Neo-Darwinismo: tiempo de reconsiderarlo

Richard Milton

(versión en español de Neo-Darwinism: time to reconsider)

Introducción

Darwin ya no trabaja más aquí.

Richard Milton pasó alrededor de veinte años estudiando la geología y la paleontología de las Islas Británicas antes de escribir Shattering the Myths of Darwinism.

“Fue la ausencia de fósiles transicionales lo primero que me hizo cuestionar la idea de Darwin sobre el cambio gradual. Me di cuenta, también, que los procedimientos usados para datar rocas, es circular. Las rocas son usadas para datar fósiles; los fósiles son usados para datar rocas. Desde aquí comencé a pensar lo impensable: ¿Podría el darwinismo ser científicamente erróneo?”

“Me convertí en un asiduo visitante del Museo de Historia Natural, viendo más de cerca, otra vez, todas las famosas evidencias sobre las cuales yo había pensado: La evolución de los caballos, El Archaeopteryx –mitad reptil y mitad pájaro– los lepidópteros, los pinzones de las Galápagos y todos los otros totems del darwinismo.”

“Una tras otra se desintegraron mientras las sometía al más ligero escrutinio periodístico de rutina. Al principio pensé que estaba equivocado, pero entonces empecé a descubrir, uno tras otro, a muchos científicos alrededor del mundo que ya se habían dado cuenta que el emperador estaba desnudo, pero que no podían hablar sin exponer sus carreras e incluso su trabajo.”

“En este momento, mis largos años como periodista tomaron el control y empecé a revolver piedra tras piedra y a hacer sorprendentes descubrimientos uno después de otro. De hecho, todo el trabajo para demostrar que realmente el darwinismo no funciona ya había sido realizado. Cantidad de gente había tratado de revertir la teoría. Pero nadie antes había puesto todo junto desde un punto de vista puramente científico.”

“Como periodista científico y escritor con una pasión de por vida hacia la geología y la paleontología –y sin creencia religiosa que interfiriera– yo estaba en una posición única para investigar y reportar el estado de la teoría de Darwin en los años 90. El resultado fue inequívoco. Darwin ya no trabaja más aquí.”

Darwinismo: El tema prohibido.

No se trata de que la investigación sobre el Darwinismo esté prohibida, es el debate público de los resultados de tales investigaciones el que lo está. La mayor parte de personas racionales y educadas encontrarán casi imposible de creer que el debate sobre el Darwinismo es algo prohibido a través de las corrientes principales de periódicos, publicaciones y los principales canales de televisión. Yo mismo todavía lo encuentro difícil de creer.

El artículo que viene a continuación fue primeramente encargado y posteriormente censurado por Times Higher Education Supplement. (Las circunstancias por las que fue censurado, mediante la intervención del Dr. Richard Dawkins, están descritas en las páginas de Censura Científica).

Los lectores del Times Higher Education Supplement (una gran porción de ellos pertenecen al campo universitario de Gran Bretaña) han sido impedidos de ver sus contenidos. Ahora aquí tienen ustedes los hechos para que puedan extraer sus propias conclusiones.

La Sociedad abierta y sus enemigos

Yo experimenté de primera mano la caza de brujas de la política Darwinista cuando publiqué el artículo Shattering the Myths of Darwinism y me encontré a mí mismo metido dentro de una campaña de desprestigio personal. Yo ya contaba con la controversia y el debate acalorado, puesto que esto es la naturaleza del Darwinismo. Pero fue terriblemente triste encontrarme descrito por un eminente académico, el zoólogo de Oxford Richard Dawkins, como un 'atontado', 'estúpido' y 'necesitado de ayuda psiquiátrica' como única respuesta científica a mi reportaje.

Igualmente triste fue descubrir que, a mis espaldas, Dawkins estaba escribiendo cartas a editores de periódicos alegando que yo mantengo en secreto mi postura creacionista, y por tanto que no debían de creerme. Esta clase de conducta culminó en Marzo de 1995 cuando el semanario británico, the Times Higher Education Supplement me encomendó como periodista ocasional escribir una crítica del Darwinismo y adelantó el artículo en una de sus ediciones, diciendo 'La próxima semana: Darwinismo - Richard Milton va al ataque'.

Dawkins contactó con la editora, Auriol Stevens, y falsamente alegó que yo soy un creacionista en secreto, y encubiertamente presionó para que no se llegará a publicar mi artículo, un artículo que él aún no había visto.

Entonces, yo escribí la siguiente carta a la editora, apelándola a que no se dejara someter por esta clase de intimidación acientífica:

Auriol Stevens
Editor
Times Higher Education Supplement
Admiral House
66-68 East Smithfield
London E1 9XY

16 March 1995

Querida Ms Stevens,

Ya sé que mi artículo sobre el declive de la teoría de la evolución neo-Darwinista ha causado alguna controversia y se encuentra paralizado, si se llegara a publicar incluso causaría todavía más. ¿ Podría concentrar su atención en dos detalles que creo que son importantes ?.
El primero es sobre lo que se ha dicho, por algunos científicos, que soy un creacionista que lo mantiene en secreto, y que me opongo al neo-Darwinismo por razones religiosas. Yo no soy creacionista y mis críticas del mecanismo neo-Darwinista son puramente objeciones científicas -- como cualquier lectura del artículo lo muestra claramente.
El segundo punto es mucho más importante. Yo creo que la gran fuerza de la ciencia y del método científico es su apertura al debate. La Ciencia es fuerte porque los errores se encuentran abiertos al debate. La fuerza de la Ciencia está en que los errores se exponen a través del proceso de un argumento abierto y el consiguiente contra-argumento. La Ciencia no necesita científicos vigilantes que guarden las puertas contra las herejías. Si la herejía resulta cierta entonces deberá aceptarse así. Si falsa, se mostrará como falsa, por el discurso racional.
En la obra "La Sociedad abierta y sus enemigos" Sir Karl Popper dice que el gran valor del método científico es que nos salva de la "tiranía de la opinión". Si los neo-Darwinistas pueden desmontar las pruebas que yo presento, dejémoslos que lo realicen. Si lo que buscan es prevenir que mis escritos sean publicados porque no les gustan, entonces no es justo que yo sea una víctima de la "tiranía de la opinión".
Si este artículo tratase cualquier otro asunto --finanzas, política, economía-- sé de sobra que sería bien recibido incluso clamando que vaya a ser todo lo controvertido posible. Pero es únicamente porque es sobre el neo-darwinismo, un tema en el que algunos biólogos se sienten inseguros y ultra-sensibles, que las dudas se han levantado sobre ello.

Atentamente,

Richard Milton

Como antiguo editor que fui de una revista , me avergüenzo al decir que la editora del semanario fue presa de la intimidación y suprimió definitivamente mi artículo.

El intento de censura falló porque yo publiqué el artículo por todo Internet, poniendo a disposición del dominio público y dando a conocer en el mundo académico la extensión a la que algunos de sus colegas están preparados a censurar la discusión libre.

No mucho después, en 1996, un geólogo americano, David Leveson de la New York University, me atacó en The Journal of Geoscience Education alegando que yo soy un 'aliado de los creacionistas'.

Yo encuentro que esta clase de intimidaciones, mala fe y deshonestidad intelectual en académicos relevantes son tanto deprimentes como inquietantes. Es algo así como correr un poco la cortina de la conducta civilizada y encontrase que algo muy parecido al fascismo intelectual se encuentra oculto allí detrás. La mayoría de gente de mente liberal que no ha experimentado por ellos mismos todo esto, encontrará difícil de creer que esta conducta tenga lugar en una sociedad civilizada, puesto que normalmente hay pocos indicios de ella, a menos que, como en mi caso, uno comience a preguntarse cuestiones controvertidas.

Déjenme hacer una definitiva aclaración: que yo no soy un creacionista, ni tengo creencias religiosas de ningún tipo. Yo soy un escritor profesional y periodista que se especializó en escribir sobre Ciencia y Tecnología, y que escribe sobre materias que yo creo que son de interés público.

Para cualquiera, que en alguna parte, diga que soy un creacionista, creacionista secreto o aliado de los creacionistas, o cualquiera otra de tales frases, es un acto de deshonestidad intelectual por aquellos que no tienen otra respuesta a las objeciones científicas más que la descalificación pública.

La mayoría de científicos aceptan en privado que existen serias objeciones al Darwinismo, tales como las citadas en estas páginas, y privadamente estarán dispuestos a admitir las objeciones. Sin embargo, se han convertido en fuertes opositores a discutirlas en público (y en un foro como Internet renegarán de todo ello) porque ellos temen ayudar a sus criticadores e indirectamente desacreditar su propia profesión. En algunos casos, ellos sienten que es mejor ser discretos, pretender que no hay nada equivocado, o incluso contar alguna 'pequeña mentira' para los intereses del bien mayor de la ciencia.

Yo no puedo criticar a alguien que siente que ésta es la forma de ayudar a la profesión que ellos aman -- yo estaría tentado a hacer lo mismo si fuera un científico.

Podría ser alentador pensar que las fuerzas de la censura académica y la supresión de los disidentes habría sido una cosa del pasado en el mundo abierto y de las comunicaciones multimedia de hoy. Tristemente, la influencia maligna de los que se auto-erigen en vigilantes científicos se está convirtiendo en algo cada vez más extendido. Richard Dawkins, por ejemplo, ha sido ahora nombrado profesor de la comprensión pública de la Ciencia en la Universidad de Oxford.

Dawkins ya ha mostrado la clase de métodos que utiliza para fomentar 'la comprensión pública de la Ciencia' cuando encubiertamente llevó a cabo una campaña para la supresión de mi artículo en Times Higher Education Supplement. Es deprimente encontrar que un profesor de 'comprensión pública de la Ciencia' realice su trabajo pensando que debe supervisar la información que la comunidad académica y pública puedan leer y oír, y de esta forma prevenirles de tener acceso a pruebas que contradigan las doctrinas Darwinistas aceptadas.

A continuación el artículo que fue censurado

Neo-Darwinismo: El tiempo de reconsiderarlo

Richard Milton.

(versión española de Neo-Darwinism: time to reconsider)

Fue el deslumbrante empuje de la ciencia y la tecnología, que a través de la utilización del análisis racional en el siglo XIX, condujo a las personas a la aplicación de la razón a otros campos.

Siguiendo el brillante éxito de la razón y el método de la física y la química --especialmente en medicina-- para la ciencia se convirtió en natural intentar aplicar la misma herramienta analítica a los más complejos e intratables problemas: la sociedad humana y los asuntos económicos; la psicología humana; e incluso el origen y desarrollo de la vida misma. El resultado fue las grandes filosofías mecanicistas del penúltimo siglo: Marxismo, Freudianismo y Darwinismo.

Las simplicidades y certidumbres de estos sistemas reflejaban la intelectualmente bien ordenada vida de la sociedad Victoriana, con sus valores autoritarios y prejuicios institucionalizados. Ahora, un siglo después, han seguido su curso, han sido evaluados por la historia, y han sido finalmente hallados como herramientas inadecuadas para la explicación.

A diferencia de Marx y Freud, a Darwin se le sigue considerando como un pensador altamente original y como un investigador cuidadoso (su estudio de los percebes permanece como un ejemplo de libro de texto para los paleontólogos). Pero la teoría que lleva su nombre fue transformada en los comienzos del siglo XX en la teoría mecanicista y reduccionista del neo-Darwinismo: una teoría en la que las criaturas vivientes son máquinas cuyo único fin es la replicación genética --un asunto de química y estadística; o en palabras del profesor Jacques Monod, director del instituto Pasteur, un asunto sólo de "azar y necesidad".(NOTA 1)
Y mientras que la prueba para la evolución misma parece persuasiva --especialmente las homologías que se han encontrado en anatomía comparada y en biología molecular para muchas especies diferentes-- gran parte de la evidencia empírica que formalmente se creía soportar el mecanicismo neo-Darwinista de la mutación fortuita acompañada de la selección natural, se ha derretido al igual que la nieve en una mañana de primavera, cuando se ha llevado a cabo un análisis más cuidadoso.

Los sistemas de pensamiento del Marxismo, el Freudianismo y el neo-Darwinismo en lo último han fallado por la misma razón; porque buscaban utilizar el reduccionismo mecanicista para explicar y predecir los sistemas que ahora sabemos que están complejamente relacionados y que no pueden ser explicados como la suma de sus partes.

En el caso del neo-Darwinismo, no eran los misterios de la mente o los de la economía los que habían de ser explicados. Era el origen en los océanos primitivos del primer organismo unicelular, y su desarrollo hacia las plantas y los reinos animales de hoy mediante un proceso estrictamente ciego de mutación genética fortuita funcionando en conjunción con la selección natural.

En las primeras cinco décadas del siglo XX --el auge de la teoría-- los zoólogos, paleontólogos y anatomistas comparativos ensamblaron toda la impresionante colección de muestras que generaciones de escolares han visto en los museos de Historia Natural por el mundo entero: la evolución de la familia del caballo; los fósiles que ilustran la transición desde pez a anfibio a reptil a mamífero; y el descubrimiento de sorprendentes especies extintas como el "Archaeopterix", aparentemente mitad reptil, mitad pájaro.

En las décadas posteriores, estas muestras primeramente se han discutido, después se han degradado, y finalmente se han apartado a sótanos oscuros de los museos, cuando posteriores investigaciones han mostrado que son imperfectas o erróneas.

Cualquier persona educada el los últimos cuarenta años en un país occidental recordará un esquema de la evolución del caballo a partir del "Eohippus", una pequeña criatura en forma perruna que vivió en el periodo Eoceno hace 50 millones de años, al que le seguía el "Mesohippus", un animal del tamaño de un cordero de hace 30 millones de años, y eventualmente pasó a "Dinohippus", del tamaño de un pony de Shetland.

Este esquema fue dibujado en 1950 por el profesor de Paleontología de Harvard, George Simpson, para acompañar a su libro de texto estandar, Horses, en el que recapituló toda la investigación realizada por el American Museum of Natural History durante la primera mitad de siglo.

Simpson creía profundamente que esta prueba era incontrovertible pues él escribió: "La de esta familia del caballo es todavía una de las más claras y más convincentes para mostrar que los organismos realmente han evolucionado. Hoy en día realmente no tiene sentido continuar recopilando y estudiando fósiles simplemente para determinar si la evolución es o no un hecho. La cuestión ha sido decisivamente contestada afirmativamente.' (NOTA 2)

Sin embargo, muy poco después de esta afirmación, Simpson admite de pasada que el diagrama que había dibujado contiene saltos mayores que no había dibujado: un salto anterior al "Eohippus" y sus desconocidos antecesores, por ejemplo, y otro salto tras el "Eohippus" y antes del supuesto descendiente el "Mesohippus".(NOTA 3) ¿Qué es lo que científicamente conecta estas especies aisladas en su famoso diagrama si en realidad no hay ningún resto fósil ? ¿Y cómo podrían tales muestras desconectadas demostrar bien la mutación genética o la selección natural?

Incluso, a pesar de todo, aunque los mismos huesos hayan sido relegados a los sótanos, el famoso diagrama con su no-probada continuidad todavía sigue apareciendo en algunos museos, libros de texto, manuales, enciclopedias y conferencias.

El notable "Archaeopteryx" también parece a primera vista apoyar el concepto neo-Darwinista de pájaros evolucionando a partir de pequeños reptiles (el candidato favorito de los neo-Darwinistas es el pequeño y ágil dinosaurio llamado Coelasauro, y ésta es la explicación que ofrecen la mayoría de museos y libros). En realidad, tal evolución es imposible porque los coelosauros, como la mayoría del resto de dinosaurios, no poseían huesos del cuello mientras que el "Archaeopteryx", como todos los pájaros, posee un hueso del cuello modificado para soportar sus músculos pectorales.(NOTA 4) Nuevamente ¿cómo puede un fósil aislado, a pesar de ser destacable, aportar pruebas de mutación beneficiosa o de selección natural?
Los neo-Darwinistas fueron muy rápidos a la hora de declarar que los modernos descubrimientos de la biología molecular reforzaban su teoría. Por ejemplo, dijeron que si analizamos el ADN, las huellas genéticas, de plantas y animales nos encontramos hasta qué punto cercano o distante se encuentran relacionadas. Así estudiando las secuencias ADN nos posibilitaría de trazar la familia genealógica precisa de todos los seres vivos y cómo ellos se encuentran relacionados por antepasados comunes.

Este es una aseveración importante y central a la teoría. Si fuera cierta significaría que los animales que los neo-Darwinistas dicen que están muy cercanamente relacionados, tal como por ejemplo dos reptiles, deberían poseer una mayor similitud en sus ADN que los animales que no son tan cercanamente relacionados, como por ejemplo un reptil y un pájaro.

Hace quince años un equipo de biólogos trabajando bajo la supervisión del Dr Morris Goodman en la Universidad de Michigan decidieron chequear esta hipótesis. Tomaron el ADN alfa-hemoglobina de dos reptiles --una serpiente y un cocodrilo-- que según los Darwinistas están muy fuertemente relacionados, así como el ADN hemoglobina de un ave, en este caso un pollo de corral.

Lo que encontraron es que los dos animales que tenían _menos_ en común eran los dos reptiles, la serpiente y el cocodrilo. Sólo tenían en común algo como el 5% de las secuencias de ADN --sólo una veinteava parte de su ADN hemoglobina--. Las dos criaturas cuyo ADN era más próximo resultaron el cocodrilo y el pollo, con 17,5% de las secuencias en común -- cerca de la quinta parte--. Las similitudes en el ADN fueron realmente las _contrarias_ a las esperadas por el neo-Darwinismo.(NOTA 5)

Incluso lo más desconcertante es el hecho que códigos genéticos radicalmente diferentes pueden dar origen a animales externamente muy similares y que exhiben similar conducta, mientras que criaturas que parecen y se comportan de forma muy diferente pueden tener mucho código común. Por ejemplo, hay más de 3000 especies de ranas, con una apariencia externa muy similar, pero sin embargo hay mayor variación en el ADN entre ellas que el que hay entre un murciélago y una ballena azul.
Posteriormente, si las ideas evolutivas de los neo-Darwinistas sobre el gradual cambio genético fuesen ciertas, entonces uno podría esperar encontrar que los organismos simples tuviesen ADN simples y ADN complejos los organismos complejos.

En algunos casos esto es así, por ejemplo, el simple gusano nematodo es el la muestra favorita de los estudios de laboratorio porque su ADN contiene una base de 100.000 meros nucleótidos. En el otro extremo de la escala de complejidad, los humanos tenemos 23 cromosomas conteniendo un total de 3.000 millones de bases nucleótidas.

Desafortunadamente, esta prometedora progresión Darwiniana se encuentra contradicha por muchos ejemplos. Mientras que el ADN humano se encuentra contenido en 23 pares de cromosomas, el humilde pececillo tropical tiene más del doble, hasta 47. Incluso la más humilde culebra de jardín tiene 27 cromosomas. Algunas especies de arbustos silvestres tienen 57 cromosomas.

Así que el simple hecho es que el análisis del ADN _no_ confirma la teoría neo-Darwinista. En el laboratorio, los análisis de ADN se oponen a la teoría neo-Darwinista.

Un golpe mayor incluso para la teoría fue el descubrimiento que el concepto original de Darwin y pieza fundamental del neo-Darwinismo como es la selección natural, o la supervivencia de los mejor adaptados, es fatalmente defectuosa.

El problema es: ¿cómo pueden los biólogos (o cualesquiera otros) decir cuáles son las características que constituyen la 'adaptabilidad' del animal o planta para sobrevivir? ¿Cómo puedes decir tú cuáles son los animales o plantas mejor adaptados?

La respuesta es que el único camino de definir la adaptación es mediante una racionalización a posteriori --el adaptado debe ser "el que sobrevive". Mientras que la única forma de caracterizar a los que sobreviven es como "el adaptado". La proposición central del argumento de Darwin se convierte en una tautología vacía de contenido.

C. H. Waddington, profesor de Biología de la Universidad de Edimburgo escribió: "la selección Natural, que fue inicialmente considerada como si fuera una hipótesis que necesitaba una confirmación experimental u observacional, después de una más profunda inspección se convierte en una tautología, un estamento de una inevitable relación a pesar de previamente no ser reconocida. Se mantiene que los individuos mejor adaptados en una población (definidos como aquellos que dejan la mayor descendencia) dejarán la mayor descendencia. Una vez que se establece la definición, su certeza es aparente."(NOTA 6)

George Simpson, profesor de paleontología en Harvard, buscando restablecer el contenido de la idea de selección natural dijo: "Si los padres pelirrojos genéticamente tuvieran, como media, una mayor proporción de hijos que los rubios o morenos, entonces la evolución avanzaría en el sentido de los pelirrojos. Si genéticamente los zurdos tuvieran más hijos, la evolución avanzaría hacia los zurdos. Las características por ellas mismas no importan en absoluto. Todo lo que importa es quien deja más descendientes sobre las generaciones. La selección natural favorece la adaptación sólo si se define la adaptación como dejar más descendientes. En realidad los genetistas lo definen de esta forma, lo cual puede confundir a los demás. Para un genetista, la adaptación no tiene nada que ver con la salud, fuerza, buena apariencia u otra cosa salvo la efectividad en la reproducción." (NOTA 7)

Nótese las palabras: "Las características mismas directamente no importan en absoluto." Esta inocente frase socava fatalmente el concepto clave original de Darwin: que las características físicas de cada especie animal son las que le hacen adaptable para sobrevivir: el largo cuello de la jirafa, el agudo ojo del águila, o la carrera a 60 millas por hora del leopardo.

La reformulación de Simpson significa que todo esto debe ser abandonado: no son las características lo que directamente importan, lo son las capacidades animales de reproducirse. La carrera no es para los veloces sino para los meramente prolíficos. Entonces ¿cómo pueden explicar los neo-Darwinistas la enorme diversidad de características?

No sólo están siendo falsadas las ideas neo-Darwinistas por la investigación empírica, sino que otros sorprendentes y extraordinarios hallazgos han salido a la luz en las recientes décadas, sugiriendo que la evolución no es ciega sino que por alguna desconocida manera está _dirigida_. Los experimentos de Cairns en Harvard y Hall en la Universidad de Rochester sugieren que los microorganismos pueden mutar en un camino beneficioso.(NOTA 8)

Experimentos con plantas de tabaco y lino demuestran cambios genéticos únicamente a través de los fertilizantes.(NOTA 9) Experimentos con algunos animales marinos y salamandras llevados a cabo en 1920 parecían demostrar la herencia de características adquiridas.(NOTA 10) Sin embargo, como sir Fred Hoyle ha apuntado, se han hallado micro-organismos fósiles en meteoritos, indicando que la vida es universal --no una afortunado golpe de suerte en la sopa primordial. Sir Francis Crick, co-descubridor de la función del ADN, comparte esta misma visión.(NOTA 11)

A la luz de descubrimientos de esta clase, la supuesta sabiduría del neo-Darwinismo ya no va seguir siendo mantenida fuera de las críticas. Una nueva generación de biólogos está sometiendo la teoría a la fría luz de la investigación científica, y se está encontrando que es inadecuada; científicos como Dr Rupert Sheldrake, Dr Brian Goodwin, el profesor de Biología de la Universidad Open y el Dr Peter Saunders, profesor de matemáticas de King's College de Londres.

No es nada extraño que el trabajo de esta nueva generación es una herejía para la vieja guardia. Cuando el libro de Rupert Sheldrake A New Science of Life con su revolucionaria teoría de la resonancia mórfica se publicó en 1981, el editor de la revista "Nature", John Maddox, sacó un editorial solicitando que el libro fuera quemado --un signo seguro de que Sheldrake estaba en algo importante, como muchos pensarán.(NOTA 12), (NOTA 13).

La actual cómica situación en Biología fue recientemente resumida por Sheldrake como, "Parece como si estuviéramos en la Rusia de Brehznev. Muchos biólogos tienen un conjunto de creencias en su profesión, las creencias oficiales, de las cuales se puede hablar abiertamente con otros colegas. Ellos en el laboratorio pueden tratar a los seres vivos como si fueran cosas mecánicas, pero al llegar a casa no tratan a sus familias como máquinas inanimadas".

Un extraño aspecto de la ciencia del siglo XX es que mientras la Física ha tenido que asumir la indignidad de un principio de incertidumbre, y los físicos se han acostumbrado a tan extrañas entidades como las onda-materias y partículas virtuales, muchos de sus colegas del pasillo de abajo no parecen haber notado la revolución de la electrodinámica cuántica. En cuanto a los biólogos les concierne, la materia está formada de bolas de billar que colisionan con certeza Newtoniana, y ellos se dedican a construir modelos moleculares de bolas de ping-pong coloreadas.

Uno de los científicos más distinguidos y laureados Nobel, el físico Max Planck, observó que: "Una verdad científica no triunfa a base de convencer a sus oponentes y hacerles ver la luz, sino más bien porque sus oponentes eventualmente van muriendo, y crece una nueva generación que está familiarizada con ella".
Puede ser necesaria otra década o dos antes que una nueva generación crezca y restaure el rigor de la Biología evolutiva.


(NOTA 1) Monod, Jacques, 1972 edn. Chance and Necessity. William Collins. Glasgow.
[al texto]
(NOTA 2) Simpson, George G. 1951. Horses. Oxford University Press.
[al texto]
(NOTA 3) Simpson, George G. 1951. Horses. Oxford University Press.
[al texto]
(NOTA 4) Norman, David. 1985. Encyclopaedia of Dinosaurs. Salamander Books. London.
[al texto]
(NOTA 5) Patterson, Colin, presentation to the American Natural History Museum, 5 November 1981.
[al texto]
(NOTA 6) Waddington, C.H., 1960, Evolutionary Adaptation in Tax Vol. 1, pp 381-402.
[al texto]
(NOTA 7) Simpson, George G. 1964, This View of Life, Harcourt Brace and World. New York.
[al texto]
(NOTA 8) Cairns, J., J. Overbaugh, S. Miller. 1988. The origin of mutants. In Nature 335: 142-145.
Hall, Barry G. Sept. 1990. Spontaneous point mutations that occur more often when advantageous than when neutral. In Genetics Vol. 126, pp. 5-16.
[al texto]
(NOTA 9) Durrant, Alan. 1958. Environmental conditioning of flax. in Nature, Vol. 81, p. 928-929.
Hill, J. 1965. Environmental induction of heritable changes in Nicotiana rustica. in Nature, Vol. 207, pp. 732-734.
Cullis, C.A. 1977. Molecular aspects of the environmental induction of heritable changes in Flax. in Heredity. Vol. 38, p. 129-154.
[al texto]
(NOTA 10) See Koestler, Arthur. 1978. The Case of the Midwife Toad. Hutchinson. London, for an account of the experiments of Paul Kammerer at the Vienna Institute for Experimental Biology 1903-1926.
[al texto]
(NOTA 11) Hoyle, F. 1983. The Intelligent Universe. Michael Joseph London.
See also, Crick, Francis, 1981. Life Itself. Macdonald. London.
[al texto]
(NOTA 12) Sheldrake, Rupert, 1988 edn. A New Science of Life, Paladin London.
[al texto]
(NOTA 13) Nature 1981, Vol. 293, pp 245-246.
[al texto]