GEO5

Consumo de agua en el cultivo de arroz en Vietnam

 

GEO5 (Global Environment Outlook, Perspectiva Global del Ambiente), el quinto reporte del programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente, fue dado a conocer hace unas horas. Este informe de programas ambientales en todo el mundo se publica cada cinco años y generalmente trae malas noticias: Esta vez sólo 4 de los 90 objetivos ambientales tuvieron un progreso significativo, mientras que 32 permanecieron sin cambio o incluso sufrieron un retroceso. A dos semanas de la cumbre mundial Río+20, que se lleva a cabo justo 20 años después de la célebre Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, el reporte explora los problemas de diversidad biológica, atmósfera, agua potable, ecosistemas marinos y contaminaciones regionales, además de enumerar una serie de recomendaciones para el futuro.

El informe completo cuenta con casi 600 página, con cientos de ejemplos concretos de que el mundo continúa en su tendencia de no sostenibilidad, a pesar de los objetivos internacionales. Sobre el estado actual del medio ambiente global dice: “Los datos científicos muestran que se está empujando a los sistemas terrestres hacia sus límites biofísicos, que ya casi se han alcanzado y, en algunos casos, incluso superado”. Las áreas con más deterioro son el estado lamentable de los arrecifes de coral en todo el mundo (sólo el 1.6% de los mares está protegido por algún tipo de acuerdo), las poblaciones de peces, la desertificación y la falta de preparación contra el cambio climático (las predicciones todavía mantienen que la temperatura del planeta subirá 3C en promedio para el año 2100). Algunas de las áreas que mostraron avances son la eliminación de la gasolina con plomo, la conservación de la capa de ozono y el acceso a agua potable. 

El agua y la desertificación son temas centrales del GEO5
 

Casi inmediatamente después de que se diera acceso a GEO5, el 7 de junio, la revista Nature puso a la venta un estudio ominoso: “Acercándose a un cambio de estado en la biósfera de la Tierra”. Así como se ha reconocido que sistemas ecológicos locales cambian de manera abrupta e irreversible de un estado a otro, el ecosistema global reaccionará de la misma forma. Se aproxima, dice el equipo de biólogos en la sinopsis, una transición crítica a escala planetaria como resultado de la actividad humana.

En las próximas semanas veremos si Río+20 puede responder de forma global a problemas regionales con alcance mundial. Habrá muchos obstáculos porque, desde enero, varios gobiernos han estado en desacuerdo sobre temas claves como la eliminación de subsidios a combustibles fósiles, la regulación de la pesca en alta mar y el exigir a las corporaciones a medir su propio efecto ambiental. El problema se recrudece pues, aunque desde el punto de vista ambiental es necesario poner un alto a ciertas prácticas, las economías emergentes requieren de recursos para alcanzar (o al menos para obtener un nivel de independencia) a las economías desarrolladas que los explotaron sin limitaciones de ningún tipo en décadas pasadas. Más aún, a pesar de reportes como el GEO5 acerca de la crisis ambiental, hay tantas opiniones como en cuestión de religión: algunos niegan que exista, otros dicen que la sostenibilidad ya es una fantasía, mientras que unos más se preparan para el fin.

Río de Janeiro visto desde Tijuca, 1992

      

Autor: IIEH

Fuentes:

GEO5, síntesis en español.
GEO5, traducción completa al español.
GEO5, informe completo en inglés.