5 consejos de nutrición para personas que no hacen ejercicio

Vegetales frescos

El medio ambiente en el cual vivimos nos conduce al sedentarismo. Esto no es necesariamente malo para todos. Cada organismo es diferente. Aun cuando muchas personas requieren de ejercicio para estar saludables, existen otras cuyo organismo se adapta bien al sedentarismo. Sin embargo, hemos perdido en gran medida la capacidad de escuchar lo que nuestro cuerpo requiere.

Una buena dieta es necesaria, tanto para quien se ejercita, como para quien no. Pero, ¿qué es una buena dieta? Esta pregunta tiene un sinfín de respuestas, la más adecuada es la que debe darnos nuestro sentido común aplicando los conocimientos que, científicamente, se tienen al respecto. Nos limitaremos a dar algunos consejos para que quienes son sedentarios conserven una buena salud con base en la nutrición.

1). El principal punto es conocerse a sí mismo. Es conveniente saber cuales alimentos toleramos y cuales nos producen malestar. Los autores de libros sobre dietas toman poco en cuenta este factor y las dietas propuestas están elaboradas con base en estadísticas.

2). Hay que saber también cuales son los factores nocivos a la salud a los que estamos expuestos. Por ejemplo, quienes pasan gran parte de su tiempo en modernos edificios con equipos de alta tecnología deben saber que estos edificios, en su diseño, no toman en cuenta las necesidades humanas básicas de tener aire fresco y luz natural. Todo el equipo electrónico de las oficinas puede incrementar la exposición a compuestos tóxicos que pueden producir desde dolores de cabeza y reacciones alérgicas hasta incrementar el riesgo de padecer cáncer. Una protección con base en una nutrición adecuada, puede ayudar a minimizar estos riesgos. 

3). El tercer punto es conocer la función de los nutrientes que forman parte de los alimentos que consumimos y en qué proporción se encuentran en ellos. Informarnos sobre la conveniencia de reducir la ingesta de proteína animal que se encuentra en carnes rojas, huevos y productos lácteos. Las dietas más incorrectas, con base en alto consumo de proteínas, han sido promovidas desde hace más de treinta años en libros “best seller” escritos por médicos. Abstenerse lo posible de alimentos fritos y comida chatarra. Incluir regularmente en nuestra dieta hidratos de carbono, presentes en pastas, papa, camote, cereales y más. Incluir también productos vegetales frescos y fruta.

Pies en el escritorio

4). Es conveniente comenzar una dieta o acudir al nutriólogo/a no con la meta de bajar de peso sino de reducir nuestro porcentaje de grasa corporal, que en personas sedentarias suele ser más elevado que el ideal.

5). Moverse lo más posible. Aunque no sea necesario un ejercicio sistemático, el cuerpo humano está todavía adaptado para el movimiento. Debemos hacer el esfuerzo de subir un par de pisos por la escalera, caminar unos metros y levantarnos del escritorio cada media hora para estirar articulaciones y músculos. Una buena dieta reduce los estragos de la edad, da mayor vitalidad y nos protege de muchas enfermedades degenerativas. Nos ayuda, aunque no lo percibamos, a conservar mejor la memoria y a pensar con mayor claridad.


Autor: Guillermo Agudelo Murguía

Fotografía:

Vegetales frescos. Feria de horticultura en Kirriemuir, Escocia. (cc NC) Marcus J. Roberts