Peligran especies por tráfico de fauna silvestre

Rachel Nuwer
Reforma, The New York Times, México, 11 abril 2015

U MINH, Vietnam.- Luc Van Ho se abre paso por la selva cerrada, con la colcha de hojas secas de bambú y melaleuca apenas crujiendo a su paso.
Luc, un cazador de 45 años, salió al amanecer de su casa con techo de bambú en el bosque U Minh de Vietnam para checar media docena de trampas colocadas a lo largo de senderos y en las riberas de los canales.
Se detuvo en una trampa que estaba vacía. "Este bosque era muy distinto antes", dijo Luc. "Ahora, escasean tanto los animales que la mayoría de los cazadores está cambiando de oficio".
Aún así, en las dos semanas anteriores, Luc había atrapado a nueve tortugas del sureste asiático y tortugas malayas comedoras de caracoles, cinco serpientes trompa de elefante y dos raros buitres leonados himalayos.
En el pasado, las cacerías de Luc con frecuencia arrojaban una bonanza de fauna silvestre, incluyendo los preciados pangolines. También conocidos como osos hormigueros escamados, se cuentan entre los mamíferos más traficados del mundo. Luc trabaja con comerciantes que compran pangolines vivos a unos 30 dólares el kilo.
Aunque atrapó sólo dos el año pasado, el precio hace que valga la pena el esfuerzo involucrado en cazarlos. "Los pangolines pronto estarán extintos", dijo.
Luc es uno de miles de cazadores ilegales que están drenando a Vietnam, uno de los países de mayor biodiversidad del mundo, de sus animales. Sus rinocerontes ya están extintos y los conservacionistas calculan que apenas queda un par de sus tigres, si es que alguno. Incluso especies menos conocidas, como las tortugas de caparazón blando y las civetas son blanco como medicina tradicional, alimento, trofeos y mascotas.
La fauna silvestre compone uno de los comercios de contrabando más grandes del mundo, redituando 19 mil millones de dólares al año. Vietnam es una ruta importante para artículos de fauna con destino a China, que llegan por vía terrestre de Camboya, Tailandia y Laos; por vía marítima de Malasia e Indonesia; o por vía aérea de África.
Vietnam también es un consumidor importante de animales silvestres, particularmente aquellos que son fuente de ingredientes para la medicina tradicional, como el cuerno de rinoceronte, empleado para tratar todo desde cáncer hasta resacas.
Además, las carnes exóticas de los animales raros son vistas como lujos por la creciente clase media.
"Con frecuencia, el pangolín es el artículo más costoso en el menú, por lo que ordenarlo es una forma obvia de presumir ante amigos y colegas", explicó Dan Challender, de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza.
En enero, los oficiales interceptaron más de 7 mil 500 tortugas de nariz de cerdo protegidas en Indonesia, un tigre congelado en Vietnam y 190 tortugas negras de estanque en Singapur.
El año pasado, una cifra récord de mil 215 rinocerontes fueron muertos en Sudáfrica por sus cuernos.
Mientras que China recientemente incrementó sus arrestos y enjuiciamientos por crímenes relacionados con la fauna, los atrapados traficando animales en Vietnam y otros países de tránsito casi siempre eluden el castigo.
Los cazadores furtivos como Luc -quien dice nunca haber enfrentado problemas legales- rara vez son objeto de reprimenda y si hay algún castigo, normalmente consiste en una pequeña multa.
"Aún no constituye una prioridad, principalmente debido a la corrupción, la colusión y un total desinterés", dijo Chris Shepherd, director regional de Sureste Asiático de Tráfico, una red de monitoreo del comercio de fauna. "A la gente simplemente no le importa".
Thien Vuong Tuu ("El Alcohol de los Dioses"), un restaurante en Ciudad Ho Chi Minh, promociona pangolín, oso, puerco espín y murciélago en su menú. Los clientes tienen que ordenar el pangolín por adelantado. El gerente presenta el pangolín vivo a la mesa, y entonces le corta el cuello para demostrar que la carne es fresca.
"El pangolín es muy popular entre nuestros clientes, porque trata muchas enfermedades", dijo Quoc Trung, gerente del restaurante. Su personal también secará y empacará las escamas de pangolín sobrantes de la cena -un ingrediente popular en las medicinas tradicionales que aún son cubiertas por el seguro médico vietnamita.
"El Gobierno no permite la venta de carnes exóticas, pero tenemos nuestras fuentes y buenos contactos con la policía", dijo Quoc. "Es tan alta la demanda por estas cosas que tenemos que ofrecerlas".
Gran parte de los animales salvajes interceptados es vendida por los funcionarios de vuelta al mercado negro.
"El problema en Vietnam es que la conservación es una nueva forma de pensar", dijo Nguyen Van Thain, fundador de Salvar la Fauna de Vietnam.