Descubren vínculo metabólico entre el ejercicio y la salud neuronal

hipocampo 

Según un estudio publicado la semana pasada en la revista Cell Metabolism, una variante de la proteína FNDC5, que se genera durante el ejercicio, induce la producción de la proteína BDNF (Factor neurotrófico derivado del cerebro, neurotrofina necesaria para la salud neuronal) en el hipocampo.

Bruce Spiegelman, de la Escuela Médica de Harvard y el célebre biólogo celular detrás de este estudio, examinó los procesos endocrinos de la proteína FNDC5 y su variante (que él mismo ha nombrado irisina) en cerebros de ratones que se ejercitaron en la rueda durante 30 días; identificó la secuencia metabólica molecular que causó un incremento de BDNF en el hipocampo de los cerebros de los ratones que se ejercitaron; y, finalmente, introdujo la proteína FNDC5 al torrente sanguíneo de ratones que no se ejercitaban. Siete días después se registró un aumento importante de BDNF en los cerebros de este grupo de ratones.

El mecanismo es el siguiente: En respuesta a largos periodos de ejercicio, se produce la molécula metabólica regulatoria PGC-1α en los músculos; ésta, a su vez, estimula la producción de la proteína FNDC5 que se libera al torrente sanguíneo en forma de irisina (descrita por primera vez el año pasado por el mismo Spiegelman). La irisina provoca un marcado aumento de la expresión de la proteína BDNF en el hipocampo, estructura del cerebro donde se llevan a cabo las funciones de la memoria, el aprendizaje y el manejo espacial. El hipocampo es una de las dos estructuras del cerebro adulto que pueden generar nuevas vías neurales. BDNF promueve el desarrollo de nuevas vías y sinapsis, y ayuda a preservar las neuronas durante su etapa embrionaria. La forma exacta en que el ejercicio estimula la producción de BDNF en el hipocampo se desconocía hasta ahora así que, de confirmarse, la secuencia metabólica PGC-1α/FNDC5/BDNF representa un gran avance para el tratamiento de algunas condiciones asociadas a la vejez. Si se logra sintetizar una versión estable de la irisina, o sea convertirla en fármaco, podría ayudar a combatir enfermedades neurodegenerativas que afectan las funciones cognitivas y motoras, trastornos como alzhéimer y párkinson.

 Bruce Spiegelman

La parte oculta de esta noticia es también de gran interés. Spiegelman, además de ser el descubridor de la función de la irisina y una leyenda en su campo, también patentó usos de su forma sintética bajo su propia compañía Ember Therapeutics. O sea, tiene un interés personal profundo en monetizar su descubrimiento. El año pasado, cuando describió por primera vez el mecanismo en que se produce la irisina durante el ejercicio, Spiegelman presagió que la irisina se convertiría en el tratamiento principal contra la obesidad, pero estudios subsecuentes no han obtenido resultados satisfactorios. No se han podido replicar efectos benéficos de la irisina en casos de síndrome metabólico, obesidad o diabetes. Por último, a pesar de las implicaciones del descubrimiento (un posible nuevo tratamiento para enfermedades que presentan pérdida progresiva de las funciones cognitivas) y del renombre internacional del propio Spiegelman, el estudio fue publicado por la revista Cell Metabolism, publicación seria pero relativamente nueva y de menor impacto comparada con, digamos, Nature, Science o Cell.

Sea lo que fuere, hay hechos contundentes que no requieren de prueba: el ejercicio promueve la producción y la acción de BDNF en el hipocampo; el BDNF es un factor de crecimiento nervioso, necesario para que sobrevivan y se desarrollen nuevas neuronas y vías neuronales; ciertos trastornos neurodegenerativos asociados con avanzada edad causan daño neuronal que conduce a deterioro cognitivo y demencia. En pocas palabras, y mientras los científicos sigan patentando sus descubrimientos, hay que hacer ejercicio.

Autor: IIEH

Fuentes:

El ejercicio induce BDNF del hipocampo a través de la secuencia metabólica PGC-1α/FNDC5

Científicos identifican proteína que vincula el ejercicio con la salud mental