendo en la razón última de existir. ¿Qué aprenden los niños cuando sus padres los llevan a espacios en donde la diversión consiste en ganar dinero y gastarlo, como "Kidzania" y "Mundo de a Deveras"? ¿Qué aprenden los jóvenes en las universidades cuyos planes de estudio son dirigidos por las "necesidades del mercado"? Son domesticados para obedecer los mandatos del poderoso caballero, don Dinero.

Los más oprimidos por el sistema capitalista son los que lo alimentan, paradójicamente. La mayoría de los trabajadores intercambian una jornada de trabajo por 53 pesos diarios, al llegar a casa, exprimidos, se rinden ante el televisor para tomar nota de todo lo que tienen que comprar para no sentirse fracasados. Las fantasías son el combustible del modelo capitalista, que se encarga de crear necesidades artificiales todos los días y de ponerlas en el mercado.

El liberalismo económico que se sostenía en la premisa utilitaria "felicidad para el mayor número de personas", hoy resulta, por lo menos, sarcasmo de mal gusto. Los gobiernos pueden asesinar a sus pueblos si así lo consideran, pero tienen prohibido obstaculizar las actividades de las empresas transnacionales. La persona humana es el medio para la conformación, fortalecimiento o defensa de los capitales. Si el mercado los esclaviza o los enferma es un asunto que a pocos indigna.

Las "Gold Farmers" son un nuevo concepto de esclavitud. Aprovechándose de la adicción de muchos jóvenes chinos a los juegos de video, las "granjas de oro" son lugares en donde estos chicos juegan más de 12 horas diarias a cambio de comida y techo. No reciben dinero. La empresa subasta los puntos obtenidos en los juegos en portales de internet, que pagan jugadores de Estados Unidos. Hacinados en pequeños espacios, los adictos pasan sus días sumidos en la alienación absoluta, sin cuestionar siquiera por qué no reciben un salario por el servicio que están prestando.

EL NORTE presentó hace un mes una nota impresionante sobre el consumo de sopas instantáneas en México. Consumimos el 97 por ciento de las sopas que se ofrecen en toda América Latina, a pesar de su nulo valor nutrimental. Pero esto no es lo peor, estos productos contienen glutamato monosódico, que afecta directamente el funcionamiento de las neuronas que se encargan de enviar al organismo el mensaje de saciedad. Las sopas Maruchan y similares atentan contra la salud de los mexicanos, sin embargo, la Secretaría de Salud observa el fenómeno sin emitir siquiera una recomendación a la población.

El ser humano pierde valor frente al dinero: la vida de las personas se tasa como el sorgo, el arroz y el trigo, bienes que jamás pensamos cotizar.

Nos horroriza el salvajismo de los narcotraficantes porque hace evidente lo que preferimos olvidar. Cada vez más personas están dispuestas a asesinar a alguien que se interpone en sus negocios, que los atrasa o que los condena. Tal vez lo que nos horroriza no es que ocurra esto, sino que esté tan expuesto, que no podamos ignorarlo, que nos obligue a reflexionar.

Cada año, 5 millones de niños mueren de hambre en el mundo. ¿Horrorizante?

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