Se cierne amenaza para casas en la costa

Por Ian Urbina

The New York Times, Reforma, México, 3 de diciembre de 2016

MIAMI.- Los agentes inmobiliarios que buscan vender propiedades costeras normalmente se enfocan en una cosa: qué tan cerca está el hogar de la orilla del agua. Sin embargo, en vez de ello, los compradores preguntan cada vez más qué tan lejos está de la línea del agua. ¿Cuántos metros sobre el nivel del mar? ¿Está fortificado contra marejadas ciclónicas? ¿Cuenta con generador de emergencia y bombas de sumidero?

Los crecientes niveles del mar están cambiando la manera en que piensa la gente sobre las propiedades junto al mar. Un planeta en calentamiento ya ha forzado a algunas industrias -como las de carbón, petróleo, agricultura y servicios públicos- a contemplar los potenciales costos futuros de un clima cambiado. La industria inmobiliaria, particularmente a lo largo de las costas vulnerables, lentamente se da cuenta de la necesidad de tomar en consideración los riesgos de daño catastrófico a raíz del cambio climático, como el provocado por el creciente nivel de los mares y las inundaciones generadas por tormentas.

Sin embargo, muchos economistas señalan que este entendimiento necesita darse mucho más rápido y que a los compradores de casas les urge estar mejor informados. Algunos analistas dicen que el impacto económico de un colapso en el mercado de los inmuebles frente al mar podría rebasar el del estallido de la burbuja de las punto com y de las burbujas inmobiliarias del 2000 y el 2008.

Las inquietudes han tomado nueva urgencia desde la elección presidencial de Donald J. Trump, quien tiene mucho tiempo de ser un escéptico del calentamiento global, al afirmar en el 2012 que era un concepto "creado por y para los chinos para restarle competencia a la manufactura estadounidense". Trump, un desarrollador inmobiliario, también es dueño de varias propiedades en el sur de Florida.

En abril, Sean Becketti, economista en jefe en Freddie Mac, el coloso de las hipotecas respaldado por el Gobierno, escribió que es sólo cuestión de tiempo antes de que el incremento en el nivel del mar y las marejadas ciclónicas obliguen a la gente a marcharse, abandonando sus hipotecas y detonando potencialmente otro colapso inmobiliario -excepto que es probable que los precios de estas viviendas jamás se recuperen.

"Algunos residentes venderán desde un principio y sufrirán pérdidas mínimas", escribió. "Otros no tendrán tanta suerte".

Florida tiene 6 de los 10 centros urbanos estadounidenses más vulnerables a marejadas ciclónicas, de acuerdo con un reporte del 2016 de CoreLogic, firma de datos inmobiliarios. El sureste de Florida ya sufre unas 10 inundaciones de marea al año. Es probable que esa cifra alcance las 240 inundaciones al año para el 2045, dicen investigadores climáticos.

En el último año, las ventas de casas han aumentado un 2.6 por ciento en EU, pero han disminuido un 7.6 por ciento en zonas de alto riesgo de inundación en el Condado de Miami-Dade, según datos de vivienda. Muchas ciudades costeras están tomando pasos para la mitigación, al cavar túneles de desagüe, elevar carreteras y construir embalses de retención.

Florida no es el único. Un 40 por ciento de los estadounidenses vive y trabaja en zonas costeras, y quienes pueden costearlo están protegiendo su inversión al construir terraplenes y elevar sus hogares sobre pilotes. Pero los escépticos cuestionan la lógica de proteger propiedades individuales si los alrededores no hacen lo mismo y las inundaciones o la elevación de los niveles del mar anegan las carreteras y caminos cercanos.

Para muchos compradores y propietarios de hogares, el costo del seguro contra inundaciones es una preocupación cada vez mayor. A medida que aumentan las primas, caen los valores de las propiedades, una tendencia que ya está afectando a los precios de viviendas en lugares como Atlantic City; Norfolk, Virginia; y St. Petersburg, Florida, de acuerdo con agentes de bienes raíces locales.

En EU, los precios promedio de hogares en áreas de alto riesgo de inundación son un 4.4 por ciento menos que hace 10 años, mientras que los precios de hogares en áreas de bajo riesgo aumentaron un 29.7 por ciento en el curso del mismo periodo, de acuerdo con datos de vivienda.

David Jacobs, de 54 años, dijo que suponía que su hogar -a unos 15 metros de la orilla del mar en Wrightsville Beach, Carolina del Norte- será arrastrado en el futuro cercano por el agua

"Me duele pensar que mis hijos y nietos quizás no podrán disfrutarlo", apuntó.