Pescadores de Bali empujando un bote hacia el mar

Tradicionalmente, no se puede hablar de evolución sin referirse a competencia. Es más, para la mayoría de la gente son intercambiables: supervivencia del más apto, evolución. Pero gracias a los avances y la integración de otras ciencias con la biología se ha visto que la competencia no explica la evolución de forma definitiva. Martin Nowak, matemático y bioquímico de la Universidad de Harvard, ha demostrado que la cooperación tiene una importancia al menos equivalente como pilar de la evolución desde su inicio.

Nowak concentró sus investigaciones de los últimos 20 años en los fundamentos matemáticos de la evolución: realizó numerosas simulaciones de modelos basados en la teoría del juego, en particular variaciones del célebre dilema del prisionero. Para ilustrar el punto de encuentro entre las matemáticas, la evolución y la cooperación es inevitable describirlo.

Dos sospechosos de cometer juntos un grave crimen son arrestados. La policía no tiene suficientes pruebas para condenarlos así que los encierra en celdas diferentes y les ofrece el mismo trato, pero por separado:

  • Si confiesas y el cómplice no lo hace, serás puesto en libertad y el cómplice será condenado a la pena entera de diez años.
  • Si confiesa el cómplice pero tú callas, quedarás encerrado diez años y será el cómplice quien salga libre.
  • Si los dos confiesan, los dos reciben seis años de cárcel.
  • Si ninguno confiesa y lo niegan todo, ambos quedarán libres por falta de pruebas.

Ya que los prisioneros no tienen información ni confianza en el otro, en su variante clásica imperan las estrategias egoístas. La estrategia dominante es confesar y la tendencia es a recibir condenas. El dilema del prisionero iterado es una variante en la que los prisioneros escogen estrategias una y otra vez y, además, tienen memoria de encuentros anteriores. En el modelo que emplea más de tres prisioneros, la cooperación siempre superará los resultados de la competencia: Ya que sólo se preocupan por sí mismos, deben tomar la decisión de confesar, así minimizan sus años en la cárcel con absoluta seguridad y entran en un equilibrio de Nash (por John Forbes Nash). Por supuesto, si se hubieran coordinado lo negarían todo y serían libres.

Nowak no se limitó a un número reducido de individuos sino que lo elevó a otra escala, a comunidades enteras, e introdujo un factor nuevo: múltiples generaciones de descendientes. Aunque los descendientes heredaban las estrategias de sus padres, también introdujo una probabilidad de que ocurrieran mutaciones aleatorias. Así, observó los cambios en los patrones de una generación a otra, las fuertes tendencias al egoísmo dieron paso a características altruistas y, por fin, a la cooperación. "Después de un tiempo, de pronto, emergió una nueva estrategia", describe Nowak, "los jugadores comenzaron a cooperar y luego a imitar las decisiones de sus oponentes, paso a paso. El cambio rápidamente condujo a comunidades dominadas por cooperadores […] A las 20 generaciones, la estrategia de copiar decisiones dio paso a una estrategia más generosa, en la que los jugadores cooperaban incluso si su rival los traicionaba. Observamos, en esencia, la evolución del perdón".

La conclusión de Nowak es rotunda: lejos de ser la excepción en las leyes de la evolución, la cooperación es una de sus principales arquitectos. Pero también notó que no se trata de un movimiento lineal hacia la cima de la cooperación, hay formación de subgrupos y disidencias, hay decadencia y períodos de cooperación breves seguidos por comportamiento agresivo, hay ciclos. De la misma forma, en el mundo coexisten varios planos de complejidad que se traducen en un mayor o menor grado de altruismo. Por ejemplo, la dinámica de la mayoría de los mercados: varias empresas compiten para vender un mismo producto y lo hacen minimizando sus pérdidas, como dictan las costumbres y el uso empresarial. En el mejor de los casos están en un equilibrio de Nash, que no implica un excelente resultado ni para los individuos ni para el grupo; tienen ciertas ganancias y controlan sus pérdidas. Cooperar significaría compartir toda la información sobre el producto, cuidar los recursos y el medio ambiente para maximizar sus ganancias a largo plazo.  

Martin Nowak sonriendoLos seres humanos, nos dice Nowak, somos la especie más cooperativa, podemos cooperar de maneras inaccesibles a otros seres vivos y eso nos ha beneficiado sobremanera. Quizá el descubrimiento más contundente de Nowak es que a mayor grado de información recibida es más grande la tendencia hacia el altruismo. El conocimiento modifica la confianza o la hace prescindible, la educación nos ayuda a elegir mejor. Y en las próximas décadas se pondrá a prueba la población del mundo ya que deberemos tomar decisiones importantes; ¿qué tantos recursos debemos consumir?, ¿qué tanto ayudar a países que lo necesitan?, ¿qué tanto protegernos a nosotros mismos?

Ese problema de la teoría de juegos, que mantiene tan ocupados a los biólogos evolucionistas, tiene un sinnúmero de variantes. Aquí ofrecemos una más, que es inválida desde su origen pues aunque incluye las matemáticas de forma indirecta, desecha la premisa del prisionero ignorante, o sea hace trampa: Describamos a los prisioneros, en particular su oficio…, digamos que son un par de matemáticos con una especial debilidad por la teoría de juegos. Es decir, han recibido la educación más propicia, se saben las reglas, tienen todo el conocimiento necesario para resolver este dilema. Sin duda, y sin necesidad de descendencia, lo negarán todo. Siempre cooperarán y siempre obtendrán la libertad.

 

Autor: IIEH

Fuentes:

Por qué ayudamos: La evolución de la cooperación

La cooperación y el profesor de matemáticas

Leer más:

Cooperación, competencia y evolución

Dilema del prisionero

Variantes y ejemplos del dilema del prisionero

Equilibrio de Nash

Forografía:

El espíritu de la cooperación (llamado gotong royong en Indonesia), pescadores en la madrugada, de novriwahyuperdana