Los bosques y el cambio climático

Bosque quemado y destruido en Colorado. (cc) Brian Buma
 

La ecología de perturbaciones estudia la influencia de los cambios ambientales bruscos en un ecosistema. Un experto en este campo reciente de estudio da su opinión sobre el efecto del cambio climático antropogénico en los bosques.

Brian Buma, ecólogo de perturbaciones en la Universidad de Alaska, investiga la reacción de los ecosistemas arbolados a disturbios o perturbaciones emergentes provocadas por el cambio climático. En particular, su estudio se enfoca en identificar si los bosques se están adaptando al nuevo nivel de estrés ambiental. Un ejemplo de los problemas a los que se enfrentan los bosques se encuentra en la mortalidad emergente de varias especies a lo largo de la costa oeste de Canadá y el sureste de Alaska, donde más de 400 mil hectáreas de árboles han muerto a causa de la escasez de nieve en los últimos inviernos. Curiosamente, al haber menos nieve en la superficie, el suelo pierde su aislamiento térmico y se congela de manera brusca, matando las raíces. A la vez, nuevas especies de climas más templados “migran” hacia zonas septentrionales, en un fenómeno ecológico complejo, una historia de adaptación, maladaptación y destrucción creativa.

Aquí traducimos algunas de las preguntas y respuestas de la entrevista realizada a Buma esta semana.

¿Podemos plantar suficientes árboles para revertir los efectos de la deforestación global?

Tal vez. Muchas regiones tienen, hoy en día, más bosques que hace unos cuantos siglos. El este de Estados Unidos, por ejemplo, es un buen sumidero de carbono ya que los antiguos cambios abandonados se están convirtiendo en bosques de nuevo. Otras áreas, como Europa, han sido convertidos en zonas industriales y no tienen salvación. Además, aunque algunos bosques se recuperan relativamente rápido, otros tardan cientos de años.

Plantar árboles en áreas que se usan para agricultura, la silvicultura, tendría un impacto sobre otras necesidades, como la seguridad alimentaria. La tendencia actual de mudarse a zonas urbanas, por un lado visto como problema social, me hace optimista. Tanto en Europa como en Norteamérica se están abandonando las granjas y los pequeños pueblos rurales a favor de las ciudades y eso representa la mejor oportunidad para la recuperación forestal. Los trópicos, en cambio, están en muy malas condiciones ya que se encuentran en medio de economías que dependen de recursos primarios y con tazas de crecimiento de población muy elevadas. Hay una preocupación profunda de que la deforestación también altere los climas locales hasta el punto de que, incluso con intervención humana, ya no sea posible una recuperación. La causa de esto es que los bosques devuelven una gran cantidad de agua a la atmósfera, que se recicla en forma de lluvia; una reducción grave de árboles reducirá la cantidad de lluvia y ese ciclo de retroalimentación destruirá bosques que, por su naturaleza, dependen por completo del agua.

¿Se están realizando estudios de microbiología en los bosques para determinar los efectos del cambio climático en ese nivel y en esos sistemas?
Muy buena pregunta. Es un tema fascinante pero poco explorado todavía; las bacterias son más sensibles a cambios de temperatura que muchos otros organismos así que son más vulnerables al cambio climático. En las áreas donde he trabajado se sabe muy poco sobre la relación bacteriana-arbórea, aparte de la fijación de nitrógeno, por supuesto.

¿Usted y sus colegas anticipan cambios en los fondos que recibirán durante la próxima administración, que cuestiona o niega abiertamente el cambio climático?

Sí, ya empezamos a ver los efectos de manera informal. El financiamiento en el área de investigaciones ambientales ya es muy escaso, con un índice de éxito de 8%. Es muy difícil iniciar nuevas investigaciones o establecer nuevos laboratorios. Hemos comenzado a buscar fondos en programas privados, OGNs, organizaciones como National Geographic, pero las opciones son limitadas. Por otro lado, la tecnología actual hace muy fácil compartir información a nivel global así que no declinará la colaboración ni la producción individual de datos.

¿Si pudiera decirle una cosa a la gente sobre la conservación del agua, qué sería?

En Estados Unidos se usan 50 litros de agua para producir una naranja. Más los recursos energéticos para transportarla.

¿Qué cambios en la megafauna ha observado en Alaska?

Los alces invaden el pueblo. Los inviernos más cálidos hacen muy ardua la hibernación de los osos. Los venados se han multiplicado en extremo. Los carnívoros han sido eliminados así que los venados complican la regeneración forestal.

 

Introducción y traducción: IIEH

Fuentes:

AMA de Brian Buma