Remedios para la frustración

Emilio Cervantes
IRNASA-CSIC
Apartado 257, Salamanca

Comentario del libro:
Pensando la Evolución, pensando la vida
Máximo Sandín. Ediciones Crimentales. Murcia 2006.

Ser humano significa, entre otras cosas, el entender y describir verbalmente, tal vez hasta poder explicar, algo acerca del mundo y de la vida; pero, lamentablemente, ese algo siempre es parcial, y por lo tanto ser humano, significa entre otras cosas, frustración. Siempre ha habido y habrá frustración abundante para la humanidad, porque será siempre una explicación parcial de las cosas la que esté a nuestro alcance, mientras que, desearíamos saber más. En el caso de quien, por ventura o desventura, por afición o profesión, se dedique a la Ciencia, la frustración viene asegurada y vinculada a nuestra actividad, como algo intrínseco e inseparable, porque nuestro trabajo consiste en buscar este tipo de explicaciones acerca del mundo y de la vida y, al parecer, hay en ambos, la vida y el mundo, algo así como una fuerza indescriptible que hace aumentar nuestra frustración al aumentar nuestro empeño por explicar sus cosas.
Los remedios al alcance de nuestra mano para aliviar esta situación de pesadumbre son varios. Uno, fundamental, por ejemplo, es el cultivo del sentido del humor. Hay que tener en cuenta que todo tiene un lado cómico. Otro, puede ser la humildad. Pero, equipada con esas dos viejas ruedas, humildad y sentido del humor, la bicicleta de uno no llega muy lejos en estos tiempos. Por eso hay que trabajar también un tercer remedio, que es quizás, por el que yo siempre apostaría, que consiste en no resignarse y pelear. Para mí, el acto fundamental que define al hombre en su lucha contra la frustración, más allá del humor y de la humildad, es un acto de rebeldía y consiste en la capacidad de poder, en cualquier momento, enfrentarse con los planteamientos dados y plantar cara a cualquier situación. Me gustaría llamar a este remedio fe, pero no lo haré de momento, y lo llamaré convicción humana. La convicción es el más importante remedio contra la frustración y sólo cuando falla hay que recurrir ineludiblemente a los otros dos. Lo explico en lo que sigue. Para empezar, con un ejemplo, y ya luego hablamos directamente del libro.
El ejemplo es el del filósofo Friederich Nietzsche. La edición de su libro "El crepúsculo de los ídolos" que yo ahora tengo delante es la de Biblioteca Edaf y Agustín Izquierdo comienza su prólogo de manera intensa y emotiva.
Dice:

En el último periodo de su vida lúcida, Nietzsche resume su lucha contra las falsas concepciones que conforman la tradición de la filosofía, la moral y la religión de Occidente. Para llevar a cabo tal ataque, el filósofo decide auscultar todos los ídolos que han aparecido a lo largo de toda esa tradición como los valores supremos que guían y regulan un tipo de comportamiento que se corresponde con un tipo de vida.
Esos ídolos, cuando se les toca con el martillo, suenan a hueco, no son nada más que fuegos fatuos que el propio hombre ha introducido en la realidad y que se desvanecen ante la sola mirada atenta de quien los contempla con fijeza y sensatez. El crepúsculo de los ídolos es el ocaso de los grandes valores eternos que han dominado una civilización y un modo de vida, un ocaso que tal vez preceda a una aurora llena de promesas, a una transvaloración de todos los valores.

Y es que, cuando uno ve a su alrededor cosas que no parecen ser como debieran, puede, lícitamente, molestarse en analizarlas y describirlas con cuidado. Para ello, el mejor punto de partida es un convencimiento personal que nos llevará por caminos absolutamente inesperados. Así podemos arrinconar la frustración, que volverá a caer sobre nosotros en el momento en que falle uno de estos tres pilares: Humor, humildad, convicción humana.
El libro que voy comentando, titulado “Pensando la Evolución, pensando la vida”, contiene la recopilación de ocho artículos publicados en diversas revistas del ámbito científico, entre 1995 y 2005, por Máximo Sandín, profesor de Bioantropología, perteneciente al Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid.
Además, una breve y atinada presentación del autor en poco más de cuatro páginas y un oportuno prólogo en seis de Mauricio Abdalla, profesor de Filosofía de las Ciencias en la Universidad Federal del Espiritu Santo, en Brasil. Los ocho artículos que siguen a la presentación y al prólogo ocupan un total de 346 páginas seguidas de otras treinta y cinco de bibliografía. Como, tanto los artículos como su presentación y el prólogo transcienden el puro interés científico e interesan a un colectivo de lectores más amplio, la publicación de su conjunto en un libro es muy acertada. El resultado es una valiosa fuente de información sobre aspectos de la reciente historia de la Biología, que rara vez son presentados, como aquí, en un contexto generalista, histórico. Explicaré, en lo que sigue, algunos motivos para leer el libro e instrucciones para su uso, con la idea de que, acercarse a él y sobre todo, mantenerlo cerca, puede ser interesante en unos momentos en que el cambio en Biología está anunciándose (Goldenfeld and Woese 2007). Concretando:

1. El libro expresa unas ideas e intenciones mantenidas a lo largo de la trayectoria de su autor y, muy claras. Intenta hacer un análisis completo; se dirige a una comprensión global de la Biología. Si uno comienza a leer, ya en los dos primeros párrafos de la página 7 sus intenciones están bien descritas. Aquí, transcribo unas líneas de la página 8:

El estudio científico de la evolución no está sólo encaminado a saber "cómo ha sido". Comprender esto nos debe permitir explicarnos los fenómenos de la Naturaleza en la actualidad, el papel que tienen las distintas formas de vida en las relaciones entre sí y con su entorno, tanto en sus actividades normales como en las alteraciones de estas como pueden ser los desequilibrios ecológicos o las enfermedades. Es decir, nos debe hacer posible construir una base teórica científica para la Biología que haga posible entender y, en su caso, afrontar, los fenómenos (y los graves problemas) actuales.

Un poco más adelante, el autor deja claro su descontento con la actual base teórica de la Biología, fundada en gran medida sobre el darwinismo y, sobre todo, el neodarwinismo. Argumentos más completos y de mayor extensión se encuentran a lo largo del libro, en particular en el primer capítulo (Una nueva Biología para una nueva sociedad. Ver p. 39: La hipocresía como doctrina científica; p. 42 y siguientes).
Es decir, la Biología, al igual que los seres vivos, no puede aislarse de su entorno. Por ejemplo, copio de la p 115:

En efecto, aunque el inevitable reduccionismo conduce a estudiar a los seres vivos, o aspectos parciales de estos, como si fueran entidades independientes, parece claro que el concepto de "organismo independiente” tiene, en la naturaleza, poca entidad real. Los seres vivos se autoorganizan (es decir, solo pueden existir) mediante intensos cambios con su entorno que, a su vez, está organizado como un ecosistema dinámico y complejamente interrelacionado. El conjunto de ecosistemas también conforma un sistema de formas vivas y no vivas de distintos niveles entre los que existen conexiones e interdependencias."

Y más adelante (p 165): Al igual que para la Ecología, para la Física la
realidad es la totalidad.

2. La Biología se encuentra en un momento crítico. A lo largo de décadas, ha protagonizado descubrimientos notables que han originado cambios en nuestra manera de ver el mundo y que también han contribuido a cambiar el comportamiento humano en general participando en la nueva estructura social. Hoy no se puede pretender entender bien el alcance y significado del conocimiento en Biología fuera de un contexto social y económico. En muchos de los capítulos se destacan estos aspectos que son muy importantes pero que no suelen ser habituales en los libros de Biología. El prólogo deja muy claro este punto. Es una satisfacción ver que en un libro de Biología el prólogo está escrito por un filósofo de la Ciencia.

3. El libro contiene textos escritos a lo largo de varios años con un punto de vista independiente y crítico. Minuciosamente a veces, son analizados aspectos de la evolución o en general de la Biología que, por estar relacionados con la Historia, tal vez podría parecer al lector ingenuo que se alejan de la Biología, pero si así fuese, el lector debería despertar de su letargo y saber que la Biología pertenece a la Historia si no quiere ver pronto como la vida misma puede pertenecer a la Historia.
El libro contiene abundantes textos críticos con el abuso de los argumentos darwinistas y neo-darwinistas, con la Genética de Poblaciones y en general con aspectos de la Biología que a menudo son objeto de confusas polémicas, pero sólo raras veces franca y abiertamente discutidos. En un panorama científico globalizado en el que no abundan las opiniones críticas e independientes, este libro es un buen remedio para la frustración, porque invita, como su título dice, a pensar de forma independiente y crítica, dejándose uno llevar por eso que he llamado arriba convicción humana. "El crepúsculo de los ídolos", de Nietzsche, se relaciona con este libro por algún extraño y remoto parentesco que alguien, biólogo, genético o crítico literario de mente sagaz, tendrá que resolver un día. En su capítulo titulado “Incursiones de un intempestivo” (pp 122-123), Nietzsche opinaba así acerca del darwinismo:

Anti-Darwin. En lo que respecta a la famosa "lucha por la vida", me parece que de momento está más afirmada que demostrada. Se da, pero como excepción; el aspecto global de la vida no es el del estado de necesidad, el de la hambruna, sino más bien el de la riqueza, el de la exuberancia, incluso el del absurdo derroche: donde se lucha, se lucha por poder... no se debe confundir a Malthus con la naturaleza. Ahora bien, suponiendo que exista- y en verdad, se da- esa lucha transcurre, por desgracia, de modo inverso al deseado por la escuela de Darwin, al que quizá sería lícito desear con dicha escuela: a saber, en contra de los fuertes, de los privilegiados, de las excepciones felices. Las especies no crecen en perfección: Los débiles se enseñorean siempre de los fuertes, y esto es porque son el mayor número y también porque son más listos....Darwin se ha olvidado del espíritu (qué inglés es esto!), los débiles tienen más espíritu..... Hay que necesitar espíritu para obtener espíritu, y se pierde cuando ya no se necesita. Quien tiene la fuerza se desprende del espíritu........

Antes de terminar daré otros dos argumentos en favor del libro. Uno, pesado y el otro ligero. El pesado, porque el lenguaje es muy importante y acompaña ineludiblemente a una mentalidad y una manera de ver el mundo. Así, uno se cansa de tantas publicaciones sobre Biología escritas en el idioma inglés a la vez que acusa la ausencia de libros de Biología en español, escritos con un criterio propio y no puramente traduciendo o remedando el criterio de otros. El otro argumento, ligero, es el precio del libro realizado en una edición de bajo coste y asequible.

Finalmente, un detalle anecdótico pero no menos importante. La editorial, Ediciones Crimentales, es fruto del decidido apoyo de un alumno del autor para ver difundidas sus ideas. Un proyecto arriesgado que personalmente apoyo, porque demuestra tan bien como el propio texto esa convicción humana de la que hablaba arriba y que tanto admiro y que, como decía, es el mejor remedio para la frustración, porque me hubiese gustado tener profesores como el autor de este libro y alumnos como su editor, ejemplares notables los tres, autor, editor y libro, que, lamentablemente, no abundan en los panoramas universitarios y editoriales del momento, pero no porque no tengan nada que decir, sino más bien por el motivo contrario, tal vez porque como dijo Nietzsche, quien tiene la fuerza se desprende del espíritu.

Referencias
1. Goldenfeld N and Woese C. Biology's next revolution.Nature 445,369. 2007.
2. Nietzsche. el crepúsculo de los ídolos. Biblioteca EDAF. Madrid.2002.