El impacto del accidente nuclear de Fukushima Dai-ichi en el océano

Tanques de almacenamiento de agua contaminada por radioactivad en la planta Fukushima Dai-ichi
 

A cinco años del terremoto y tsunami de Tohoku, Japón, ¿cuál ha sido el impacto en el océano y sus habitantes?

Kem Buesseler, oceanógrafo experto en radioactividad marina que estudió el efecto de las pruebas nucleares de los 60s y del accidente nuclear de Chernóbil en el mar, dio una entrevista sobre su investigación del estado actual del Pacífico contaminado por radioisótopos originados durante el accidente de Fukushima en 2011. Varias explosiones se sucedieron tras el terremoto en las instalaciones de la planta nuclear Fukushima Dai-ichi. Más del 80% del material radioactivo emitido durante este evento acabó en el mar.

¿Es peligroso comer mariscos pescados en la costa oriental de Japón?

A menos que sean pescados cerca de los reactores, los mariscos y otros productos obtenidos del Pacífico se encuentran, en la actualidad, dentro de los estrictos límites de seguridad que el gobierno japonés estableció para su consumo humano (constriñendo el límite aceptable de 500 a 100 Bq/kg). Decenas de miles de pescados han sido checados en las costas de Japón. Durante 2011, alrededor de la mitad de la pesca cerca de Fukushima se encontraba por arriba del límite. Para 2014, se había reducido al 1%. A través del monitoreo y los nuevos límites impuestos por el gobierno japonés, se controla el producto en el mercado. Cuando viajo a Japón, puedo comer mariscos con tranquilidad pues sé que controlan el suministro de pescado mejor que otros países. Por cierto, ninguno de los pescados capturados en la costa oeste de Estados Unidos se ha encontrado encima del límite japonés o de los límites impuestos por EEUU y Canadá.

¿Cuál es el nivel de radiación más alto encontrado en su investigación?

En junio de 2011 encontramos un nivel de 4,500 becquerelios (Bq) por metro cúbico a 80 km de Fukushima Dai-ichi, en la superficie del océano. La contaminación alcanzó su punto máximo antes, en los primeros días de abril, cuando alcanzó los 50 millones de becquerelios por cesio radioactivo en cada metro cúbico de agua. Hoy en día, ese nivel de toxicidad solo se encuentra cerca de los reactores, evidencia de fugas y derrames que han plagado el proceso de reparación y contención en la planta.

Ken Buesseler, oceanógrafo
 

¿Cómo se compara la contaminación por radiación de las pruebas de los atolones en los 60s con la de Fukushima?

La mezcla de contaminantes varía en cada caso, pero si elegimos sólo uno, por ejemplo el cesio 137, durante las pruebas nucleares de los 60s, se produjo 10 veces más radioactividad que en el accidente de Chernóbil, que a su vez liberó más del doble que el accidente de Fukushima. Debemos considerar, sin embargo, que la mayoría del material radioactivo producido en Chernóbil cayó en tierra, mientras que el de Fukushima en el mar.

¿Toda la radioactividad en el mar es peligrosa?

El peligro se encuentra en la dosis. Estar expuestos a cualquier nivel de radioactividad implica un riesgo pero hay una diferencia inmensa entre los niveles; por ejemplo en el caso de Fukushima, de cesio entre 2 o 50 millones de unidades. Es como la diferencia entre las temperaturas del Sol y de la Tierra. Desde las pruebas nucleares de los 50s y 60s, hay muchos isótopos radioactivos en todo el océano, en diferentes concentraciones. Algunos, también, son de origen natural, como el potasio 40 y el polonio 210, y no representan un peligro para la vida marina.

¿Cómo funciona la bioacumulación de radioisótopos?

Los radioisótopos no se comportan de la misma manera en todos los organismos marinos, igual que sucede con los contaminantes no radioactivos. El cesio se comporta como una sal, se disuelve en el agua y se acumula en los peces en niveles 50-100 veces mayores que en el agua, pero también se elimina rápidamente, al igual que la sal, así que no se bioacumula más allá de cierto límite. El estroncio, por otro lado, se comporta como el calcio en seres humanos y otros animales y es absorbido en los huesos, donde se concentra y goza de una vida media de dos años. Si un pez contaminado es pescado y enlatado, requeriría de 30 años para que la mitad del cesio 137 desapareciera. Si ese mismo pez nada hacia aguas más limpias, perdería la mitad de su cesio radioactivo en tan solo dos meses.

¿Existe todavía algún peligro relacionado con Fukushima Dai-ichi?

Seguimos preocupados por el potencial de que haya nuevas derramas de los miles de tanques de almacenamiento de agua contaminada en los alrededores de la planta nuclear. Los tanques contienen cientos de veces más estroncio 90 de lo que cualquier actividad humana haya producido. En la actualidad, el agua de estos tanques se haya en tratamiento pero se han reportado derrames y fugas, así que seguimos monitoreándolos. Ya que el estroncio se concentra en los huesos, de haber una derrama masiva el consumo de ciertos pescados como la sardina representaría un riesgo real. Hasta ahora, la evidencia sugiere que el nivel de estroncio 90 en los peces es mucho menor que el de cesio 137. El cesio 134, por otro lado, ya casi ha desaparecido, sólo queda el 20% hoy en día.

A cinco años del accidente de Fukushima, entonces, podemos estar un poco más tranquilos, aunque otro desastre natural puede provocar una derrama masiva del agua contaminada. El agua almacenada para tratamiento ya excede las 760 mil toneladas, cifra que sigue creciendo. Apenas hoy, Yuichi Okamura, funcionario de TEPCO (Compañía Eléctrica de Tokio) y líder del equipo encargado de tratar el agua de Fukushima, anunció que esperan recolectar y tratar toda el agua contaminada fuera de los reactores hasta el año 2020 (que coincide con el año de las olimpíadas en Tokio). Entonces, se alcanzará una etapa mucho más segura del proceso, donde sólo será necesario tratar el agua que enfría los reactores.

Traducción: IIEH

Fuente:

Soy Ken Buesseler, oceanógrafo que estudia el impacto de Fukushima Dai-ichi en el océano