Urbanismo precolombino en la Amazonia

Kuhikugu 

Un equipo de arqueólogos descubrió la existencia de una gran zona urbana que data de hace 500-1500 años en la región del Alto Xingú, río tributario del Amazonas en Brasil.

Desde el siglo XVI circularon leyendas sobre la existencia de ciudades ricas en oro y piedras preciosas en las profundidades inexploradas de la Amazonia: El Dorado, Paitití, la ciudad Z del Manuscrito 512. Un sinnúmero de exploradores perdieron la vida a lo largo de los siglos e incluso el siglo pasado desapareció una expedición inglesa encabezada por Percy Fawcett en 1925. Ahora, después de una década de trabajo y apoyados por imágenes multiespectrales de satélite, se ha podido trazar el contorno de Kuhikugu, un área urbana que algunos han llamado ciudad-jardín. El área de Kuhikugu es de 20,000 km2, un segmento de la Amazonia que se creía siempre había sido selva virgen; más que una ciudad como las conocemos hoy, era un complejo urbano, una aglomeración planeada de aldeas y pueblos interconectados. Más de veinte asentamientos tenían al menos mil personas y se piensa que, en total, el sitio Kuhikugu contaba con más de 50 mil habitantes. Estas cifras, junto con otras características de urbanismo, la ponen a la par de las ciudades europeas en el medievo.

Esta región de la selva amazónica en Mato Grosso, entonces, fue moldeada por la actividad humana. Alrededor de las comunidades, los arqueólogos, dirigidos por Michael Heckenberger, de la Universidad de Florida, hallaron presas y lagos artificiales que revelan una industria de granjas de pescado. Los asentamientos están, en su mayoría, rodeados por extensos muros y se han encontrado diferentes tipos de piezas de cerámica.  Aunque los científicos no hablan de oro ni piedras preciosas, han descubierto un paisaje antropogénico en harmonía con una selva que, se pensaba, no podía sustentar grandes grupos humanos. La ciudad cuenta con una red bien organizada de caminos y cada asentamiento fue planificado alrededor de una plaza central, cada uno con un camino principal que corre de noreste a suroeste, a la par del solsticio de verano.

Heckenberger explica que la zona experimentó varios episodios de gran cambio dentro de un continuo cultural desde su fundación, hace unos 1500 años, hasta hace unos 400 años, cuando el colonialismo europeo (partidas de banderaintes que los capturaban y las enfermedades traídas de Europa que los diezmaron) provocó una despoblación considerable y la expansión de la selva. X11 es el nombre del asentamiento más importante entre los que describe Heckenberger. Situado en la orilla oriental del lago Kuhikugu, todavía es evidente la presencia de antrosol, un tipo de suelo formado después de un largo periodo de actividad humana, como el uso de irrigación, compostas o cultivos. Además de los restos de granjas de pescado se encontraron indicios de cultivo de la yuca en la zona de X11.

Indio Kuikuro

Para realizar sus excavaciones, Heckenberger empleó la ayuda y el conocimiento de la etnia Kuikuro, al parecer los últimos descendientes de los habitantes de la antigua ciudad-jardín, cuya aldea está a pocos kilómetros al norte de X11. En 2010, sólo quedaban 592 personas del pueblo Kuikuro. Entre los 8 autores del reporte en el que se basa esta nota, publicado en la revista Science, se encuentra el nombre de Afukaka Kuikuro, cacique de los kuikuros, que todavía subsisten en parte gracias a granjas de pescado. Y que todavía, dicen, pueden reconocer los asentamientos prehistóricos de sus antepasados, ocultos por la selva hace cientos de años.

Autor: IIEH

Fuentes:

Urbanismo precolombino, paisajes antropogénicos y el futuro de la Amazonia

Ciudades perdidas de la Amazonia

La selva del Amazonas fue una ciudad-jardín gigante