El misterio de la diabetes

Síntesis del artículo A Diabetes Cliffhanger
Por Maryn McKenna en Scientific American, febrero 2012

Aunque los dos tipos principales de diabetes comparten el mismo defecto (el cuerpo no puede suministrar la insulina necesaria para controlar los niveles de azúcar en la sangre), conllevan procesos casi opuestos. La diabetes tipo 1 es una condición autoinmune, el mismo cuerpo ataca y destruye las células encargadas de producir la insulina, las células beta del páncreas. La diabetes tipo 2 es una enfermedad metabólica, los tejidos que requieren de insulina para absorber glucosa (como los músculos y el hígado) se vuelven resistentes a la presencia de insulina.

Un hecho alarmante es que los casos de diabetes están en aumento. Pero si bien las causas de la diabetes tipo 2 han sido explicadas (estilos de vida sedentarios, consumo excesivo de azúcares, obesidad y peculiaridades en más de 30 genes, contribuyen al riesgo de contraerla), en el caso de la diabetes tipo 1 hay más dudas que respuestas. Estudios recientes sobre la diabetes tipo 1, antes llamada diabetes juvenil porque suele afectar sobre todo a niños y jóvenes, han mostrado un índice de crecimiento anual de entre el 3 y el 6% en todos los continentes.

Dada la paridad de aumento a lo largo de casi todo el mundo, para explicar esta tendencia ya no es posible culpar sobre todo a factores genéticos: el ambiente tiene un papel primordial. Hay algo que nos está enfermando, extiende su influencia a nivel mundial y es accesible desde muy temprana edad. Algunos investigadores lo atribuyen a la alimentación, desde el uso cotidiano de productos con gluten (la proteína más abundante del trigo, muy empleada en la industria alimenticia), hasta hongos microscópicos que residen en ciertos tubérculos comestibles. Otros han sugerido que es producto de la acción de virus, bacterias o parásitos, una versión actualizada de la “hipótesis de la higiene”.

La hipótesis de la higiene vincula un estilo de vida higiénico con la proliferación de alergias y otros padecimientos. La higiene, que define parte de la civilización actual, puede obstaculizar que el sistema inmune se desarrolle de forma apropiada. Por ejemplo, durante la infancia el cuerpo se adecua a la presencia de alergenos y aprende a reaccionar con mesura; si no encuentra estos alergenos durante la infancia, tendrá una reacción exagerada cuando finalmente lo haga, originando multitud de alergias. Sin ese aprendizaje, además, es posible que sean rechazados ciertos compuestos formados en el cuerpo, como lo es la insulina en el caso de la diabetes.

Existe aún otro posible culpable: la obesidad. En general, se sabe que el sobrepeso causa una sobreproducción de insulina, lo contrario que en la diabetes tipo 1, pero se ha propuesto la posibilidad de que la obesidad exacerbe la producción hasta llegar a quemar las células beta del páncreas. Esta es la hipótesis aceleradora o de sobrecarga, entre más kilos de sobrepeso tenga un niño, más temprano fallarán las células beta.

El misterio del origen de la diabetes tipo 2 todavía no ha sido resuelto y, desafortunadamente, por lo pronto será más difícil resolverlo en medio de las tendencias actuales, marcadas por el aumento de casos de obesidad, la continua introducción de sustancias nuevas en los alimentos y el sedentarismo.