Encierra iPad costo humano


Mientras obreros chinos sufrían, Apple registraba ganancias récord

Por CHARLES DUHIGG y DAVID BARBOZA,
4 febrero 2012, The New York Times

CUANDO UNA EXPLOSIÓN arrasó con el Edificio A5, en mayo del año pasado, los trabajadores salieron corriendo y vieron humo negro salir por las ventanas hechas añicos. Provenía del área donde los empleados pulían miles de cubiertas para iPads al día.
Dos personas murieron instantáneamente. Otras dos fallecieron después y más de 18 resultaron heridas. Los rasgos de un hombre quedaron desfigurados por la explosión y en lugar de su boca y nariz había una mancha roja y negra.
"¿Es usted el padre de Lai Xiaodong?", preguntó alguien cuando sonó el teléfono en la casa de la infancia de Lai. "Está mal. Vaya al hospital lo más pronto posible".
Seis meses antes, Lai, de 22 años, se había mudado a Chengdu, en el sureste de China, con el afán de convertirse en uno de los millones de trabajadores que impulsan al sistema manufacturero más sofisticado del mundo. Ese sistema ha hecho posible que Apple y cientos de compañías más produzcan dispositivos casi tan rápido como son concebidos.
Sin embargo, los obreros chinos que arman iPhones, iPads y otros, dispositivos con frecuencia laboran en condiciones crueles de acuerdo con empleados dentro de esas plantas, defensores de les trabajadores y documentos publicados por compañías. Los problemas varían desde pesados ambientes laborales y serios –y a veces mortales– problemas de seguridad.
Los empleados trabajan tiempo extra excesivo, en algunos casos siete días a la semana, y viven en dormitorios con sobrecupo: Obreros menores de edad han ayudado a edificar los productos de Apple, y los proveedores de la compañía se han deshecho de manera inadecuada de residuos peligrosos y falsificado registros, según reportes de la firma y grupos activistas. Lo más inquietante, afirman estos grupos, es la indiferencia de los proveedores hacia la salud de los trabajadores.
Hace dos años, 137 obreros de un proveedor de Apple, en el oriente de China, resultaron heridos luego de que se les ordenó usar un químico tóxico para limpiar pantallas de iPhones. En un lapso de siete meses el año pasado, explosiones en fábricas de iPads provocaron la muerte de cuatro personas e hirieron a 77. Antes de esos siniestros, Apple había sido alertada respecto a condiciones peligrosas en la planta de Chengdu, de acuerdo con un grupo chino que publicó la advertencia.
"Si Apple fue advertida y no actuó, es reprobable", dijo Nicholas Ashford, ex presidente del Comité de Asesoría Nacional sobre Salud y Seguridad Laboral. "Pero lo que es moralmente repugnante en un país son prácticas empresariales aceptadas en otro, y las compañías se aprovechan de eso".
Appleno es la única compañía de electrónica que hace negocios dentro de un inquietante sistema de suministro. Se han documentado deprimentes condiciones laborales en fábricas que arman productos para Dell, Hewlett-Packard, IBM, Lenovo, Motorola, Nokia, Sony, Toshiba y otras. .
Varios ejecutivos y ex ejecutivos de Apple afirman que la compañía ha hecho esfuerzos significativos para mejorar las fábricas. La firma de electrónica ha desarrollado un código de conducta para sus proveedores. Ha organizado una campaña de auditorías y cuando se descubren abusos, señala Apple, se exigen correcciones.
Los reportes anuales de responsabilidad de los proveedores de Apple con frecuencia son los primeros en señalar los abusos. En enero, por primera vez, luego de presiones de grupos defensores, la compañía emitió una lista que identificaba a muchos de sus proveedores. Más de la mitad de los proveedores auditados ha violado al menos un aspecto del código cada año desde el 2007, de acuerdo con Apple.
"A Apple nunca le importó nada más que no fuera incrementar la calidad del producto y disminuir el costo de producción", dijo Li Mingqi, quien hasta abril trabajó en el área administrativa de Foxconn Technology, uno de los principales socios manufactureros de Apple.
En enero, Apple reportó uno de los trimestres más lucrativos en la historia, con 13.06 mil millones de dólares en ganancias sobre ventas de 46.3 mil millones de dólares.
Algunos ex ejecutivos de Apple indican que la compañía desea mejorar las condiciones dentro de las fábricas, pero que eso se desvanece cuando choca con las relaciones con proveedores cruciales o con la rápida entrega de productos.
Un ex ejecutivo de Apple dijo: "realmente nos esforzamos por mejorar las cosas, pero la mayoría de la gente aún se sentiría muy perturbada si viera de dónde pro-vienen sus iPhones".

El camino a Chengdu
Unos seis meses antes de la explosión de Chengdu, Lai Xiaodong, recién graduado de la universidad, llegó a la ciudad de 12 millones de habitantes que rápidamente estaba en vías de convertirse en uno de los centros manufactureros más importantes del mundo, con clientes como Amazon, Dell, Hewlett-Packard, Nintendo, Nokia y Samsung.
Lai se enfocó en Foxconn Technology, el exportador más grande de China y uno de los patrones más grandes de la nación, con 1.2 millones de trabajadores. La compañía ensambla aproximadamente el 40 por ciento de la electrónica de consumo del mundo.
Cuando Lai consiguió un empleo reparando iPads, notó las luces casi cegadoras, ya que los turnos duraban 24 horas.
El código de conducta para los proveedores de Apple dicta que, salvo en circunstancias inusuales, los empleados no deben trabajar más de 60 horas a la semana. Pero en Foxconn, algunos trabajaban más, de acuerdo con entrevistas, talones de pago de los obreros y sondeos realizados por grupos externos.
Al poco tiempo, Lai trabajaba 12 horas diarias, seis días a la semana, revelan sus cheques de pago. Había "turnos continuos", cuando se les decía a los obreros que trabajaran dos periodos seguidos, de acuerdo con entrevistas.
Cuando terminaba la jornada de Lai, se retiraba a una pequeña recámara apenas lo suficientemente grande para albergar un colchón, un guardarropa y un escritorio. El alojamiento era mejor que los dormitorios de la compañía, donde vivían 70 mil trabajadores de Foxconn, a veces con 20 personas metidas en un departamento de tres recámaras, aseguraron algunos empleados.
Pasado un tiempo, Lai fue ascendido a supervisor de una cuadrilla de trabajadores. Luego, en mayo, una explosión fue desatada por una acumulación de aluminio en polvo, residuo de la limpieza de las iPads. Lai resultó muerto.
En el hospital, la novia del joven vio que su piel estaba casi completamente carbonizada. "Lo reconocí por sus piernas, de lo contrario, no habría sabido quién era esa persona", expresó. Luego de la muerte de Lai, empleados de Foxconn le entregaron a sus padres una caja con las cenizas. La compañía más tarde les envió un cheque por aproximadamente 150 mil dólares.
En un comunicado, Foxconn afirmó que la planta de Chengdu cumplía con todas las leyes y regulaciones pertinentes. El proveedor también disputó las versiones de los trabajadores sobre turnos continuos, tiempo extra extendido y alojamientos sobresaturados.

Código de Conducta
En el 2005, los ejecutivos de Apple se percataron que otras compañías habían creado códigos de conducta para vigilar a sus proveedores. Apple decidió seguir el ejemplo. El código que la firma publicó ese año exige "que las condiciones laborales en la cadena de suministro de Apple sean seguras, que los trabajadores sean tratados con respeto y dignidad, y que los procesos manufactureros sean responsables con el medio ambiente".
Sin embargo, el siguiente año, un periódico británico visitó en secreto una fábrica de Foxconn, en Shenzhen, China, donde se fabricaban iPods, y publicó un re-portaje sobre las largas jornadas laborales, las "lagartijas" impuestas como castigo y los dormitorios atiborrados. Apple auditó la fábrica, la primera inspección de dicha naturaleza por parte de la empresa, y ordenó mejoras. Para el año pasado, la firma estadounidense había inspeccionado 396 instalaciones, uno de los programas más grandes de este tipo en la industria de la electrónica.
Esas auditorías han encontrado violaciones constantes al código de Apple, según resúmenes publicados por la compañía. El año pasado, la firma realizó 229 auditorías. Hubo ligeras mejoras en algunas categorías y la tasa detectada de violaciones clave disminuyó. Sin embargo, dentro de 93 plantas al menos la mitad de los trabajadores excedía el límite laboral de 60 horas semanales y un número similar trabajaba más de seis días a la semana. Apple señala que cuando una auditoría revela una violación, la compañía exige que los proveedores aborden el problema en un plazo de 90 días. "Si un proveedor no está dispuesto a cambiar, ponemos fin a nuestra relación", asegura la compañía.
Sin embargo, se han cesado a menos de 15 proveedores desde el 2007, pese a cientos de violaciones, de acuerdo con ex ejecutivos de Apple. "Durante años le hemos dicho a Apple que hay serios problemas y le hemos recomendado cambios", dijo un consultor en BSR (Negocios para Responsabilidad Social, por sus siglas en inglés), que ha sido contratada dos veces por Apple para proporcionar asesoría en asuntos laborales.

'Pudimos haber salvado vidas'
En el 2006, BSR, junto con una división del Banco Mundial y otros grupos, inició un proyecto para mejorar las condiciones laborales en fábricas de teléfonos celulares y otros dispositivos, en China y otros países. Foxconn acordó participar.
Durante cuatro meses, BSR negoció con Foxconn sobre un programa para crear "líneas telefónicas de emergencia" para trabajadores, para que éstos pudieran reportar condiciones abusivas y buscaran asesoría. En enero del 2008, un día antes de que iniciara, Foxconn exigió cambios, y el proyecto se vino abajo.
Al año siguiente, un empleado de Foxconn se cayó o saltó de un edificio de departamentos tras perder un prototipo del iPhone. En los siguientes dos años, al menos otros 18 trabajadores cayeron de edificios en maneras que sugerían intentos de suicidio. En el 2010, Foxconn creó una línea especial de salud mental y comenzó a ofrecer asesoría psicológica gratuita.
"Pudimos haber salvado vidas y le pedimos a Apple que presionara a Foxconn, pero no lo hizo", dijo el consultor de BSR.

Un cliente exigente
Apple les pide a los proveedores que especifiquen cuánto cuesta cada parte, cuántos trabajadores se necesitan y el monto de sus sueldos; luego calcula cuánto pagará por una parte. A la mayoría de los proveedores se les permite sólo una mínima ganancia.
Por ello, los proveedores con frecuencia tratan de ahorrar, al sustituir químicos costosos con alternativas más baratas, o presionan a sus empleados a trabajar más rápido y más tiempo, de acuerdo con gente en esas compañías.

Se sacan lotería con Apple
Obtener un contrato con Apple puede elevar el valor de una compañía en millones de dólares debido al endoso implícito a la calidad de manufactura. Pero la empresa por lo general exige que los proveedores firmen contratos donde prometen que no divulgarán nada, ni siquiera la sociedad.
Esa falta de transparencia le brinda a Apple una ventaja para mantener sus planes en secreto. Pero también ha sido una barrera para mejorar las condiciones laborales, según defensores y ex ejecutivos de la firma de electrónica.
Algunas personas dentro de Apple coinciden en que hasta que los consumidores exijan mejores condiciones en fábricas en el extranjero -como sucedió en el caso de empresas como Nike y Gap, que hoy han renovado las condiciones entre sus proveedores- o hasta que actúen los reguladores, hay poco ímpetu para un cambio radical.