Mortal Smog en India

Por Sabrina Tavernise
The New York Times, Reforma, México,
26 de noviembre de 2016

En diciembre de 1873, Londres se vio cubierto una semana por una neblina amarilla tan densa que la gente no podía verse los pies.

Unas 780 personas murieron y 50 reses premiadas en exhibición en el Club Smithfield jadearon, pillaron y terminaron por asfixiarse. Aun así, pasarían 83 años más de aire nocivo antes de que el País aprobara el Acta de Aire Limpio, en 1956.

Esta historia, descrita en "London Fog: The Biography", es una lección de lo difícil que es para los gobiernos dar prioridad a la salud pública cuando entra en conflicto con el desarrollo económico, el poder político de la industria e incluso los hábitos contaminantes de su pueblo.

El Gobierno de India enfrenta todas esas cosas. Nueva Delhi, la capital, una inmensa ciudad de 20 millones de habitantes, acaba de vivir un episodio extraordinario de contaminación ambiental que cerró las escuelas durante 3 días.

El País es uno de un buen número de países de ingresos medios, entre ellos China, que está lidiando con problemas de contaminación que han aumentado de la mano con el crecimiento económico y ciudades en rápida expansión.

La contaminación ambiental es la cuarta causa principal de muerte a nivel global, después de dieta deficiente, alta presión arterial y fumar, con más de una de cada 10 muertes en el 2015 vinculadas con ella, de acuerdo con el Global Burden of Disease, un inmenso acervo de datos recabado por más de 2 mil investigadores.

Alrededor de 6.5 millones de personas murieron debido a contaminación ambiental interior y exterior en el 2015, de acuerdo con los datos. Dos millones de ellas murieron en India.

Sin férrea acción en políticas, la cifra de muertes sólo empeorará al tiempo que se multiplican las megaciudades. Y para que puedan cambiar las políticas, la población debe ejercer presión, dijo Christine L. Corton, autora de "London Fog".

En Inglaterra, eso ocurrió en 1952, cuando otro episodio pesado de smog -en esta ocasión debido a estufas y chimeneas quemando carbón- causó hasta 12 mil muertes.

El famoso smog londinense, perpetuado en la historia por escritores como Dickens y pintores impresionistas como Monet y Whistler, alguna vez fue un símbolo de prosperidad, dijo Corton. Significaba fuegos del hogar encendidos y fábricas en operación.

"La gente había pasado por tantas cosas -la guerra, el Blitz. Decía que no había pasado por tantas penurias para morir por el humo del carbón. Estaban hartos y querían una mejor calidad de vida".

En cuanto a India, Joshua Apte, profesor asistente de ingeniería ambiental en la Universidad de Texas, en Austin, dijo que cree que la opinión pública ha cambiado y hay un mayor reconocimiento de la contaminación ambiental como un problema. Espera que se recaben datos de hospitales de los episodios recientes.

"Podríamos estar llegando al punto de inflexión con este episodio del smog en Delhi", dijo.