La industria de la azúcar sobornó investigadores

Magnificación de granos de sacarosa refinada. Fotografía de Lauri Andler
 

La Asociación de la Azúcar de Estados Unidos comisionó estudios y sobornó nutriólogos para “minimizar el vínculo descubierto entre el consumo de azúcar y ciertas enfermedades cardiovasculares”.

Un reporte publicado ayer en JAMA, la revista de la Asociación Médica Estadounidense, reveló que en la década de los 60s la Asociación de la Azúcar (en aquel entonces llamada la Fundación para la Investigación de la Azúcar) sobornó a varios investigadores de manera directa y financió estudios que desvincularon la azúcar como factor de riesgo en enfermedades del corazón. En particular, se reveló que tres científicos de Harvard recibieron el equivalente actual de 50 mil dólares.

En los 50s se examinó por primera vez el rol de la dieta en las enfermedades cardiovasculares, tras una inusitada elevación del índice de mortalidad en ciudadanos estadounidenses por causa de estas enfermedades. Factores como el colesterol, las grasas, el consumo excesivo de calorías y otros fueron estudiados. Para 1960 ya se habían identificado dos de los agentes primarios: las azúcares (en un estudio de John Yudkin) y las grasas saturadas y el colesterol (en un estudio de Ancel Keys). Sin embargo, para 1980 ya muy pocos científicos (sin mencionar gente común y corriente) seguían incluyendo la azúcar como factor de riesgo. La primera guía dietética nacional en Estados Unidos, publicada en 1980, sólo recomendaba reducir el consumo de grasas y colesterol. ¿Cómo sucedió esto?

Los autores del reporte, dirigidos por Cristin Kearns, de la Universidad de California en San Francisco, examinaron miles de documentos, correspondencia y materiales internos de la Asociación de la Azúcar. Por ejemplo, se analizaron cientos de páginas de correspondencia entre Mark Hegsted (profesor de nutrición de Harvard) y la Asociación. Hegsted fue el codirector del proyecto de investigación sobre enfermedades cardiovasculares financiado por la Asociación en 1965.  Otros dos nutriólogos de Harvard recibieron dinero de la Asociación para apoyar y difundir el proyecto. El fruto de este proyecto fue el estudio “Grasas dietéticas, carbohidratos y la enfermedad cardiovascular aterosclerótica”, publicado en 1967 en el prestigioso New England Journal of Medicine, que se convertiría en el canon a seguir en este campo de investigación durante las siguientes décadas.

“La Asociación de la Azúcar y los científicos sobornados lograron descarrilar la discusión sobre la azúcar durante décadas”, dijo Stanton Glantz, uno de los coautores del reporte. Al parecer, lamentablemente, se trata de una práctica muy común en el campo de la nutrición. El año pasado, por ejemplo, The New York Times reveló que la Coca-Cola, el mayor productor mundial de bebidas azucaradas, había pagado millones de dólares a investigadores para esconder el vínculo entre las bebidas endulzadas y la obesidad. Ninguno de los investigadores sobornados por la Asociación de la Azúcar está vivo, pero sus nombres son:

Mark Hegsted, quien llegaría a ser el director de nutrición humana del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y que en una de sus cartas a la Asociación escribiera: “Estamos muy conscientes de su interés y los cubriremos tan bien como podamos en ese particular”.

Frederick J. Stare, presidente del departamento de nutrición de Harvard

Roger Adams

Autor: IIEH

Fuentes:

La industria de la azúcar y la investigación de enfermedades cardiovasculares, un análisis histórico

La industria de la azúcar le echó la culpa a las grasas

Comer demasiada azúcar incrementa el riesgo de morir por enfermedades del corazón

 

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