Historia de la tecnología de la información 2: La era pre-mecánica

Ábaco

La invención de los sistemas de escritura solucionó dos problemas cardinales de comunicación del ser humano, la precisión y la duración. En la era pre-mecánica también se resolverían obstáculos de su producción y procesamiento.

La era pre-mecánica de la historia de la tecnología de la información se extiende desde el año 3000 AEC hasta 1450 EC. La primera parte de esta serie examinó las circunstancias de la aparición de la escritura, a partir de la cual se consiguió la transmisión precisa y duradera de mensajes. Hasta ese punto, la comunicación humana se producía a partir de gestos, lenguaje hablado o dibujos. La invención de la escritura condujo al desarrollo de tecnologías de la información y sistemas en su mayoría manuales. Se crearon los primeros dispositivos de almacenamiento permanente: rollos, papiros y finalmente libros. Se establecieron profesiones (los amanuenses) y castas dedicadas a la producción y el procesamiento de la información. Se construyeron edificios para albergar y distribuir el corpus de conocimiento de cada cultura: bibliotecas y universidades.

El contenido de los primeros textos es de dos tipos: puramente utilitario, al describir transacciones comerciales; y de índole religiosa, sobre los mitos y ritos, en la Tierra y en el cosmos, que gobernaban la vida espiritual. La primera, y quizá más perdurable, tecnología de la información se desarrolló para responder a las necesidades de ambos, el cálculo numérico. Nos referimos a la invención del ábaco, esa proto-calculadora mitad mecánica mitad manual que ya usaban los egipcios y los sumerios hace alrededor de 4 mil años.

De hecho, el ábaco es la única herramienta en esta era que, hasta donde sabemos, se usaba para facilitar los cálculos aritméticos. La única…, con una excepción extraordinaria: el mecanismo de Anticitera. Esta calculadora mecánica, descubierta en varios fragmentos entre los restos de un naufragio en las islas griegas, data del año 205 AEC. No sólo es uno de los primeros mecanismos de engranajes, fue diseñado para trazar el movimiento de cuerpos celestes y usa engranajes diferenciales. El mecanismo de Anticitera podía seguir los movimientos del Sol y la Luna con exactitud, además de modelar el movimiento de planetas como Mercurio y Venus. En cualquier caso, se trata de una máquina construida por una mente o mentes geniales, y no sabemos de algo similar en los siguientes 1500 años.

Los números, como abstracción, se habían comenzado a usar hace 4500 años en Sumeria, en un sistema sexagesimal (base 60). El sistema de numeración indoarábigo, uno de los grandes avances de las matemáticas, tuvo su origen en la India, de donde se introdujo al mundo islámico y más tarde a Europa a través de Andalucía. El uso del número 0, tan importante en la tecnología de la información, fue exclusivo de un par de culturas durante mucho tiempo: los babilonios y los mayas lo integraron de forma separada. Los registros antiguos muestran que los griegos no tenían un consenso sobre la naturaleza del 0 como número, se preguntaban: “¿Cómo es que la nada puede ser algo?”. La controversia continuó en el medievo europeo y se argumentó a favor y en contra de la existencia del cero y el vacío.

Las tecnologías de producción desarrolladas en esta era incluyen el estilete, para la escritura en tabletas de arcilla, la producción de papiros a partir de su planta y la invención del papel en China, hace alrededor de 2 mil años (la tinta se elaboraba desde hace 4300 años en este mismo país). El primer libro que conocemos, obra de los griegos, no fue fabricado de papel sino de folios de papiros doblados a lo largo y encuadernados para formar hojas. Los papiros serían desplazados por los pergaminos en las culturas griega y latina a partir del siglo II AEC. En esta época tuvo lugar un auge de establecimiento de bibliotecas, aunque los sumerios ya construían archivos físicos de sus transacciones comerciales e inventarios mucho antes, que marcaron el comienzo de la historia y el final de la prehistoria. Las bibliotecas en el norte de África y en Europa se convirtieron desde la antigüedad grecolatina centros de escolaridad. Había bibliotecas tanto públicas como privadas y por primera vez de dio acceso general, en vez de restringirlo al liderazgo de la casta religiosa. La construcción de una biblioteca se constituyó en un símbolo de poder, tanto como la destrucción de una lo fue de conquista.

Isidoro de Sevilla, el llamado último erudito del mundo antiguo, describió los libros de la antigüedad de esta manera: Un códice está compuesto de muchos libros (librorum); un libro consiste de un rollo (voluminis). Se le llama códice como metáfora de los troncos de árboles o vides (caudex), como si tuviera una naturaleza leñosa, pues contiene en sí una multitud de libros, a la manera de ramas.

Las universidades como centros de estudios superiores surgieron de las antiguas escuelas catedralicias, episcopales o monásticas, e influidos por los madrasa islámicos, en el sur de Europa e Inglaterra en los siglos XII y XIII. La vida intelectual durante el medievo había quedado relegada a los monasterios y las universidades satisficieron el hambre de conocimiento y la necesidad de progreso de los estados fragmentados de Europa. Los resultados fueron profundos: el surgimiento del humanismo y el redescubrimiento de la obra de Aristóteles y otros autores griegos. Para 1450, había alrededor de 30 universidades en Europa. En la próxima parte de esta serie, examinaremos la era mecánica de la historia de la tecnología de la información: la imprenta, las calculadoras humanas, la pascalina y las primeras computadoras análogas.

Autor: IIEH

Fuentes:

Una historia de la tecnología de la información y los sistemas

Historia de la tecnología de la información

La historia de la calculadora

La historia de los números

El primer libro jamás escrito