La Biología sistémica resuelve viejos misterios

Los biólogos están usando poderosas computadoras para ayudarse a darle sentido a las partes perdidas de la vida

por Christine Gorman, Scientific American /  April 25, 2011 / 2  

  Por más de un siglo los biólogos han dado grandes pasos en el entendimiento del complejo tejido de la vida reproduciendo los pequeños y cortos tejidos de sus muchos patrones.
Este enfoque reduccionista, que rompe los complicados procesos en sus partes componentes para entenderlos mejor, ha producido extraordinarios avances. Por ejemplo, dábamos por hecho que las moléculas de ADN, y no las proteínas, contienen nuestra información genética, pero ha sido un asunto de enorme debate y estudio desde mediados del siglo XX. (regresando entonces, el ADN, químicamente hablando  parece más una simple molécula, que ser capaz de mantener generaciones de información hereditaria; por otro lado las proteínas son maravillosamente complejas y parecen más aptas para ese trabajo). Recientemente los neurólogos han trazado la formación (y lo accesorio) de un sin fin de conexiones entre neuronas en el cerebro, que hacen que el proceso de aprender se parezca más al crecimiento de un jardín que a la programación de una computadora.
Sin embargo ahora los investigadores han llegado al límite del reduccionismo. Se han dado cuenta de que no se puede entender la vida sin tener la manera de tratar con su complejidad. Los genes no existen aislados, se influencian unos a otros e inconvenientemente para su estudio (reduccionista) están influenciados por otras moléculas y químicos. Entendemos que nuestra conciencia –el darnos cuenta de nuestra propia existencia y la habilidad de vernos como individuos – debe emerger de alguna manera de las muchísimas conexiones en nuestro cerebro, pero aun no sabemos como.
Un nuevo campo de estudio llamado Biología sistémica, permite a los investigadores estudiar más esta complejidad sin volverse locos. Esto requiere que los biólogos se sientan trabajando con las computadoras tan confortablemente como se sienten con los microscopios. Y este campo de estudio ofrece tremendas promesas. Alan Aderem, un co-fundador del Institute of Systems Biology en Seattle, Wash., hace un gran uso de la biología sistémica ayudando finalmente a hacer vacunas exitosas contra ciertas enfermedades que habían resistido todos nuestros esfuerzos, como el SIDA, la tuberculosis y la malaria. (ver el artículo  "Fast Track to Vaccines" en el ejemplar de mayo de 2011 de Scientific American.)
Se está produciendo un acercamiento a la biología de sistemas en algunos colegios y en escuelas de medicina. Vea el video que se incluye (en inglés) de la Virginia Commonwealth University, para tener una idea general de lo que se trata la biología sistémica y como los estudiantes de biología están aprendiendo a usar las computadoras para darle sentido a los más intrincados aspectos de la vida.

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