El clima en los incendios

Sospechan del clima en incendios

Por Justin Gillis y Henry Fountain.
Andrew E. Kramer y Oleg Matsnev brindaron reportes

The New York Times, Reforma, México, 21 mayo 2016

Desde hace décadas, los científicos han estado advirtiendo que el cambio climático es una amenaza para las inmensas extensiones de bosque que rodean al Hemisferio Norte, con las temperaturas al alza, los árboles secándose y el deshielo temprano de nieve contribuyendo a un creciente número de incendios forestales.
La casi destrucción de una ciudad canadiense este mes debido a un incendio del que casi 90 mil personas tuvieron que huir es una triste prueba de que es real la amenaza a estas vastas extensiones de píceas y otros árboles resinosos, colectivamente conocidos como el bosque boreal. Y los científicos dicen que la pérdida a gran escala del bosque podría tener profundas consecuencias para el clima.
En retrospectiva, es claro que Fort McMurray, en el norte de Alberta, era particularmente vulnerable por ser una de las avanzadas humanas más grandes en el bosque boreal. Pero la destrucción de porciones de este bosque por el fuego, así como por invasiones de insectos que están sobreviviendo a inviernos más cálidos, ha ocurrido por todo el hemisferio.
Nuevas estadísticas sugieren que en Rusia se quemaron unos 28 millones de hectáreas en el 2012, gran parte de ello en áreas aisladas de Siberia. Alaska, hogar de la mayoría del bosque boreal en Estados Unidos, tuvo su segunda temporada más grande de incendios en el 2015 con 768, que quemaron más de 2 millones de hectáreas.
Se sospecha que el calentamiento global es el principal culpable del ascenso de estos incendios. El calentamiento está golpeando a las regiones del norte con particular fuerza: las temperaturas aumentan más rápido ahí que en toda la Tierra en general, la cubierta de nieve de derrite prematuramente, y los bosques se secan más pronto que en el pasado. El exceso de calor puede incluso estar causando un aumento en relámpagos, que con frecuencia inician los incendios más devastadores.
"Es obvio que las temperaturas más altas y la extraordinaria sequía son factores importantes aquí", dijo Thomas W. Swetnam, científico emérito en la Universidad de Arizona que estudia la ecología e historia de los incendios forestales. "Probablemente no estaríamos viendo la escala de algunos de estos incendios si no fuera por esos factores".
El patrón climatológico conocido como El Niño ha estado bombeando una enorme cantidad de calor del océano a la atmósfera durante más de un año, y los científicos dicen que eso podría también haber jugado un papel para establecer las condiciones para los incendios de este año. Las temperaturas en regiones de Alberta estuvieron hasta 15 grados centígrados por encima de lo normal en las semanas previas a que iniciaran los incendios, secando el paisaje.
Sin embargo, los mismos científicos dicen que el incremento general en los incendios en las regiones del norte no estaría ocurriendo sin el calentamiento global. El creciente peligro fue pronosticado hace décadas, como una consecuencia de las emisiones humanas.
Uno de los científicos que publicaron tal pronóstico en los 90 Brian J. Stocks, que se retiró del Servicio Forestal Canadiense y ahora es consultor, dijo que lo peor aún está por venir.
La situación, dijeron Stocks y otros expertos, exige un nuevo razonamiento de los Gobiernos sobre cómo manejar los bosques y proteger los asentamientos humanos cercanos. Pero los peligros van más allá y son globales en alcance.
Los bosques absorben una porción significativa del dióxido de carbono que la quema de combustibles fósiles arroja al aire.
Pero los científicos ven un riesgo de que si la destrucción debido a los incendios y los insectos sigue empeorando, la situación se revertirá, y parte del carbono que ha estado encerrado en los bosques regresará a la atmósfera como dióxido de carbono, acelerando el ritmo del calentamiento global y magnificando aún más el estrés sobre los bosques.
Además, los vientos a veces acarrean hollín de los incendios del norte hacia la inmensa capa de hielo que cubre a Groenlandia, oscureciendo la superficie y ocasionando que ésta absorba más calor del Sol. En el 2012, ese hollín contribuyó a derretir la superficie de prácticamente toda la capa de hielo de Groenlandia, la primera vez que eso sucedía desde 1889. En caso de que la capa de hielo se desintegre completamente, podría elevar el nivel del mar en más de 6 metros.
Los científicos han estado tratando durante años de atraer la atención al bosque boreal, que recibe menos atención que los bosques tropicales. Representa casi una tercera parte de las tierras forestales del planeta.
El bosque boreal consiste principalmente de coníferas, como pinos, píceas y alerces, adaptadas para sobrevivir inviernos largos y fríos.
Las actividades industriales también amenazan al bosque. Fort McMurray emergió en décadas recientes como el centro comercial para una enorme industria que extrae parte del crudo más sucio del mundo de una región conocida como las arenas de alquitrán de Athabasca.
En Rusia, la extensa minería y extracción de combustibles fósiles están dañando el bosque.
Los incendios forestales son una parte natural de la historia del bosque boreal, pero registros de décadas recientes sugieren que quizá estén alcanzando un nivel nada natural de frecuencia e intensidad. Evidencia de Alaska apunta que los incendios en parte de ese Estado son los peores en 10 mil años.
Una de las explicaciones para el incremento en los incendios parece ser un temprano deshielo de la cubierta de nieve de primavera por todo el Hemisferio Norte, otra tendencia identificada por satélites. El deshielo lleva a que se seque la tierra al principio de la temporada de incendios, dejando que sea más fácil que los árboles se quemen. Los relámpagos luego inician intensos incendios que son casi imposibles de controlar.
 
LA REGIÓN BOREAL se extiende por el Hemisferio Norte a través de Alaska, Canadá, Escandinavia y Rusia. Los bosques boreales son afectados cada vez más por incendios y el cambio climático
 
 Fuentes: Recursos Naturales Canadá; Agricultura y Silvicultura de Alberta; Servicio Geológico de EU; Univ. de Maryland
THE NEW YORK TIMES