El calentamiento vulnera la seguridad

Por John M. Broder

Reforma, México
15 de agosto de 2009
Sección the New York Times

EL CAMBIO CLIMÁTICO global planteará profundos desafíos estratégicos en las décadas venideras, lo que suscita la posibilidad de una intervención militar para lidiar con los efectos de tormentas violentas, sequías, migraciones masivas y pandemias, afirman varios analistas militares y de inteligencia.

Semejantes crisis de origen climático podrían deponer Gobiernos, alimentar movimientos terroristas o desestabilizar a regiones enteras, a decir de los expertos, analistas del Departamento de Defensa y agencias de inteligencia estadounidenses quienes, por primera vez, abordan con seriedad las implicaciones del cambio climático para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Juegos de guerra y estudios de inteligencia llevados a cabo recientemente concluyen que, en los próximos 20 a 30 años, regiones vulnerables, particularmente la África subsahariana, el Medio Oriente y el sureste asiático, enfrentarán la posibilidad de escasez alimenticia, crisis hidráulica e inundaciones catastróficas provocadas por el cambio climático que podrían requerir una respuesta humanitaria o militar de Estados Unidos.
Gran parte del debate público y político en materia del calentamiento global se ha concentrado en hallar sustitutos para los combustibles fósiles, reducir las emisiones que contribuyen a los gases con efecto invernadero e intensificar las negociaciones a favor de un tratado climático internacional, no en los potenciales retos de seguridad.
Los estrategas elaboran planes para lidiar con crisis humanitarias y militares. Sin embargo, un creciente número de encargados de dictar políticas indican que el incremento en las temperaturas, la elevación en el nivel de los mares y el deshielo de los glaciares a nivel mundial representan una amenaza directa a los intereses nacionales de EU.
Los partidarios de este punto de vista indican que, si Estados Unidos no pone la pauta al mundo en la reducción del consumo de combustibles fósiles y, por ende, de las emisiones de gas que contribuyen al calentamiento global, la nación tendrá que lidiar de forma urgente con una serie de inminentes crisis globales de índole medioambiental, social, política y tal vez militar.
Este argumento podría constituir el punto de apoyo para el debate en el Senado estadounidense, en septiembre, cuando emprenderá el examen de la legislación en materia de clima y energía aprobada en junio por la Cámara de Representantes.
John Kerry, Senador demócrata de Massachusetts quien preside el Comité de Relaciones Exteriores y es un principal partidario de la legislación climática, indicó que esperaba convencer a los senadores escépticos al insistir en ese tema con el fin de aprobar una propuesta de ley significativa.
"Tengo varios años de presentar este argumento", expresó, "pero no ha sido una prioridad porque mucha gente no había atado cabos". Agregó haber exhortado al Presidente Obama a abogar también por esta causa.
Kerry indicó que el conflicto continuo que azota el sur de Sudán y ha provocado la muerte y el desplazamiento de decenas de miles de personas, era el resultado de la sequía y la expansión de los desiertos en el norte. "Ésa es una situación que se va a reproducir en numerosas instancias y a una escala muy superior", indicó al respecto.
La valoración del asunto de la seguridad por parte del Departamento de Defensa se dio luego de que el Congreso lo instara a incluir aspectos climáticos en sus planes estratégicos. El modelo climático del Departamento está basado en sofisticados programas meteorológicos de la Armada y la Fuerza Aérea, así como otros programas gubernamentales en investigación climatológica llevados a cabo en la NASA y la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional.
El Pentágono y el Departamento de Estado tienen años de estudiar las problemáticas vinculadas con la dependencia de fuentes energéticas extranjeras, pero sólo ahora toman en cuenta los efectos del calentamiento global en sus documentos de planeación a largo plazo. La Administración Obama ha hecho del tema un enfoque político central.
Un cambio climático conlleva una variedad de retos para los militares. Muchas de sus instalaciones de importancia crucial están en jaque a causa de la elevación en el nivel de los mares y las marejadas ciclónicas. Entre los lugares vulnerables está Diego García, atolón en el Océano Indico que funge como centro logístico para las fuerzas estadounidenses y británicas en el Medio Oriente y está aproximadamente un metro arriba del nivel del mar.
El deshielo ártico también plantea nuevos problemas para el Ejército. El encogimiento del casquete polar, que continúa a un ritmo superior al anticipado hace unos cuantos años, expone un canal de transporte marítimo que debe ser defendido, así como recursos submarinos que ya son objeto de competencia internacional.
El Consejo Nacional de Inteligencia, que produce análisis de inteligencia a nivel gubernamental, finalizó apenas el año pasado su primera valoración de las implicaciones del cambio climático para la seguridad nacional.
Concluyó que el cambio climático en sí tendría impactos geopolíticos significativos a nivel mundial y contribuiría a numerosos problemas, entre ellos la pobreza, la degradación medioambiental, así como el debilitamiento de los Gobiernos nacionales. Advirtió que las tormentas, sequías y la escasez alimenticia que podrían resultar de un calentamiento del planeta generarían numerosas emergencias humanitarias en las próximas décadas.
La comunidad de inteligencia prepara actualmente una serie de reportes acerca de los impactos del cambio climático en países individuales, como China e India, un estudio relativo a los combustibles alternativos, así como una proyección de la forma en que las relaciones entre las grandes potencias podrían verse afectadas por el cambio climático.
"Pagaremos el precio de esto de una forma o de la otra", escribió hace poco el General Anthony C. Zinni, marine retirado y ex jefe del Comando Central, en un reporte que preparó en calidad de miembro de un consejo militar de asesoría en energía y clima del CNA, grupo privado que realiza investigación para la Armada.
"Pagaremos por reducir las emisiones de gas con efecto invernadero hoy y tendrá necesariamente un impacto económico de algún tipo. O pagaremos el precio más tarde en términos militares. Y habrá vidas humanas de por medio".