Siguen los “festejos”

No tienen fin la serie de articulitos, articulotes y culebrones halagando y justificando a Darwin en este año dedicado a la astronomía. Y en Estados Unidos, por supuesto, tampoco tiene fin la banal discusión entre creacionistas y darwinistas, de la cual cada vez salen más fortalecidos estos últimos, en grado inconcebible.
Analicemos la última “joyita” publicada en ese neoplanfleto en el que se está convirtiendo una conocida revista de divulgación “científica”.(Nota 1)
La revista publica un artículo donde elije a lo 10 ganadores que, en términos generales, contribuyeron más a guiar la ciencia en beneficio de la humanidad en 2008.

¿Y a quienes eligieron? Entre otros, nada menos que al presidente Barak Obama por su radical cambio de política sobre la ciencia. A Bill Gates y Michael Bloomberg por una campaña para limitar el fumar. A un ingeniero por facilitar una tecnología para que los países subdesarrollados utilicen una energía “limpia” –mientras los desarrollados se acaban la “sucia”, pienso yo, y entre ellos ¡oh sorpresa! la ahora conocidísima Eugenie Scott como campeona de la enseñanza de la evolución, al dar un paso adelante en su defensa. Obviamente, para ella, darwinismo y evolución son sinónimos.
Dice el artículo que firma Kate Wilcox:

“Thomas Henry Huxley fue el biólogo del siglo XIX conocido como “El Bulldog de Darwin” [es decir, el perro de pelea de Darwin] por su defensa a las ideas del gran científico. El siglo XX tiene su contraparte en la mujer que se describe a sí misma como la “golden retriever de Darwin”

Como el golden retriever es el perro que recoge de los pantanos los despojos de las presas de los cazadores, me imagino que la señora Scott, recoge para sus patrones los despojos de la teoría darwinista del pantano que han formado.
La señora Scott se distinguió desde 1980 por encabezar un movimiento que pedía la prohibición de enseñar el creacionismo en las escuelas públicas y en 2005 fue consultora en el juicio en el cual el “diseño inteligente” fue declarado una forma de creacionismo y, por lo tanto, su enseñanza en las escuelas públicas, fue etiquetada de anticonstitucional.
Ensoberbecida por sus fáciles triunfos sobre “teorías” sin sustento científico, la “golden retriever” encaró una batalla en Florida contra el Acta de Libertad en la Academia, que permitía a los educadores enseñar acerca de “controversias” relacionadas con la evolución [o sea darwinismo]
En marzo, el Texas State Board of Education votó a favor de omitir la obligatoriedad de que en las clases de ciencia se considerarán “las fuerzas y la debilidades” de la teoría darwinista, un demanda derivada de la campaña nacida del intento del creacionismo de introducirse bajo otros nombres. Pero el consejo, según la señora Scott, hizo mal en votar por que se incluyera un lenguaje mediante el cual los estudiantes pudieran “analizar y evaluar las teorías, pese a su petición de que “mientras las palabras son diferentes el intento de desacreditar a Darwin es el mismo”. Así, la “golden retriever” tendrá cada vez más oportunidad de hacer una “defensa legal” de Darwin, para que sus ideas sobre la evolución sean las únicas que se enseñen en las escuelas y más allá, evitar que nuevas ideas científicas puedan siquiera comentarse.
Ha llegado el momento en que los darwinistas han ocupado el intolerante sitio que tuvieron los creacionistas en el juicio de Scopes en 1925 cuando exigían el derecho a enseñar el darwinismo en las escuelas.
Con el pretexto de protegerse del creacionismo los darwinistas evitarán a toda costa la libertad de pensamiento de quienes no somos creacionistas pero estamos trabajando por una teoría científica y actualizada de la evolución. Y sobre todo para llevar al humanismo una teoría donde el ser humano tenga un sitio en el cosmos y no, como el darwinismo expresa, sea un accidente de la naturaleza, un producto del azar.
En días pasados veía un documental de la vida de un filósofo sudamericano que sostenía la tesis de que Hitler había ganado la guerra. Y sí, tenía razón, porque nos legó un razismo darwinista mejorado e intolerante, y sobre todo un neolenguaje que ahora usan sin empacho los seguidores fundamentalistas de Darwin.
Prevengo a todos los seres humanos inteligentes y que piensan porque, como van las cosas, pronto los llevarán a la hoguera.

Guillermo Agudelo Murguía
México, DF  Julio de 2009

(Nota 1) Scientific American junio de 2009 
(al texto)