La nieta de Cousteau defiende tribus amazónicas

Céline, nieta del explorador, filma documental. Tribes on the edge que aborda la emergencia sanitaria y ambiental en el Vale do Javari

Por Erika P. Bucio

Reforma, México, 3 enero de 2017

Céline Cousteau, nieta del explorador Jacques Cousteau, lleva el espíritu aventurero en la sangre. Una sabiduría de generaciones que aprendió de manera natural y no sólo del patriarca.

Nadie como su abuela Simone viajó tanto en el Calypso, además del abuelo; su madre, Anne-Marie, fotografió y viajó alrededor del mundo durante 13 años acompañando al excursionista francés, y su padre, Jean-Michel, está abocado a la defensa de los mares.

"Creo que ser un Cousteau significa elegir esa sabiduría para poder defender, y usar esas generaciones de lucha con la confianza del público, que ya sabe de qué se trata: cuando Cousteau emprende un proyecto, es humanitario o ambiental, dice esta mujer menuda, de 44 años, hiperactiva.

Siguiendo los pasos de su abuelo, Céline, documentalista, llegó en 2007 a la Amazonia brasileña.

Se enteró ahí de los problemas de salud en el Vale do Javari: hasta el 80 por ciento de los 4 mil indígenas que lo habitan padece algún tipo de hepatitis.

No tardaría en atender el llamado de ayuda. Recibió un correo electrónico de Beto Marubo, pidiéndole contar su historia. Hacer saber al mundo de su existencia podría contribuir a su supervivencia y por eso Marubo contactó a Cousteau.

Fue el principio para comenzar a filmar Tribes on the edge (www.tribesontheedge.com) en 2013, el documental independiente que lanzará el 19 abril de 2017, el Día del Indígena en Brasil.

"Lo importante es que las tribus al borde no son ellos, somos nosotros. El ser humano está en el centro del medio ambiente. Si seguimos tratando así al medio ambiente, vamos a desaparecer, alertó Cousteau en una proyección en la Universidad Iberoamericana del documental, ahora en posproducción.

En el Vale do Javari, un territorio de 85 mil kilómetros cuadrados, casi del tamaño de Portugal, se asientan cinco tribus contactadas por el exterior: marubo, kulina, matis, mayoruna y kanamari, unos 4 mil 500 indígenas. Una comunicación que comenzó hace 80 años. Pero se calcula que hay otras siete tribus jamás contactadas, viviendo en total aislamiento, unas mil 500 personas para quienes una gripe puede significar la muerte de la mitad del grupo.

Cousteau descubriría en sus viajes que los problemas de salud eran sólo el principio. La prospección de petróleo en la zona constituye la principal amenaza.

"La comida se contaminó, clama una anciana del Javari. Los mayores dicen que nunca habían visto tanta enfermedad.

"Aunque el territorio está demarcado como un territorio indígena, hay amenazas que podrían cambiar esta demarcación y dejarían entrar la explotación petrolera, alerta Cousteau, quien plasma en el documental la desesperación en el Javari.

Los pueblos indígenas son protectores del medio ambiente. Y lo respalda con cifras: representan el 4 por ciento de la población global y protegen el 80 por ciento de la biodiversidad.

La alerta de Céline Cousteau es clara: la supervivencia de estos pueblos puede ser la nuestra.