El ejercicio intenso inhibe el desarrollo del cáncer de próstata

Mapa mundial del cáncer de próstata  

Ya desde hace varios años se sabía que la práctica de ejercicio a largo plazo está relacionada con una reducción en el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, incluyendo varias formas del cáncer de próstata. Todavía no se han dilucidado por completo los mecanismos que producen este efecto pero los resultados son elocuentes. Niveles elevados de insulina, leptina e IGF-1 (factor de crecimiento insulínico tipo 1) en el suero hemático están asociados con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de próstata y de su continuo progreso. Periodos prolongados de ejercicio reducen los niveles de éstas y otras hormonas endógenas.

Otra serie de estudios a principios de este siglo determinaron que una dieta alta en grasas y un estilo sedentario de vida provocan cambios en algunas hormonas del suero hemático y a la vez aumentan el riesgo de cáncer de próstata. Ahora, un nuevo estudio publicado este mes en PLOS ONE ha revelado que la actividad física intensa, que se consideraba riesgosa, reduce la probabilidad de desarrollar formas agresivas del cáncer de próstata.

El estudio, coordinado por Helene Rundqvist del Instituto Karolinska en Estocolmo, empleó la línea de células humanas LNCaP  (línea originada de un adenocarcinoma de próstata) y el suero hemático de 10 individuos antes y después de realizar 60 minutos de ejercicio de alta intensidad en bicicleta. En estas dos muestras de cada persona se cultivó la línea celular LNCaP y se observaron estos resultados: el suero post-ejercicio, en 9 de los 10 casos, tuvo un efecto inhibidor del crecimiento de las células LNCaP; la incubación con estas mismas muestras acumuladas provocó un 31% de inhibición en el crecimiento de LNCaP; la pre-incubación antes de una inyección subcutánea en ratones con inmunodeficiencia severa provocó un retraso en la formación de tumores.

LNCaP 

Hoy en día, el cáncer de próstata es el segundo más frecuente en el diagnóstico de cáncer en hombres. Sabemos que con ciertas modificaciones en la actividad y la nutrición diaria es posible no sólo reducir el riesgo de desarrollar cáncer de próstata, sino que también es posible retrasar el crecimiento de tumores una vez ya diagnosticado. Estas son las recomendaciones del Fondo Mundial de Investigación del Cáncer para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de próstata:

  • Realizar 60 minutos de ejercicio moderado o 30 minutos de ejercicio vigoroso diariamente
  • No consumir bebidas o comidas endulzadas
  • Comer al menos 5 porciones de vegetales y frutas no amiláceos (sin almidón) diariamente
  • Comer al menos 25 gramos de granos sin procesar, cereales y legumbres diariamente
  • Limitar el consumo de alcohol a dos bebidas por día
  • Limitar el consumo de sodio a menos de 2.4 gramos por día
  • Limitar el consumo de carne roja a un máximo de 500 gramos por semana
  • Limitar la densidad de calorías a un máximo de 125 kilocalorías totales por cada 100 gramos de comida consumida

Las dos últimas recomendaciones, en particular, son las más significativas para reducir el riesgo de las formas más agresivas del cáncer de próstata. Estudios subsecuentes sobre los niveles de adherencia a estas recomendaciones han dado resultados lamentables: Sólo 7.6% de los hombres realiza el ejercicio recomendado, sólo el 15.7% de los hombres limitaron la densidad calórica de sus alimentos, etc… Sobra decir que el cáncer de próstata es un problema de salud nacional en América del Norte y los países desarrollados de Europa.

 

Autor: IIEH

Fuentes:

Efecto de ejercicio intenso en el crecimiento de células de cáncer de próstata

Evidencia de un efecto inhibitorio de dieta y ejercicio sobre el cáncer de próstata

Recomendaciones del WCRF para reducir el riesgo del cáncer de próstata