Bancos de semillas y regeneración de plantas prehistóricas

Silene stenophylla

Una ardilla del Pleistoceno Superior enterró frutas de la planta herbácea Silene stenophylla en su madriguera en los bancos del río Kolymá, en la Siberia oriental. Poco después, la región se congeló y se formó una gruesa capa de hielo permanente sobre la superficie. Pasaron los siglos y el área nunca se descongeló ni sufrió cambios. En 1995, cuando un equipo de científicos rusos descubrió las madrigueras fosilizadas y los frutos congelados a 38 metros de profundidad, ya habían pasado 31,800 años.

En un estudio de principios de 2012 fue dado a conocer que un grupo de investigadores coordinados por David Gilichinsky (fallecido en febrero) y Svetlana Yashina, del Laboratorio de Geocriología de la Academia de Ciencias de Rusia, regeneró plantas originales a partir de tejidos madre de esas mismas frutas del Pleistoceno. Las plantas regeneradas (por cultivo in vitro y propagación microclónica) fueron cultivadas en condiciones similares a las de su ecosistema original hasta que florecieron, dieron nuevos frutos y produjeron semillas viables. 

Aunque no se trata de un mamut, e incluso la planta Silene stenophylla es bastante común hoy en día, este estudio abre el campo de la criobiología y demuestra el papel del permafrost como banco de vida del acervo antiguo de genes. El permafrost ocupa el 20% de la superficie de la Tierra, hasta varios cientos de metros de profundidad, y la criopreservación natural de tejido vegetal viable y organismos (como bacterias y algas) a lo largo de muchos miles de años será el laboratorio para estudiar los ritmos de la microevolución.

El banco de vida vegetal para el futuro que representa el permafrost es sólo una parte de nuestras reservas. La otra la ha construido el ser humano en la forma de bancos de semillas, o bancos de germoplasma, con más de 6 millones de especímenes de todo el mundo. Estos bancos protegen la biodiversidad no solamente de cultivos sino de toda la flora del planeta, aunque su contenido es solamente una pequeña fracción del total. Las semillas y tubérculos son deshidratadas y se almacenan en congeladores a menos de -18°C y, dado que pierden su viabilidad con el tiempo, son resembradas con cierta periodicidad.

Bóveda Global de Semillas 

Aunque hay más de 1,300 bancos de germoplasma en todo el mundo, dos bancos merecen especial atención:

  • La Bóveda Global de Semillas de Svalbard. El banco de semillas más grande del mundo, abierto en 2008 y construido a 120 metros de profundidad en una isla de Noruega, tiene una capacidad de almacenamiento de 2 mil millones de semillas. La bóveda es impermeable a la actividad volcánica, terremotos, radiación, tsunamis y en caso de fallar la electricidad el permafrost de la isla sería su refrigerante natural. Su operación es financiada por muchos países y fundaciones, opera a la manera de una institución bancaria: cada país puede depositar sus semillas y Noruega no se adjudica la propiedad de éstas. Se especializa en vegetales comestibles.
  • El Proyecto de Banco de Semillas del Milenio. Este proyecto es dirigido por el Real Jardín Botánico de Kew y fue iniciado en el año 2000. Almacena más de mil millones de semillas y se especializa en semillas de zonas áridas del mundo y en la flora nativa del Reino Unido. La biodiversidad de la flora de Australia recibe especial atención pues mantiene el 15% del total de las especies vegetales del mundo, muchas de ellas endémicas de Australia, aunque el 22% de sus especies florales están amenazadas por la extinción.

 Banco de semillas en isla noruega

Autor: IIEH

Fuentes:

Documento PDF del estudio original

Regeneración de plantas fértiles a partir de tejido de un fruto de hace 30 mil años enterrado en el permafrost siberiano

Flores regeneradas de un fruto de hace 30 mil años

Leer más:

Banco de germoplasma

Bóveda Global de Semillas de Svalbard

Proyecto de Banco de Semillas del Milenio