Falla prueba genética


por Gina Kolata

The New York Times, Reforma, México, 9 de mayo de 2015

Prueba genética falla y genera temores


Los investigadores han temido que los científicos trataran de editar los genes humanos y terminaran alterando de forma permanente el ADN de todas las células para que cualquier cambio pase de generación a generación.

Emitieron llamados urgentes a detener ese trabajo en embriones humanos, al menos hasta que se pueda demostrar que no encierra peligros y hasta que la sociedad decida si es ético.

En marzo, científicos en China reportaron que habían intentado editar genes en embriones humanos. El experimento fracasó, precisamente de las maneras en que se había temido. Los investigadores chinos no planeaban producir un bebé -utilizaron embriones humanos defectuosos. En casi todos los casos, el embrión murió o el gen no resultó alterado. En algunos casos, el ADN del embrión sufrió una especie de daño colateral: hubo mutaciones.

Ahora les preocupa a los investigadores que los intentos continúen, con aplicaciones clínicas en mente. Temen que el resultado sea el nacimiento de bebés con todas las células alteradas por científicos apresurados para ser los primeros. Esto podría suceder mucho antes de que los investigadores sepan lo suficiente sobre las consecuencias de editar genes y cómo hacerlo sin peligro.

"El estudio (chino) debería hacer reflexionar a cualquier profesional que piense que la tecnología está lista para probarse con el fin de erradicar los genes de enfermedades durante la fertilización in vitro", dijo George Q. Daley, investigador de células madre en la Universidad de Harvard. "Éste es un procedimiento no sin riesgo y no debería practicarse en este momento, y quizá nunca".

"Esto demuestra cuán inmadura está la ciencia", afirmó David Baltimore, biólogo molecular ganador del Premio Nobel. Y agregó: "hemos aprendido mucho de sus intentos, principalmente sobre lo que puede salir mal".

La edición de genes utiliza un método llamado Crispr que se ha vuelto un elemento establecido de investigación. Explota un sistema que usan las bacterias para protegerse de los virus y permite que los investigadores retiren genes selectos e inserten nuevos.

Una pregunta apremiante, señaló Rudolf Jaenisch, profesor de biología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), es por qué alguien querría editar los genes de embriones humanos para prevenir las enfermedades. Incluso en los casos más severos, que involucran enfermedades como el mal de Huntingdon, en donde una sola copia de un gen mutado heredado de cualquiera de los dos padres es suficiente para causar el padecimiento con una certidumbre del 100 por ciento, la edición plantea problemas éticos.

Debido a cómo los genes están distribuidos en los embriones, cuando uno de los padres tiene el gen, sólo la mitad de sus embriones lo heredará. Con la edición de genes, cortar y pegar tiene que iniciar en un óvulo fertilizado, antes de que sea posible saber si un embrión tiene el gen de Huntingdon. Eso significa que la mitad de los embriones editados habría sido normal: su ADN sería alterado para siempre sin razón alguna. "Es inaceptable mutar embriones normales", indicó Jaenisch. "Para mí, eso significa que no hay ninguna aplicación".

Al señalar a las muchas interrogantes no contestadas sobre la edición genética de embriones humanos, un grupo de investigadores estadounidenses recientemente publicó un artículo en la revista Science que hacía un llamado a una moratoria sobre la realización de ese dicho trabajo para propósitos clínicos. Afirmaron que el conocimiento actual sobre los genes y sus interacciones es limitado y que cambiar el gen de una enfermedad en un embrión que luego se convierte en un bebé podría tener consecuencias imprevistas que serían heredadas por toda la progenie de esa persona.

Daley señala que cuando se desarrollaron las técnicas de clonación, hubo un consenso internacional de que sería inaceptable clonar a un ser humano. No obstante, algunos investigadores lo intentaron. Teme que algo similar suceda con la edición de genes.

"Este tipo de intervención recibiría aclamación mundial", expresó Daley. "Creo que ése es el tipo de motivación desquiciada que a veces insta a las personas a hacer cosas".