La violencia letal en la evolución humana

Mosaico del gladiador (detalle), mural del siglo IV descubierto cerca de Roma
 

Los seres humanos vivos hoy descienden de un linaje cuyos ancestros se mataban unos a otros en una proporción seis veces mayor a la de otros mamíferos.

Un nuevo estudio, publicado la semana pasada en Nature y realizado por investigadores españoles, reconstruyó el índice probable de violencia letal desde los albores de nuestra especie. El equipo de científicos, dirigido por José María Gómez, de la Universidad de Granada, recopiló información de 600 estudios sobre grupos humanos del Paleolítico hasta casi la época actual. Para comparar la tasa de violencia letal del ser humano a través de su evolución con la de otros mamíferos, examinaron también una serie de bases de datos de los niveles de violencia letal interna en más de mil especies de mamíferos. El objetivo principal: averiguar si la violencia entre individuos humanos está regida por un factor evolutivo.

 

Research Gate entrevistó al autor principal, José María Gómez, sobre los métodos y conclusiones del estudio:

RG: ¿Cómo surgió la idea de realizar este estudio?

JMG: Al principio, nos interesaba desarrollar un método objetivo para explorar la evolución de la violencia letal en seres humanos. Inocentemente, partimos de la idea de que si el hombre es un lobo contra otros hombres debemos considerar en primer lugar hasta qué punto el lobo es, de hecho, un lobo contra otros lobos. Esto nos llevó a un enfoque comparativo de la antigua pregunta… ¿podemos descubrir qué tan violentos son los seres humanos analizando la violencia en otras especies? La biología evolutiva nos ofreció un marco conceptual muy útil pues ya ha desarrollado muchas herramientas para comparar atributos entre especies cercanas.

RG: ¿Cuáles fueron sus resultados?

JMG: Descubrimos que la violencia letal humana tiene un origen evolutivo, pero que también puede ser modulada por algunos factores ecológicos y culturales, como el tipo de organización sociopolítica.

RG: ¿Cómo llegaron a estos resultados?

JMG: Los obtuvimos recopilando una base de datos exhaustiva sobre los niveles de violencia letal en 1024 especies de mamíferos. Después de rastrear la evolución de este rasgo en el árbol filogenético de los mamíferos nos dimos cuenta que especies relacionadas estrechamente suelen tener niveles similares de violencia. Esto nos permitió reconstruir los orígenes evolutivos de la violencia letal en humanos. Después, comparamos este nivel heredado de violencia en relación con sociedades humanas con diferentes tipos de organización sociopolítica.

RG: ¿Por qué crees que heredamos este rasgo? ¿Cómo nos beneficia desde una perspectiva evolutiva?

JMG: “Herencia evolutiva” es una característica común de muchos rasgos en todos los organismos de la Tierra. La explicación es muy simple: especies cercanas evolucionaron de un ancestro común, del cual adquirieron ciertos rasgos. Por lo tanto, especies estrechamente relacionadas tienden a tener rasgos similares. Entre más cercanas se encuentras dos especies en el árbol filogenético, más semejantes son. Esto sucede con frecuencia a muchos rasgos de muchos organismos diferentes: plantas emparentadas suelen tener flores similares; mamíferos de especies cercanas suelen tener hábitos tróficos (de alimentación) parecidos; aves de especies cercanas suelen tener cortejos sexuales similares. Empleamos el mismo marco teórico para estudiar la violencia letal entre seres humanos, dando por hecho que mamíferos relacionados suelen tener niveles similares de violencia.

Es difícil, si no es que imposible, entender el beneficio de cruzar un cierto nivel de violencia. Es cierto que muchos autores, en particular ecologistas de comportamiento, han discutido el valor adaptativo de la violencia letal en seres humanos y otros mamíferos. Sin embargo, como sucede con otros rasgos biológicos, o comportamientos, el saldo neto puede variar en diferentes contextos. No hay una “mejor” estrategia, un nivel único de violencia que sea más preferible a los otros. De acuerdo a esto, los niveles de violencia humana han cambiado con el tiempo, ligados al contexto socio-político. En resumen, no hay un beneficio absoluto si los seres humanos exhiben un nivel particular de violencia letal.

RG: ¿Cómo afectan los cambios culturales y socio-políticos este rasgo evolutivo?

JMG: Descubrimos niveles bajos de violencia letal en hordas y tribus prehistóricas y niveles altos en tribus, bandas y pandillas actuales. Cacicazgos también mostraban niveles altos de violencia mientras que sociedades estatales eran las organizaciones socio-políticas menos violentas.

RG: ¿Qué otro tipo de animales se matan entre ellos?

JMG: Hay muchos mamíferos que se matan unos a otros. De hecho, la sorpresa más grande en nuestro estudio fue darnos cuenta de que tan generalizada es la violencia entre mamíferos, alrededor del 40 por ciento de las 1024 especies que estudiamos cometían asesinato intraespecífico. Por supuesto, algunos mamíferos manifiestan poca o ninguna violencia. También nos impresionó que la violencia se concentraba en aquellos grupos a los que no considerábamos violentos a priori, como se les considera normalmente a los carnívoros. Hallamos niveles muy altos de violencia letal en rinocerontes, ardillas, marmotas y caballos, entre otros.

RG: ¿Qué es lo más importante del estudio?

JMG: El mensaje principal de este estudio no es que la violencia letal ha cambiado con nuestra historia, un tema que puede ser explorado mejor por expertos en ciencias sociales. El mensaje principal es que la violencia letal tiene un componente filogenético profundo. El componente filogenético de la violencia letal no quiere decir que la violencia no solamente se debe a su factor genético. El efecto filogenético significa más que una simple tendencia genética a la violencia. Otros rasgos que influyen en la violencia letal también son similares a los de especies cercanas a la nuestra. Por ejemplo, el comportamiento social y la territorialidad ambos rasgos compartidos con nuestros parientes primates que, al parecer, han contribuido al nivel de violencia letal heredado por los seres humanos.

Duelo a garrotazos o La riña. Mural de Francisco de Goya
 

Es interesante añadir que, según otro estudio también publicado en Nature pero hace dos años, nuestro vecino en el árbol filogenético, el chimpancé, manifiesta un nivel muy alto de violencia letal en conflictos internos. El nivel se mantiene igual de alto en diferentes colonias de chimpancés sin importar daños en su hábitat u otras presiones causadas por seres humanos. Al parecer, algunos chimpancés simplemente deciden eliminar a sus competidores de forma permanente.

 

Autor y traducción: IIEH

Fuentes:

Las raíces filogenéticas de la violencia humana

Matarnos unos a otros tiene un origen evolutivo

El asesinato es natural para los chimpancés