Millones de arañas

Millones de arañas

Un millón de arañas en una hectárea, tejiendo sus telas al aire libre. Para algunas personas, esta escena es la leña que avivará sus pesadillas, para otras es un espectáculo sublime. No es un fenómeno común, aunque en los dos últimos años ocurrió a gran escala en dos países que vivieron lluvias torrenciales e inundaciones: Pakistán y Australia. Estas arañas, que normalmente habitan en el subsuelo o a ras de suelo, huyen del agua y buscan refugio en lugares elevados, árboles, arbustos o cultivos. Al cabo de poco tiempo cubrirán con sus telas grandes extensiones de tierra, creando estos paisajes.

Millones de arañas en Australia

En la segunda mitad de 2010, inundaciones causadas por el monzón azotaron varias regiones de Pakistán y trajeron consigo fuertes cambios en la región del río Indo. Murieron más de 2 mil personas y la vida diaria de 20 millones fue gravemente afectada tras la destrucción de cultivos e infraestructura. Esta fotografía de los árboles fue tomada en diciembre de 2010: Como algunas zonas de Sindh y el Punjab permanecieron bajo el agua, las arañas ocuparon los árboles. Pero a pesar de su número y su apariencia, este fenómeno no provoca ningún daño en la ecología. De hecho, en estas zonas se reportó una incidencia mucho menor de mosquitos y de casos de malaria; la crisis humanitaria se había visto agravada por epidemias de cólera y malaria, transmitida por picadura de mosquito.La población de Wagga Wagga, en Australia, sufrió fuertes inundaciones el mes pasado, al igual que el resto del sureste del país, y esta imagen no muestra campos nevados sino cubiertos por una gruesa tela de araña. Graham Milledge, entomólogo, explicó que esto se debe al mecanismo llamado ballooning (actuar como globo aerostático), mediante el cual algunas arañas se dispersan, dejándose llevar por el aire a un nuevo territorio, pero que en este caso lo emplearon para sobrevivir.

 

Masanobu Fukuoka, creador del método de agricultura natural, se refirió a este fenómeno en uno de sus libros: “Recuerdo [hace] algunos años cuando alguien vino corriendo a casa temprano por la mañana para preguntarme si había cubierto mis campos con una red de seda o algo parecido. No podía imaginarme de lo que estaba hablando, así que apresuradamente salí de casa a ver lo que pasaba. Habíamos acabado de cosechar el arroz y, durante la noche, el rastrojo y las hierbas bajas habían sido completamente cubiertos con telas de araña como si fuese con seda. Ondeando y centelleando bajo la neblina matinal, constituían una magnífica visión. Lo maravilloso de esto es que cuando ocurre, solamente una vez cada muchos años, dura nada más que un día o dos. Si observas atentamente, ves que hay varias arañas en cada centímetro cuadrado [...] Cuando vas a ver el campo dos o tres días más tarde, se observa que filamentos de telarañas de varias yardas de longitud se han roto y están ondeando en el viento con cinco o seis arañas adheridas a cada uno de ellos. Es como cuando las semillas vellosas del diente de león son transportadas por el viento. Las jóvenes arañas se adhieren a los filamentos y son enviadas navegando hacia el cielo”.

 

Fukuoka, que estudió la relación de las arañas con las ranas y los insectos en el campo, llegó a la conclusión de que las arañas son absolutamente necesarias para una agricultura saludable. Advirtió del peligro de usar pesticidas que, al acabar con ellas, dejan abierta la puerta a invasiones de nuevas plagas dañinas a los cultivos.

 

Autor: IIEH

Fuentes: 

Aljazeera 

National Geographic

Masanobu Fukuoka