EL ABORTO (1)

Problema que debe solucionarse

Guillermo Agudelo Murguía
J. Guillermo Alcalá Rivero

La gobernabilidad implica legislar, hacer cumplir las leyes y castigar en caso de su trasgresión. Pero también implica proporcionar a los grupos sociales la Información apropiada, completa y actual para la discusión de los graves problemas que los afectan. Es igualmente indispensable dotar a estos grupos con los medios para sostener auténticos diálogos en que la dialéctica sea el instrumento rector. Es indispensable que las leyes que rigen la sociedad estén en consonancia con las leyes de la naturaleza.

"¿Qué valor tendría el empeño de saber si sólo nos concediera la adquisición de conocimientos y no, en cierto modo y en la medida de lo posible, el desvarío del sujeto que sabe? ¿Qué es la filosofía sino la labor crítica del pensamiento sobre sí mismo?¿Y si, en vez de legitimar lo que ya se sabe, consistiera en saber cómo y hasta dónde es posible pensar de otra manera?"
Michael Foucault(2)

Introducción
     El aborto no es sólo un tema de gran actualidad capaz de generar las más encontradas y enconadas divergencias en cuanto a su enfoque y solución, sino uno de los graves problemas que afectan a la humanidad. Este documento se inicia con una semblanza de esta problemática y la descripción de los marcos teóricos en los que se sitúan las dos posiciones antagónicas que al respecto existen. Así mismo se intenta aportar elementos que ayuden en la profundización de su análisis, con la esperanza de encontrar una solución que ofrezca una guía de las políticas públicas en este respecto que permita una avenencia. Ya que debe ser abordado por estudios solidamente fundamentados en la ciencia y la razón. Este trabajo intenta tener una sustentación filosófica racional y una firme base científica, aunada a un saludable respeto por los valores humanos.
     Actualmente existen dos posiciones opuestas cuyos puntos de vista son irreconciliables. Esto crea tensiones graves que inclusive llevan a la violencia. Al pertenecer a una de las posiciones, las decisiones de la autoridad sólo polarizan y agudizan el problema. Todos los intentos por encontrar una solución inteligente, moderada, lógica y práctica tropiezan con el decidido rechazo de alguna de las partes en conflicto. Si existe un consenso, parece ser el que no existe la posibilidad de llegar al mismo para encontrar la mejor solución para todos. Tal vez el tratar de lograr esto sea imposible, por lo que no esperamos una aceptación total con lo que a continuación se expone. Por el momento, baste decir que la única posición que aquí se defiende es lo perfectible de esta propuesta, la cual sólo aspira a ser un punto de partida para una discusión más rica con los lectores.

La situación actual
     Cuando se inspecciona la literatura sobre el aborto, no puede uno sino impactarse por la polarización a que el tema da lugar. Una de las partes se constituye por quienes están en contra del aborto en cualquier forma, comparando a los que ellos llaman pro abortistas con el holocausto y los campos de concentración alemanes, tildándolos de homicidas, asesinos de niños, se olvidan que en realidad ninguna persona con sentido común está a favor del aborto per se. Pero con todas las connotaciones negativas que estos adjetivos conllevan no desmerecen ante las invitaciones abiertas y exhortos de algunos de los llamados grupos pro vida para llevar a cabo asesinatos, siempre en nombre de las vidas inocentes de los niños abortados o por abortar, cómo frecuentemente sucede en países como los Estados Unidos.
     En el otro extremo se encuentran los partidarios de la pro-elección o pro-aborto, como sus oponentes les llaman. Este epíteto ya es de por sí otra brecha que mina de manera no muy dialéctica cualquier intento de conciliar ambos puntos de vista. El énfasis de esta perspectiva se basa, casi enteramente en la privacidad, en el derecho inalienable de la mujer para hacer la selección que más le convenga. Sin embargo, este enfoque tiende a evadir lo más fundamental del dilema en cuestión, el inicio de otra vida humana. En otras palabras, mientras que los grupos anti-aborto simplemente abogan por que se impida éste a cualquier costo, los grupos pro-elección reclaman el derecho de la mujer por llevarlo a cabo si, de acuerdo con las circunstancias, ésta así lo decide. Pero estas posiciones tan encontradas ¿no han olvidado lo que quizá sea lo verdaderamente fundamental: en qué estado del desarrollo fetal éste puede ser considerado como ser humano? Algo más que ha quedado fuera de este conflicto es llevar a cabo su análisis no sólo desde una perspectiva filosófica, sino también, desde la perspectiva de ciencias emergentes como la Complejidad y el Caos, desgraciadamente este vacío frecuentemente se encuentra en los temas en que la ciencia ortodoxa incursiona.
     De acuerdo con Richard W. Kropf(3), una manera de plantear el problema es considerar a la gente anti-aborto como “esencialistas”. Un “esencialista” estima que, no obstante que una bellota no es exactamente un roble, ambos son una misma especie y la bellota es un roble en potencia, ya que poseen el mismo ADN o material genético, por lo que, dadas las condiciones adecuadas, la bellota debe eventual e inevitablemente llegar a ser un roble, sólo un roble, y no cualquier otra especie arbórea.
     Sin embargo, el mismo epíteto de “esencialista" es también apropiado para las personas pro-elección, al menos en un sentido del término. De acuerdo con su perspectiva, si algo, sin que importe el reino al que pertenezca, no funciona de acuerdo con las características específicas de los miembros más maduros o acabados de su especie, entonces no alcanza la categoría de éstos, por lo que no merece ser un roble o, en nuestro caso, un ser humano. Por lo tanto, si se trata de un roble, éste debe tener tronco, ramas y producir por sí mismos bellotas, entre otras muchas características, antes de que pueda catalogarse como tal. Y aun cuando admiten que las bellotas puedan eventualmente llegar a ser robles, tienen problemas para explicar como la bellota llega a ser semillero, empezar a crecer para finalmente convertirse en árbol.
     La gente a favor de la elección sostiene que las personas en contra del aborto tratan de imponer argumentos basados en sus creencias religiosas. En tanto que estos estiman que su oposición al aborto no debe seguir siendo considerada como una doctrina meramente “religiosa” sino que el aborto se debe tratar como una más de las leyes del código penal, igual a las que legislan contra el asesinato o el abuso infantil.
     El hecho es que todos estos conceptos éticos tienen una interpretación semántica muy subjetiva, por lo que ésta muestra un amplio espectro de significados. Por ejemplo, lo que constituye “abuso” o “asesinato” en nuestra sociedad puede ser visto como una forma de “justicia” en otra sociedad. Inclusive alguna etnia contemporánea en peligro de extinción no duda en sacrificar a un infante cuando la primera dentición se da en la mandíbula que consideran tabú, no obstante que esto agrava el inminente peligro de su propia desaparición. A pesar de que en la mayoría de los países modernos se considera la pena capital como una forma de barbarie o revancha, sólo una forma más sofisticada del antiguo axioma de “ojo por ojo y diente por diente”, el país hegemónico actual la tiene como base de sustentación de su sistema jurídico. Así, el considerar un feto como “persona” tiene un profundo soporte filosófico, aun cuando este punto de vista se base en una creencia religiosa. En este trabajo se pretende dar a este concepto el soporte científico de las ciencias emergentes.

El papel de la Filosofía, un recuento historiográfico
    Una forma de tratar de entender este conflicto es enfocarlo desde el punto de vista de la historia del pensamiento occidental, considerando su influencia en nuestro actual pensamiento. En particular, existen dos corrientes filosóficas que se han combinado en la civilización occidental y conforman las actitudes actuales en cuanto al aborto. Una de ellas, quizá la mas obvia en la literatura y la retórica de los movimientos anti–aborto, es la visión platónica del “alma” como una sustancia inmaterial e inmortal, una especie de “doble” espiritual del ser, destinada a continuar viviendo después de la muerte. No obstante, se ignora el hecho de que en su forma original esta creencia incluía la preexistencia del alma que reencarnaba en toda una sucesión de vidas, de manera no muy diferente a la trasmigración de las almas, ampliamente difundida en Asia.(4)
     Dejando de lado las creencias sobre la reencarnación, una idea similar a la de que el alma, en algún sentido, está relacionada íntimamente con el desarrollo del cuerpo, fue sostenida por Hipócrates, fundador de la medicina, cuya prohibición a los médicos de hacer cualquier tipo de daño a sus pacientes, incluía el uso de abortivos. De este modo, el juramento que lleva su nombre fue adoptado desde el cristianismo primitivo y ha llegado a ser la base del código ético de la medicina occidental.
     La otra influencia mayor en nuestra civilización sobre el tema es, por supuesto, Aristóteles. Quien, aunque también habló del alma, tenía ideas diferentes de las de Platón. Para Aristóteles, el alma no era un tipo de “sustancia” espiritual, sino que era un principio abstracto que informaba a la materia prima la “forma” que debería adoptar. Desde este punto de vista, se pensó que todos los seres vivos poseían “alma”, aunque sólo la de pocos de ellos era inmortal. Así, las plantas tenían alma de planta, los animales poseían alma animal, las cuales informaban al organismo que las contenía las características de su especie. La individualidad era sólo un trozo de materia que había sido informado o, de acuerdo con los escolásticos medievales, en el caso de los humanos, dotado de alma.
     Desde el punto de vista de la biología moderna, lo más relevante de la perspectiva aristotélica es que cada estado del desarrollo del organismo poseía la información suficiente y necesaria para avanzar al siguiente estado. Así pues, el primer estado de gestación era descrito como “vegetativo” y no pasaba a estado “animado” hasta que la naturaleza trabajaba a través de estados de crecimiento puramente vegetativos. En el caso del embarazo humano se podía deducir que un verdadero ser humano no se podría considerar como tal hasta que el nivel “animado” de desarrollo estuviera terminado, lo cual tenía lugar en algún momento entre los 40 y los 80 días después de la concepción. Inclusive, Tomas de Aquino argumentaba que no había suficiente desarrollo de la infraestructura biológica para soportar la presencia de un nivel distintivo de un alma humana, hasta que ese desarrollo se hubiese dado en el plazo antes señalado de 40 y los 80 días después de la concepción.
     Definitivamente, la ciencia de la embriología humana y la biología en general han avanzado un gran trecho desde la época de Aristóteles, pero no deja de ser sorprendente la prolongada relevancia e influencia de esta visión. Quizá una de las razones es que esta concepción parece ofrecer un acercamiento más “científico” por su carácter empírico. Baste decir que su punto de partida es la observación de la naturaleza.
     Cuando uno se adentra en la historiografía de la filosofía occidental es sorprendente que este enfoque empírico, alejado de la revelación divina, haya influenciado tanto y por tanto tiempo la teología cristiana. Y no es que los cristianos medievales tuvieran una visión laxa de la seriedad del aborto, de hecho, todas las formas de interferencia deliberada con los procesos naturales de reproducción, incluyendo las de contraconcepción, se consideraban pecado capital. Aunque el aborto no era tan punible como el asesinato o el infanticidio.
     El embriólogo católico Robert T. Francoeur  ha resumido sus trabajos sobre la situación, en un artículo publicado  por C.C. Harris y F. Snowden en el libro,  Bioethical Frontiers in Perinatal Intensive Care (pp. 19-37).

“Por 400 años, los teólogos cristianos siguieron la teoría de la preformación hipocrática y condenaron cualquier interferencia con la vida fetal. Después de considerar la idea de que los seres humanos están preformados en el semen, Agustín de Hipona adoptó la visión aristotélica de una serie de principios o almas para animar las vidas. En la edad media, Tomás de Aquino añadió su autoridad a la visión de Aristóteles. Entre el siglo V y el final de la edad media, terminar la vida de un feto en el primer trimestre o antes de que empezara a moverse no era considerado aborto u homicidio, aunque se considerase una interferencia inmoral con el proceso natural que conduce a un ser humano."

     La idea de que el alma es introducida de alguna manera por Dios en un organismo o alternativamente creada por los mismos padres en el momento de la concepción, provoca serias complicaciones, tanto biológica como filosóficamente hablando. La fertilización del óvulo por el esperma, es en sí misma un complejo proceso que involucra una serie de estados con duración aproximada de 24 horas, periodo en el que cualquier número de mal funciones pueden ocurrir (Ver Keith L. Moore y T.V.N. Persaud, The Developing Human: Clinically Oriented Embryology, 6th. edition, W.B. Saunders Co., 1968, pp.34-36.) Vista desde esta perspectiva, la biología contemporánea carece de los medios para responder al momento exacto en que comienza la vida humana, ya que sólo describe la división celular que eventualmente puede resultar en  la vida humana. La “concepción” se acerca más a una conceptualización que sólo las ciencias emergentes del Caos y la Complejidad puedan dar.
     Aun más, en el fenómeno de los gemelos, cuando se inicia una división repentina varios días después de la “concepción”, produciéndose distintos embriones individuales, se presentan grandes dificultades para los que defienden la creación simultánea del alma en la concepción ¿Cuándo realmente empiezan a ser dos almas? ¿O se crea posteriormente otra alma que “informa” al gemelo? Pero la situación se complica aun más, si esta situación se revierte durante las dos primeras semanas del embarazo y este “pre-embrión”, antes de la aparición del cordón neural, es reabsorbido dentro del sistema reproductivo. Obviamente, este último hecho está en conflicto con la idea de que una segunda alma esté presente en ese estado primario. Otro problema: ¿qué informa al espermatozoide que debe unirse al óvulo y seguir el proceso de división sin tener el "alma" que lo informe?
     Las investigaciones actuales de la embriología han avanzado un gran trecho desde entonces. Si Tomás de Aquino y sus seguidores entrasen en contacto con el estado actual de la ciencia, sin duda revisarían sus apreciaciones sobre la posibilidad de la existencia del alma en un ser en una época tan temprana como la que va de la quinceava a la veinteava semana de gestación. Pero aún el dividir todo el proceso toscamente en dos, como aquí se ha expuesto, significaría reforzar el pensamiento "esencialista" de todo o nada que prevalece en la argumentación de ambos bandos.
     A la luz de esta breve reseña historiográfica, es interesante saber cómo llegó a ser dogma oficial la extendida opinión de que hay un alma humana inmortal presente en el momento de la concepción. Algunos sugieren que se inició con los primeros experimentos con microscopios primitivos hace unos pocos siglos, cuando algunos investigadores juraron que habían visto gente diminuta (humunculi) en muestras de esperma humana. Francourt nos recuenta la historia:

“En cuanto el Renacimiento apareció con su énfasis en la observación, la idea de una secuencia de los principios de la vida y la aceptación de un aborto temprano fueron desafiados. En la Universidad de Lovaina, Fienus reportó un embrión humano de tres días totalmente desarrollado. Alrededor de 1670 el óvulo y los espermatozoides fueron observados por primera vez, abriendo un siglo de debates. De toda Europa, profesores de medicina anunciaron sorprendentes observaciones de formas humanas todas hechas ovillo en la cabeza de los espermatozoides o en el óvulo o empezando a desarrollarse en embriones de sólo unos pocos días. Si humanos preformados podían realmente ser vistos en la esperma o en el óvulo, entonces una revolucionaria, lógica e ineludible idea surgía: El alma y la persona humana debían estar presentes desde el primer momento de la concepción. Cualquier interferencia con esa persona totalmente humana desde el momento de la concepción y aún antes, tenia que ser inmoral. Incluso un teólogo se pronunció porque fuera obligatoria la poligamia, para dar a la mayor cantidad de humanos preformados en la esperma, la oportunidad de desarrollarse.

A medida que nuevos descubrimientos salían a la luz, el Papa Sixto V proscribió toda interferencia con los fetos después de la concepción para salvar a los humanos preformados. Tres años después, Gregorio XIV reafirmó la posición de Aristóteles y otra vez se permitieron los abortos en el primer trimestre, sólo para que un Papa posterior diera marcha atrás. Un siglo más tarde, en 1775, Spellanzani experimentó con inseminación artificial, probando que no había sustancia preformada ni en el óvulo ni en la esperma y que ambos eran esenciales para la concepción. Sin embargo, la teoría de la preformación triunfó en los círculos católicos, mientras que muchos protestantes siguieron a Aristóteles y a los científicos, con mejores microscopios y menos imaginación.” (Ibíd.)

    De este modo, la pérdida de la sutil división hecha por la teología medieval, no obstante, cuan tosca fuera su biología, daba pie, pese al advenimiento de la ciencia moderna, al regreso de la visión platónica del alma, que, aunque parezca mentira, nunca fue compatible con la creencia cristiana. ¿Cómo se explica esto? Parece que ha habido mucha confusión entre los primeros científicos. Pero quizá la respuesta más obvia es que la visión más “espiritual” del alma, sostenida por Platón, nunca perdió realmente su fascinación sobre la mente humana occidental. Ciertamente la era de la Ilustración trajo consigo el surgimiento de la ciencia moderna. Parcialmente, ésta era sólo un sobre crecimiento del Renacimiento que, a lo largo de su regreso a las antiguas Roma y Grecia en busca de inspiración artística y literaria, provocó el renacer del pensamiento platónico y de su correspondiente filosofía neo-platónica. Así, la visión platónica del alma volvió llena de fuerza, esta vez con la ayuda de una evidencia inocentemente recogida del examen microscópico, después de ser purgada de sus ideas de reencarnación y tomada por los primeros teólogos cristianos y “leída” dentro del entendimiento cristiano de la Biblia.
    Con todas las modificaciones introducidas con el restablecimiento del pensamiento helénico, la doctrina platónica de la naturaleza inmortal del alma ha continuado hasta nuestros días dando forma al pensamiento cristiano sobre el tema, pese a los fuertes intentos que por repensar el asunto se han hecho, Esto ha traído como resultado que los "esencialistas" están en realidad imbuidos en una tradición filosófica helenista que poco tiene que ver con lo que las escrituras, de origen judío.
     Se tiene que aceptar el  hecho de que la vida, más allá de cualquier retórica al respecto, resulta de embarazos que logran un feliz término. De acuerdo con autoridades citadas por Moore y Persaud (Ibid. pp57-58), un gran número de embriones humanos, quizá más de la mitad, son abortados espontáneamente, sin que intervenga algún acto deliberado. Y hay otras autoridades que ven estas cifras como muy conservadoras, algunos aún discuten que la taza de supervivencia de los embriones humanos llega a ser tan baja como el 16% o inclusive menor. Así que si se quiere sostener la opinión de que Dios le da existencia a un alma para cada ser humano concebido, entonces existe la contradicción de que Dios parece estar más interesado en poblar el cielo con las almas de pequeños abortados, que la Tierra con niños.  Si éste fuese el caso ¿cómo se podría considerar inmoral el aborto, cuando Dios aparentemente permite que suceda a una escala mucho mayor? Aunque claro, siempre se puede utilizar el argumento comodín que en cualquier caso saca de apuro a los “esencialistas”: "Los incomprensibles designios divinos determinan el porcentaje de embriones que debe ser abortado, mismo que no debe ser alterado por el ser humano."
     Este argumento de un alma creada es más de carácter religioso o de una teodicea(5)  que un tema apropiado para las ciencias biológicas, mismo que se debilita al compararlo con la tasa de mortalidad infantil a lo largo del tiempo. No debe ignorarse la problemática teológica que conlleva explicar el gran número de abortos espontáneos. El limbo o estado de felicidad natural es el sitio al que son conducidas las “almas” de estos niños no natos, pues un Dios toda misericordia no puede permitir que esas “almas” sufran para siempre en el infierno. Aunque aquí se presenta todavía otro dilema más. El limbo es el sitio para niños no bautizados ¿Reciben los no natos el mismo tratamiento? ¿El bautizar el feto antes de que fisiológicamente muera resolvería el problema? etc. En cualquier caso, la creencia de que las almas de estos niños, nacidos o no, sean relegados a algún tipo de destino eterno, feliz o no, es otro punto a discutirse.
     Continúa la gran incógnita filosófica de cuál es exactamente la función de esta supuesta “alma”. Hemos visto que, de acuerdo con la entelequia aristotélica del tema, el alma se piensa como la información que da “forma” al cuerpo en contraste con la “materia” aún no formada. En otras palabras, es el alma la que da a cada organismo una determinada configuración con sus características únicas.  Actualmente se asigna ese papel de transmisor de la Información al ADN con su resultante “hechura” genética, única para cada individuo, excepto en el caso de gemelos idénticos o más recientemente de los clones. Quizá es en este último caso que una “alma” diferente pudiera verse como poseedora de una función diferenciada. Pero otra vez, de acuerdo con la tradición helenística no sería la forma (o ADN) la que daría a cada sujeto su individualidad, sino la “materia” como tal, como lo aseguran los biólogos. Porque Aristóteles parece pensar que la inmortalidad es problemática, al hablar sobre la muerte. Nosotros creemos que el alma humana continúa existiendo como parte de una especie de “alma mundial”. Esta visión nos da también una pista de por qué teólogos medievales cristianos como Tomás de Aquino enfatizaron la necesidad de algún tipo de resurrección física para asegurar la inmortalidad como individuos.
     Sin embargo, pese a todos estos problemas e inconsistencias, muchos cristianos de buena fe se han impuesto a sí mismos una imposible atadura en este asunto. Temiendo perder el apoyo, tanto de sus interpretaciones de la Biblia, como de su media recordada tradición teológica, no se percatan que con esto destruyen o cuando menos ponen en peligro “la prenda sin costura” que pretenden construir alrededor de la real y vital necesidad de proteger la vida humana en todos sus estados de desarrollo. Ciertamente es una causa meritoria, pero ¿puede avanzar entre tinieblas un pensamiento ya de por sí contradictorio? Uno debe recordar aquí el comentario atribuido al filósofo Alfred North Whitehead, que expresando su admiración por la Iglesia Católica dijo: “… porque enseña todas las cosas correctas… aún con razones equivocadas”. No estamos sugiriendo que las  personas religiosas deban darse por vencidas en sus esfuerzos por defender su punto de vista. Pero para hacerlo existe la ingente necesidad de que replanteen sus argumentos y repiensen sus razonamientos. La pregunta es ¿cómo?
     Cualquier solución a este antiguo problema debe ser fundamentada en la ciencia moderna. En parte, esto fue lo que trataron de hacer los cristianos en el  medioevo, cuando voltearon hacia Aristóteles para revolucionar su acercamiento a la filosofía y la teología. Hijo de un médico, Aristóteles inició sus razonamientos con base en el empirismo. El problema de los medievales fue que descuidaron el reinvestigar y contrastar los datos científicos que Aristóteles había usado, en lugar de esto, simplemente se le consideró como autoridad inapelable en  física y biología. No fue sino hasta varios siglos después que, con la invención de instrumentos como el telescopio y el microscopio, se empezaron a cuestionar las observaciones aristotélicas por poco precisas o, inclusive, erróneas. El principio fundamental de que el razonamiento humano empieza con aquello que somos capaces de observar e investigar con la metodología científica es necesario. Sin embargo, se deberá tomar en cuenta que todo parece indicar que el marco científico de la ciencia moderna está siendo superado y que nos encontramos en el umbral de una nueva conceptualización dada por la teoría de los sistemas dinámicos no lineales la cual da lugar a la Complejidad y el Caos.
     Para Teilhard de Chardin todo lo que tiene vida tiene conciencia, en diversos grados. Lo material tiene también esa conciencia (que actualmente se puede identificar como la información), aunque en un grado tan elemental que es difícil comprender para nuestra no suficientemente evolucionada razón. No se pretende ignorar el rol que tan preponderantemente han tenido las creencias religiosas en la historia de la humanidad. La ciencia sólo puede intentar explicar el qué y el cómo de las cosas lo mejor que pueden. Ahora bien, la ciencia rara vez puede sugerir el porqué, dominio que pertenece más a la esfera de la filosofía y la religión. Es necesario que las creencias religiosas se entiendan como un método de expresar esos porqués”, esos altos significados y valores, expresados mediante un lenguaje a menudo poético y poco científico.
     Nuevamente, Richard W. Kropf cita al Cardenal Baronius quien al comentar sobre la controversia con Galileo dice: “Las Escrituras fueron elaboradas para decirnos cómo llegar al cielo, no para decirnos cómo funciona el cielo”. Sin embargo, es digno de notar que estudiosos de la Biblia han demostrado que la visión hebrea antigua tiene mucho más en común con la visión científica moderna que su interpretación a la luz de la doctrina platónica sobre el “alma” inmortal. Esta visión hebrea es más congruente, en su significado literal, con la visión terrena de la naturaleza humana, Adan o “humanidad”, así llamado porque se tomó de adamah o “la tierra”.
     Pero esta no es razón para ignorar el papel relevante que en el desarrollo de la cultura humana y sus valores ha tenido la orientación platónica. Sin embargo, vale la pena hacer notar que la doctrina budista de la anatta (literalmente, sin alma) atribuida a Gautama y acentuada por el budimo Theraveda, parece repudiar la doctrina Védica Hindú sobre el atman (alma) inmortal con más fuerza que el punto de vista bíblico contradiciendo la visión platónica. Más aún, el más popular budismo Mahayana parece haberse adaptado a las visiones de reencarnación de muchas sociedades pre-budistas, de manera parecida a la que el cristianismo adoptó con las ideas platónicas del “alma”. Como resultado, la doctrina budista parece haberse “psicologizado” en un énfasis en el desprendimiento del “yo” como un medio para una eventual adquisición del nirvana. En este sentido, la doctrina del “alma” y su ascenso a lo Último, con sus contrapartes en las enseñanzas hinduista y budista, continúa sirviendo su función evolucionista por derecho propio: establecer una meta para el esfuerzo humano de trascender la humildad de nuestro origen y las limitaciones de nuestra vida. Todas estas creencias (al igual que el Dalai Lama, representante de la tercera gran rama del budismo tántrico del Tibet), han emitido su opinión en el sentido de que el aborto viola la doctrina de lo sagrado de todo “ser sensible”,
     Las teorías psicológicas modernas, no solo las de Freud sino más especialmente las investigaciones de Jung y otros, muestran el papel vital que ha jugado el pensamiento mítico en el desarrollo de la civilización y por consiguiente en nuestro futuro como individuos. Nuestra “alma” o el “yo”, en  términos jungianos, es una proyección no tanto de lo que somos, sino de lo que podemos llegar a ser. O como los antiguos Padres de la Iglesia a menudo expresaban, mientras entraban a las intuiciones de los filósofos neo-platónicos, “Dios se hizo hombre, luego el hombre puede llegar a hacerse Dios”. Si no somos fisiológicamente inmortales, nuestro destino sí es un destino inmortal. La tragedia del aborto no es que se prive a un alma, la conciencia, de la oportunidad de vivir, sino el negar a un feto la oportunidad, su derecho de llegar a humano y convertirse en una conciencia inmortal.
    Aristóteles creía que los animales generalmente nacían de organismos idénticos, pero también sostenía que podían surgir de la materia inerte. En algunas de sus obras habló de generación espontánea. Moscas, mosquitos, polillas, moluscos, peces y hasta animales superiores, en su origen con forma de gusano, podían aparecer espontáneamente en los estercoleros, en la tierra, en los pozos y en sustancias en descomposición. Aunque equivocado en este aspecto de la generación espontánea, Aristóteles tenía una gran intuición sobre el fenómeno de la vida.  Como ya se señaló, según él, en cada cosa existe un “principio pasivo”, la materia, y un “principio activo”, la forma. Todo lo que existe es producto de una combinación de ambos principios. Lo interesante de esta teoría es que el principio activo “informa” a la materia la conformación externa que debe adoptar. Por ejemplo, un huevo fecundado contiene un principio activo, que no es una sustancia, sino “Información” para organizar la materia del huevo y engendrar al ser. Lo acertado de la intuición de Aristóteles se demuestra con el siguiente texto de 1997 sobre el mismo tema:
    ...claramente, una célula de huevo fertilizado, se desarrolla en un organismo complejo sin ningún esfuerzo directo consciente, o intervención por parte de la madre. Esto es, la naturaleza rutinariamente revierte la entropía (nuestro énfasis) o para ser más técnicos, revierte el incremento de la no disponibilidad de energía. En buen castellano, más energía se hace disponible.(6)

Algunos interrogantes
¿Cómo comenzó la vida?

    Por mucho tiempo, las posibles opciones eran tres:

1.    Considerar que la vida ha sido creada de manera sobrenatural
2.    Considerar que la vida nace en forma continua de lo no vivo por generación espontánea.
3.    Dejar de lado el problema. Incluso algunos científicos llegaron a declarar que su estudio era una pérdida de tiempo y que la búsqueda de respuestas carecía de interés científico inmediato.

    La primera respuesta no satisface los requerimientos del rigor científico y la segunda es producto de “errores groseros de observación”. Se optó por el tercer camino; el que la ciencia moderna utiliza cuando es incapaz de resolver un cuestionamiento con sus herramientas ortodoxas.
     Sin embargo, se tiene que consignar que aquellos que tachan la teoría de la generación espontánea como producto de “errores groseros de observación” están cayendo en el mismo vicio, ignoran la evidencia de que la Información es el elemento faltante para que la ecuación de la vida cuadre. Al estar constituida por paquetes discretos, cuanta de alta energía, la Información no es detectable por las herramientas de observación del método científico. De igual forma, en algún momento fue imposible detectar con los instrumentos de observación prevalecientes los gérmenes microbianos. Recientemente han surgido, entre otras, las dos siguientes respuestas alternativas.

1.    La panespermia pretende que gérmenes traídos por meteoritos o por el polvo cósmico contaminaron la Tierra en un pasado lejano. Estos gérmenes evolucionaron y dieron origen a todas las formas de vida sobre el planeta. Esta hipótesis enfrenta serias objeciones, ya que es una solución superficial, que evade el verdadero problema del origen de la vida, independientemente del lugar del universo en que haya ocurrido. Sin embargo, se ha popularizado mucho, quizá por la fiebre extraterrestre que nos abruma.
2.    La corriente científica permeada por el paradigma darwiniano sostiene la teoría “del azar creador”. Ésta argumenta que en una época remota de la historia de la Tierra, repentinamente, aparecieron organismos relativamente simples (análogos a los virus) como producto de una combinación química accidental, provocada por el encuentro fortuito de ciertas sustancias en las proporciones requeridas, en el medio ambiente apropiado y en el momento justo. Sin embargo, hay que considerar que para que este suceso tan improbable se produjese tendría que transcurrir un lapso de proporción inconmensurable, mayor de 1050 años para que el azar tuviera su oportunidad (imagínese un diez seguido de 50 ceros).

¿Cuándo surge el ser humano?

     Ninguna discusión sobre la adaptación y evolución humana puede proceder actualmente sin tomar en cuenta un cambio del paradigma darwiniano.

     Ésta es una interrogante que se debe estudiar de acuerdo con la ontogenia y la filogenia. Los procesos de la naturaleza son fractales y la ontogenia refleja la filogenia. La especie humana surge cuando adquiere ciertas características, antes de cuya aparición no puede hablarse del ser humano. Algunos científicos definen como característica primordial el momento en que su forma de comunicación deviene en lenguaje como resultante de su conformación cerebral.
     Por su parte la ontogenia nos dice que el ser humano se forma en un evento crítico de acuerdo con lo que se ha expuesto sobre la evolución y la teoría de Gould de equilibrios puntuados (puntuacted equilibria) en las que el espermatozoide se une al óvulo para formar al ser humano. Sin embargo, siendo fractales los dos procesos, ontogenia y filogenia, pareciera que este no es el caso, si se acepta la propuesta filogenética, de tomar la emergencia del lenguaje como punto de partida del ser humano, ya que se tendría que aceptar que el infante sólo adquiere la categoría de ser humano en el momento que se apropia del lenguaje.
     Por lo tanto, parece más lógico considerar que, filogenéticamente, la especie humana surge en potencia en un evento crítico o de equilibrio puntuado con la cariocinesis. Entonces, ontogenéticamente, se es humano en el momento en que se unen óvulo y espermatozoide, igualmente, en un evento crítico o de equilibrio puntuado. Con esto se cumple la ley de la fractalidad inherente a la dinámica de los sistemas complejos.(7)
     En casos específicos como el de los niños lobos de la India ¿cuál es enfoque que debe estudiarlos? Ontogenéticamente, el evento crítico o de equilibrio puntuado se ha llevado a cabo por lo que definitivamente son seres humanos, posible punto de vista de los grupos "esencialistas". Sin embargo, filogenéticamente se puede decir que su contexto ha impedido que el grado evolutivo de su especie les asigne la categoría de seres humanos, punto de vista de los grupos "pro-elección". Un estudio reduccionista analítico es tan limitado para entender en su totalidad éste o cualquier otro fenómeno de la naturaleza como lo son los modelos euclidianos en que se basa. Las leyes del Caos y la Complejidad, cuya punta de lanza fue la física cuántica, han determinado el fin de este tipo de estudios reduccionistas, con sus objetivos limitados y su consecuente alienación. Se han iniciado las relaciones dialécticas entre los elementos que componen el todo. La teoría de los sistemas dinámicos no lineales nos proporciona nuevas perspectivas para entender la conducta de sistemas complejos en la totalidad de su expresión.
     A pesar de lo difícil que resulta la toma de decisiones críticas en este tema del aborto, esto debe hacerse, ya que el sólo asestar golpes a posiciones dogmáticas con base en paradigmas obsoletos rara vez funciona. Soluciones reduccionistas, anti-aborto en un polo, pro-elección en el otro, no responden a situaciones que requieren del tratamiento complejo que las leyes del Caos y la Complejidad proponen.
     Estamos obligados a angustiarnos cuando tenemos que decidir la interrupción de procedimientos que mantienen la vida en forma artificial, ya convertida en una existencia inútil, semi-humana, cuasi-vegetativa, así como al decidir si llevamos a su fin un embarazo cuyo porvenir, cuando mucho, sea una existencia semi-humana. Por otro lado ¿qué derecho tenemos de impedir el proceso regulatorio de la naturaleza para evitar que nazca un ser humano condenado a soportar el estilo de vida arriba enunciado.
     En su libro La Naturaleza Inacabada, Francisco J. Ayala se pregunta: El futuro de la humanidad: ¿Ocaso biológico u ocaso moral? Y cita al genetista y humanista Theodosius Dobzhansky: Si permitimos que los débiles y deformes vivan y propaguen sus caracteres, nos enfrentamos con la perspectiva de un ocaso genético. Pero si los dejamos morir o sufrir cuando podemos salvarlos o ayudarlos nos enfrentamos a un ocaso moral.
     Se podría argumentar en contra de esto, que los estudios de la genética de nuestros días ofrecen soluciones. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el reduccionismo con el que la genética trata estos problemas conlleva siempre efectos colaterales nunca previstos al ignorar la variable faltante, la Información contenida en la totalidad.(8) 
     Reportes provenientes de China e India indican un mayor porcentaje de abortos de fetos hembras que de varones, lo cual debe ser visto con alarma. Estos reportes acentúan lo grave de la situación, especialmente porque los prejuicios ahora utilizan la tecnología moderna. Tampoco se deben ignorar los problemas por la fertilización en Vitro, el transplante de embriones, la clonación, etc. Todos estos desarrollos demandan de nosotros un entendimiento mucho más profundo de lo que es nuestra existencia y sobre todo de lo que significa ser humano en la plenitud del concepto, desde un punto de vista científico y filosófico coincidente.
     Argumentar simplemente que el feto tiene una “alma inmortal” y, por lo tanto, no debe ser abortado, es una respuesta fácil pero superficial. Si el argumento permaneciera en el campo de la retórica no tendría una gran incidencia real en la problemática. Pero, si se considera la vida de un ser con posibilidades de evolucionar hasta obtener una conciencia más compleja que lo lleve a ocupar el lugar que le corresponde en el Conocimiento global,  brevemente, si se le permite nacer y cumplir con su ciclo vital, se llega a un asunto verdaderamente serio. En otras palabras, adoptando un punto de vista evolucionista de la emergencia de una conciencia humana, que existe porque existe una conciencia elemental que ha evolucionado a través de eones, el aborto sería aún mucho más difícil de aceptar, aunque teniendo en mente que siempre existe la necesidad de llevarlo a cabo en los primeros estados de casos excepcionales.
     Con base en todo lo expuesto ¿no se debería tomar una solución al problema del aborto con sentido común? En principio ¿se debe permitir el término de un embarazo siempre y cuando satisfaga todos los controles médicos y legales que la naturaleza y la sociedad impongan? Por ejemplo, no se puede pensar en una razón menos válida para el aborto que el sexo del embrión. Como tampoco lo es el hecho de permitir el aborto antes de la semana veinte, sólo porque se considera que en este período se da la aparición de las características humanas del sistema neurológico, visión filogenética reduccionista. Solamente el más grave peligro para la vida de la madre justifica un procedimiento que no esté diseñado para salvar la vida del niño.
     A pesar de todo ¿es necesario el aborto? Sí, una vez que la sociedad  haya hecho todo lo posible por hacerlo innecesario. Entonces  ¿No debe ser despenalizado en casos perfectamente definidos y justificados? Siempre se debe tener en mente que la regulación que una sociedad hace de lo que se considera un crimen, se basa en sus efectos sobre esa sociedad. No se debe confundir con lo que algunos consideran pecaminoso, lo cual, finalmente, es un asunto de una relación personal con Dios. Pero debemos tener en cuenta que existen leyes de la naturaleza que se deben cumplir, pues imponen un código moral.
     A lo que se debe dar énfasis es los métodos anti-conceptivos. Los grupos pro-vida se oponen con el argumento de que según la Biblia, Dios "dijo": Creced y multiplicaos. En esencia, el multiplicarse es necesario, es una meta de la vida, su forma de luchar contra la entropía, pero la Biblia no dice que la multiplicación debe ser desenfrenada e irracional, ni establece como condición ineludible el procrear para tener relaciones sexuales.
    En las especies animales los predadores se encargan de regular las poblaciones. El ser humano, gracias a la tecnología, supera continuamente los mecanismos reguladores, en otras palabras, los predadores que la naturaleza tiene son continuamente eliminados. A corto plazo, el exceso de población puede traer consigo crisis de efectos devastadores, lo que nos fuerce a crear reguladores legales mucho más drásticos, véase el caso de la China actual.
     Debemos darnos cuenta de que la distinción entre lo que es criminal y lo que es pecado es confusa en la mayoría de la gente, típicamente, lo que es “legal” no es necesariamente “correcto”. En principio, flexibilizar las leyes anti-aborto conducirá inevitablemente a una mayor laxitud moral o ética, que como vimos, es ir en contra de las leyes de la naturaleza. Hacerlas más restrictivas tenderá a subrayar la seriedad del asunto, aunque de igual forma irá contra las leyes de la naturaleza, al haberse eliminado los reguladores de población. Un asunto difícil de decidir para cualquier sociedad, aun cuando todos los hechos sean conocidos. Pero si se ha de llegar a algún consenso debemos sujetarnos a los dictados de la biología evolucionista interpretada bajo el nuevo paradigma de los sistemas dinámicos no lineales, olvidándonos del paradigma reduccionista darwiniano.(9) 
     Al profundizar en la entelequia aristotélica vemos que sus conceptos de Acto y Potencia apoyan la idea de que el feto, desde el momento mismo de su concepción, es un ser humano. De acuerdo con la teoría evolucionista teilhardiana,(10)  el ser humano existe en potencia desde el inicio del universo, universo diseñado con un propósito o como dice Tomás de Aquino: “la tendencia armoniosa de los cuerpos naturales hacia un fin, en un universo regulado, excluye toda explicación mediante el azar y lleva a afirmar la existencia de una inteligencia ordenadora en el mundo.” Entonces ¿con qué derecho podríamos tomar la decisión de parar en alguna etapa la evolución de un feto, cuyo objetivo es incrementar el conocimiento del cosmos? Si algún ser, antes de la aparición del Hombre, hubiera tenido la posibilidad de suspender a voluntad el proceso evolutivo, como se intenta ahora, con seguridad no existiríamos.
      El problema del aborto debe ser enfocado tomando en cuenta las siguientes leyes de la naturaleza:

1.    La evolución necesita del conocimiento (energía) de todo y en todo lo existente para avanzar con base en crisis sucesivas, eventos de equilibrio puntuado.
2.    Los seres vivos sin excepción son sistemas complejos(11) cuya función es recibir, transformar y transmitir el conocimiento.
3.    Para lograr lo anterior es necesario la multiplicidad y la biodiversidad.

     De acuerdo con la ley que indica que debe haber mucho de todo para que solo un pequeño porcentaje evolucione hacia la complejidad, no es facultad del ser humano decidir que organismo debe proseguir y cual no su ciclo vital para continuar con la evolución. Desde luego que al hablar de evolución, hablamos de la evolución de este mismo conocimiento, de la conciencia, la cual en nuestros días tiende al estancamiento o decaimiento, no de la evolución darwinista, biológica, material, reduccionista y adaptativa.

Conclusiones
     Si se considera un eje paradigmático, es importante colocar cualquier discusión sobre cualquier tema en el marco histórico de conocimiento al cual pertenece. La discusión sobre un tema específico fuera del marco en que se inscribe siempre resulta infructuosa. En la historia del conocimiento humano se pueden distinguir diferentes etapas, Phyllis A. Perna y Frank Masterpasqua en la introducción de su libro The Psychological Meaning of Chaos proponen una taxonomía del conocimiento de cuatro etapas. A continuación proporcionamos un cuadro sinóptico en el cual hemos tratado de establecer la correspondencia de la taxonomía de estos autores con ejemplos de argumentos en pro y en contra del aborto, de acuerdo con la etapa del desarrollo del conocimiento en que estimamos se ubican. Aunque debe tomarse en cuenta que las divisiones nunca son tan precisas como el cuadro lo aparenta.

Conocimiento Argumentación  
Etapas   Pro  Contra
Mítica:
Basada en el misticismo, en  sistemas de creencias primitivos
Descendencia ilegítima, embarazo fuera de la unión legal.
Justicia basada en creencias
Panteísmo
Origen divino del ser humano
Axial 1:
Dominada por el diálogo racional, ejemplificada por el método socrático, tenía el discurso racional como la forma de entender el trabajo del universo
Se considera a un elemento miembro de una especie sólo cuando presenta las características más acabadas de la misma.    Visión platónica del “alma” como una sustancia inmaterial e inmortal, una especie de “doble” espiritual del ser, destinada a continuar viviendo después de la muerte
Intuición aristotélica sobre la Información.
El alma como principio abstracto que informaba a la materia prima que “forma” debería adoptar
Axial 2:
Sus antecedentes son el renacimiento la ilustración y el empirismo; significó que la humanidad podía tomar la medida física de la realidad. Era el lente conceptual de los individuos para estudiar el universo y a sí mismos. La conducta humana predeterminada la libertad no existía.    
Insuficiente desarrollo de la estructura biológica para soportar la presencia de un nivel distintivo de un alma humana Legalmente se atenta contra una vida en gestación.
Axial 3:
Desafía las asunciones de la existencia de 1) un universo objetivamente verificable y 2)  de un ser individualizado y auto-contenido capaz de conocer la verdad.  Tiene como base las ciencias del caos y complejidad, las cuales, de una interpretación  de las ciencias físicas y naturales, ofrecen la base para entender a un ser posmoderno en continua construcción y reconstrucción.
Necesidad de imponer reguladores ante la eliminación de los impuestos por la naturaleza.     Considera al ser humano como un continuo que se inicia en la unión del espermatozoide y el óvulo y termina con su muerte y la consecuente liberación de su Información que se integra al campo cuántico correspondiente.

 
     ¿Cómo puede establecerse la dialéctica de un diálogo científico, cuando existe un desfase paradigmático entre los argumentos que las partes defienden? Es más ¿cómo puede darse este diálogo si inclusive sintagmáticamente los argumentos se traslapan? A un argumento biológico se le opone uno religioso, uno ético se contra argumenta con uno legal.
     Esta falta de dialéctica entre las partes también se explica con la propuesta de Alan Fogel y María C. D. P. Lyra

Variaciones en la calidad de la comunicación(12)

Tipo de comunicación Descripción
Desconectada Existe falta total de comunicación entre las partes en conflicto. Los participantes no se involucran en ninguna actividad mutua observable.
Interrumpida Los participantes obstruyen o interrumpen el flujo de la actividad dual. La información puede estar presente aunque su  forma evita u obstaculiza la comunicación.
Unilateral La acción de uno de los participantes está regulada por el otro, y ese participante puede ser creativo en su intento de comunicarse, aunque no existe la creación mutua de información.
Simétrica Los participantes están abiertos a la modificación mutua de la acción y el proceso resultante crea nueva información que pudo no haber estado disponible para los participantes antes de su contacto mutuo. La creatividad se consigue al comparar la comunicación actual a la comunicación anterior en contextos similares. Existe la co-acción simultánea y puede ser verbal o no verbal. La acción conjunta es convergente

       Es obvio que el "diálogo de sordos" que los grupos esencialistas y pro-elección sostienen se enmarca primariamente en la comunicación desconectada y que sólo muy ocasionalmente accede al nivel de comunicación interrumpida.
    Es necesario que la gobernabilidad de cualquier país tenga como prioridad el proponer y hacer acceder a partes en conflicto a medios dialécticos de discusión que les permita zanjar las diferencias que existen no sólo en este caso sino en cualquier otro en que los grupos sociales se encuentren inmersos.
    Quienes hacen las leyes deben tener en cuenta el nuevo paradigma científico, ya que elaborar leyes sin tener en cuenta las leyes naturales sólo puede conducir a una aceleración catastrófica de la entropía imposible de controlar.

 

Bibliografía

DONSEEL, J., Philosophical Psychology, 2nd. ed., New York, Sheed & Ward, 1961.
HARRIS, C.C. y F. Snowden, eds., Bioethical Frontiers in Perinatal Intensive Care. Natchitoches LA: Northwestern State University Press, 1985.
DARTON, Michael. Ed. Modern Concordance to the New Testament,  Darton, Longman & Todd, Ldt. and Doubleday & Company, 1976.
The Jerome Biblical Commentary, Prentice-Hall, 1968.
MESSENGER, E., Evolution & Theology, London, Sands, 1949.
MOORE; Keith L. y T.V.N. Persaud, The Developing Human: Clinically Oriented Embryology, 6th. edition, W.B. Saunders Co., 1968
TEILHARD DE CHARDIN P.  El fenómeno humano, Taurus Ediciones, Madrid 1965
Agudelo G. El Conocimiento como Realidad Primera del Universo.  (Teoría de la Gnoogénesis) Tésis de maestria en elaboración.
Mas los siguientes artículos aparecidos en Theological Studies en los pasados 15 años (enlistados en orden de publicación) :
TAUER, Carol A., "The Tradition of Probabilism and the Moral Status of the Early Embryo", TS 45, No.1 (Mar. 1984) pp. 3-33.
SHANNON, Thomas A. & Wolter, Allan B., "Reflections on the Moral Status of the Pre-Embryo", TS 51, No.4 (Dec. 1990) pp. 603-26.
CAHILL, Lisa Sowle, "The Embryo and the Fetus: New Moral Contexts", TS 54, No.1 (Mar. 1993), pp. 124-42.
JOHNSON, Mark & Porter, Jean, "Delayed Hominization", TS 56, No.4 (Dec. 1995), pp. 743-770.
SHANNON, Thomas A., "Delayed Hominization: A Response to Mark Johnson", TS 57, No.4 (Dec. 1996), pp. 731-34.

 

Notas

(1)   Este artículo fue desarrollado a partir de KROPF, Richard W. Abort: Seeking for a Sensible Solution. Issue # 14 of DIALOGOS: An Interactive Journal of the Sciences, Philosophy & Theology. http://my.freeway.net/~dialogos/ (sitio desaparecido)

(2)  Tomado de "El fin de la locura" de Jorge Volpi, Seix Barral, biblioteca breve. Barcelona, España 2003. p 411

(3)  Opus cit.

(4)  La teoría de la Gnoogénesis clarifica el problema de la inmortalidad de la siguiente manera: La conciencia humana está constituida por una energía que es el Conocimiento con su correspondiente Información. Este conocimiento es la realidad primera de todo lo existente, por lo que la conciencia, de la cual el alma formaría parte, es necesariamente inmortal, de acuerdo con la primera ley de la termodinámica.

(5) Teodicea, término introducido por Liebniz para la parte de sus escritos que tratan de la justificación de Dios ante el tribunal de la razón humana a pesar de la existencia del mal en el mundo. Actualmente designa los tratados filosóficos sobre Dios.

(6)   HALL, George M., The Ingenious Mind of Nature (Deciphering the Patterns of Man, Society, and the Universe), Nueva York- Londres, Plenum Trade, 1997, 450 págs.

(7)  Existen un gran número de puntos de vista en cuanto al momento especifico en el cual se pueda decir que el feto se “hominiza”. Así se arguye que la hominización ocurre cuando se adquiere la autoconciencia, y esto sucede bastante después del nacimiento. Volpi en su más reciente novela El fin de la locura, pone en labios de su personaje, el doctor Anibal Quevedo, la siguiente reflexión basada en el psicólogo francés Jacques Lacan: "Durante mi primer año de vida ni siquiera soy humano. Mi condición es la de "infans", un ser disminuido que, a diferencia de los adultos, no es capaz de valerse del lenguaje. Si las palabras son las únicas armas que le otorgan realidad a los objetos, uno no existe antes de sus primeros balbuceos… Sólo cuando pronuncio una palabra me convierto en persona. San Juan acertaba al escribir que en el principio era el Verbo, sólo que el verbo en realidad es un pronombre -yo- que equivale a una declaración de independencia: ese yo me diferencia del otro."

(8)  Para profundizar en este tema se recomienda el artículo del Dr. Máximo Sandín Las sorpresas del genoma en el sitio www.iieh.com

(9)  Para profundizar en este tema se recomienda el artículo del Dr. Máximo Sandín Hacia una nueva biología en el sitio www.iieh.com

(10)  En ésta teoría, el universo, en una cosmogénesis que se desarrolla a partir de una energía, llamada por Teilhard de Chardin, Radial o Psíquica, pero que no es otra que el conocimiento, las leyes fundamentales que rigen el movimiento de los cuerpos, pero también las que manejan el desarrollo del universo en su totalidad y que no son del todo deterministas, pues otorgan libertad proporcionalmente al grado de conocimiento que se va obteniendo. Es decir esta energía fundamental contiene la potencia de todo lo que existe en el universo.

(11)  WALDROP, W. M.en su obra Complexity: The Emerging Science at the Edge of Order and Chaos identifica cuatro características que definen sistemas complejos adaptativos. Basados en este autor, se proponen las siguientes:

1.    No obedecen a un control central, sino que su sistema de control emerge de un interjuego complejo de sus elementos y, nosotros agregaríamos, entre sí y con su contexto.
2.    En oposición a Waldrop, nosotros consideramos que los sistemas complejos consisten de elementos  arreglados jerárquicamente, cuyo arreglo corresponde al contexto en que se ubican.
3.    Los sistemas adaptativos complejos anticipan el futuro por medio de modelos internos que emergen como resultado de transacciones entre el sistema y su medio ambiente. Anticipar no significa ninguna cualidad adivinatoria, sino únicamente utilizar la Información que el contexto le ha transmitido para prever situaciones probables.
4.    Los sistemas adaptativos complejos sólo alcanzan el equilibrio en el momento que dejan de ser adaptativos y por lo tanto llegan a su fin.

(12)  FOGEL, Alan y María C. D. P. Lyra. Dynamics of Development in Relationships. En Psychological Meaning of Chaos. Opus cit.