Alterando el ambiente

Guillermo Agudelo Murguía

Introducción

He recibido un correo-e de tintes nostálgicos que me ha hecho reflexionar cuanto ha cambiado nuestro ambiente en tan sólo 50 años:

Si viviste de niño en los 40s, ¿Cómo hiciste para sobrevivir? De niños nos transportábamos a pie o en camión de línea y sólo los ricos en auto y ni pensar en un cinturón de seguridad ni bolsas de aire. Nuestras cunas estaban pintadas con brillantes colores de pintura a base de plomo. No existían tapas con seguro contra niños en las botellas de medicinas, en los gabinetes ni en puertas. Cuando andábamos en bicicleta no usábamos casco, rodilleras o coderas. Tomábamos agua de la manguera del jardín, de la llave o de donde la encontráramos, siempre y cuando nos quitara la sed, y no de una botella de agua purificada o “mineralizada” y si había disponible en alguna casa todavía, agua potable obtenida de filtros de piedra. Gastábamos horas y horas construyendo juguetes con cajas de cartón y tubos, los niños de ahora sólo juegan con juguetes que previamente han pasado por una de publicidad que hace que su precio se duplique y que en el mejor de los casos los entretiene por un par de días. Sí, nosotros chocábamos pero contra arbustos o caíamos en tierra, nunca contra autos. Salíamos a jugar a la calle o, si había suerte, a un parque cercano con la única condición de regresar antes del anochecer. La escuela terminaba a medio día y llegábamos a casa a comer después de saborear a la salida nuestras jícamas y churritos con chile y limón. No teníamos celular, así que, cosa impensable, nadie podía ubicarnos. Nos cortábamos, nos rompíamos un hueso, perdíamos un diente, pero nunca supimos de una demanda por estos accidentes… nadie tenía la culpa más que nosotros mismos. Comíamos pan recién salido del horno, tomábamos agua dulce de limón o de jamaica y nunca teníamos exceso de peso porque siempre estábamos jugando y corriendo. No teníamos playstation, nintendo, xbox, 99 canales de TV en cable, videograbadoras, cine, sonido surround o THX, celulares, computadoras, chat rooms en Internet etc., sino que teníamos verdaderos amigos con quien compartir y desarrollar la creatividad. Salíamos a jugar. ¡Ahí afuera! ¡En el mundo cruel! ¡Sin guarda-espaldas alquilado¡ Hacíamos juegos con un palo y bolas de tenis, jugábamos al hoyo con canicas, al trompo o tochito y béisbol en algún equipo que se formaba en el momento; había veces que no todos podían ser elegidos pero no había desencanto llevado a trauma. Algunos estudiantes no eran tan brillantes como otros y cuando perdían un año lo repetían. Nadie iba al psicólogo o al psicoterapeuta, nadie tenía dislexia ni déficit de atención o hiperactividad, simplemente repetía el curso y tenía una segunda oportunidad. Teníamos libertad, fracasos, éxitos, responsabilidades y aprendíamos a manejarlos. Los que no conocieron esa vida quizá dirán que éramos unos aburridos, pero… ¡la verdad que nunca supimos lo que era el aburrimiento y haciendo un recuento tuvimos una mayoría de momentos felices!
Las revistas que se leían eran de una calidad excepcional, como “Billiken” donde escribían figuras de la talla de Gabriela Mistral ¡Cuánta emoción ver llegar a mi padre con esa revista bajo el brazo¡
Había compañeros enfermos, sí, pero jamás supimos de niños con cáncer, leucemia, diabetes juvenil ni muchas de las abundantes enfermedades o malformaciones que eran casi desconocidas y hoy abruman a la niñez.
Lo anterior es sólo una muestra de un cambio de ambiente local, por lo que trataremos la gran transformación que se está dando en el ambiente global.
Los cambios son inevitables pero quienes deciden por la humanidad han dirigido todo el cambio hacia el desorden, hacia un medio ambiente que llevará a la humanidad a enfrentar peligros insospechados.
El mundo ha cambiado, tenemos una maravillosa tecnología que mayoritariamente ha servido para llevar el consumismo a límites de escándalo y a la devastación de los recursos naturales, una economía al borde del desastre, una ciencia sojuzgada por un paradigma que se remonta al siglo XIX, una biodiversidad degradada hasta el ridículo, una política que Guillermo Fárber atinadamente califica de cínica, un imperio de guerra. Una inseguridad en todos los aspectos y en todos los niveles, exacerbada por las estructuras de poder. Es decir “vamos en el carro del progreso”.
Finalmente las sociedades son el producto del medio ambiente que las estructuras de poder les forjan ¿Pero, qué es el medio ambiente?

El medio ambiente

Desde la emergencia del Homo sapiens la evolución de toda forma de vida se ha trastocado. Sin siquiera saber qué son el espacio, la materia, el tiempo o la vida, sin conocer las leyes que lo rigen, el ser humano decidió cambiar su medio ambiente lo más rápidamente posible y en el proceso ha elegido el camino fácil, la destrucción. Es decir, eligió ayudar a la entropía en contra de los principios constructivos.

José Antonio Pascual Trillo nos hace ver que en la actualidad la definición de medio ambiente está siendo revisada por biólogos y ecólogos, dada la reciprocidad entre este concepto y el de organismo, es decir, dado lo inseparable del organismo con su medio ambiente. Para R. Lewontin, por ejemplo, la tesis de que el ambiente de un organismo es independiente de ese organismo y de que los cambios que se verifican en el ambiente son autónomos e independientes de los cambios que ocurren en la especie, es claramente falsa.(NOTA 1)

“Si por expresión “medio ambiente” denomináramos al mundo que nos rodea se podría decir que todas las ciencias que producen conocimientos sobre este mundo tratan, en cierto sentido, del medio ambiente, y entonces este sería omnipresente en la historia de las ciencias… Si se precisa un poco el término, recordando que no hay medio ambiente o ambiente más que en relación con un organismo vivo, nos encontramos de todas maneras en presencia de un gran número de disciplinas.” (NOTA 2)

Muchos biólogos, ven una construcción constante del ambiente por parte de los organismos, de forma que ese ambiente que se supone que les condiciona, sería, en buena manera, el producto de lo intervenido o afectado por el propio organismo. Es decir, los organismos interactúan con su medio ambiente en una continua transformación que a su vez los condiciona. Pascual Trillo da un ejemplo para entender lo anterior: pensar que la masa de aire que nos rodea y con la que nuestra piel está en contacto es una microatmósfera modificada en muchas de sus características (temperatura, humedad, etc.) por la acción de nuestra propia piel, por lo que, cuando hace viento, parte de esa masa de aire es apartada de nosotros y hace que sintamos frío. Existen numerosos ejemplos para comprender esta idea, desde la construcción de presas por los castores, a los efectos de las raíces de las plantas sobre el suelo. Estas ideas son importantes porque afectan a la adaptación, concepto que se confunde con la evolución biológica.

Los ecosistemas continuamente cambian con el tiempo, se auto-organizan hacia una mayor complejidad, tomando para ello energía de su ambiente, y también sufren los efectos de factores externos que los degradan. En la actualidad todos los ecosistemas se ven condicionados por causas humanas y están alterados en su composición, perdiendo complejidad debido a invasiones de especies desde otros ecosistemas o como consecuencia de impactos externos graves. La evolución de los ecosistemas deriva de las relaciones internas entre sus componentes pero no se pueden entender en ausencia de agentes externos (agentes autónomos). Sin presiones humanas condicionantes, la mayoría de los ecosistemas tendían, con el tiempo, a incrementar su diversidad biológica, a hacer más compleja su red de relaciones internas y con su medio ambiente. En una palabra tendían a la biodiversidad. Es decir, todos los ecosistemas tendían a adquirir una mayor complejidad.

Muchos científicos y estudiosos del tema se han dado cuenta de la amenaza de un colapso ambiental, pero ¿cómo mejorar una biosfera que cada día se degrada más? Propuestas hay muchas, teóricas y prácticas, entre ellas algunas bastante inteligentes. De las más conocidas se hace a continuación una síntesis.

1. El pensamiento complejo de Edgar Morin. (NOTA 3)
Este autor propone el paradigma de auto-eco-organización que consiste en suponer que toda entidad auto-organizada tiene no sólo necesidad de una energía externa a sí misma sino también, y sobre todo, de una organización exterior a ella. Quienes estudian el concepto de auto-organización han mutilado su definición. Desde el principio, desde la publicación de su célebre artículo sobre los Self-organizing systems, von Foerster hizo notar que la idea de estos sistemas era una paradoja, porque un sistema que se organiza a sí mismo consume energía y, por lo tanto, tiene necesidad de un medio ambiente exterior de donde extrae esta energía necesaria para mantener su autonomía. En otros términos la noción de autonomía está ligada a la idea de dependencia. (Ver “Las estructuras disipativas en la evolución”).
La organización del exterior se encuentra igualmente en el interior, la organización del macrocosmos se encuentra también en el microcosmos. La parte está en el todo y el todo en la parte. Si comprendemos este principio comprendemos la verdad profunda del paradigma de auto-eco-organización. Formamos parte de los ecosistemas, de la biosfera, del cosmos, pero la biosfera también está en nosotros, como el cosmos, precisamente a través de la biosfera.

2. El nuevo principio de la vida de Vernadsky
Jonathan Tennenbaum en su artículo “Vernadsky and the Science of Life” (NOTA 4) discute que hemos llegado al punto en que la incompetencia metodológica, que domina la biología y la investigación médica actuales, no puede seguir siendo tolerada, Pues estamos enfrentando una gran cantidad de irrupciones de epidemias y epizootias viejas y nuevas en todo el mundo que incluyen el sida, la tuberculosis, el cólera, la polio, la hepatitis, el dengue, la enfermedad de las vacas locas y muchas otras... Esto es resultado de la devastación de África y de otras regiones del mundo en desarrollo como China, y de la locura de la globalización comercial que ha conducido a epidemias que cada día serán más peligrosas. Enfrentamos además la probabilidad de la creación artificial de nuevos patógenos en los laboratorios. El autor declara que si este proceso continúa no podemos eliminar la probabilidad de que la humanidad misma se extinga dentro de unas pocas generaciones. No hay forma que técnicas de biología molecular o ingeniería genética provean una respuesta a este “holocausto biológico” en proceso. Se necesita una revolución científica que se base en la comprensión del principio de la vida misma como un principio distintivo, activo, impregnado en la geometría del universo. En otras palabras se necesita la aceptación de que la vida está regida por leyes.
Es necesaria la cooperación no sólo de los gobiernos y las agencias de planificación, sino también de la población en general, cuyo apoyo político tiene que ser movilizado. Esto requiere de una clara comprensión de un principio más profundo que debe guiarnos en un período inmediato de grandes procesos en desarrollo. La viciosa incompetencia, la basura pseudo científica que domina actualmente la enseñanza de la mal llamada “ecología”, así como la aserción de que la biosfera está o siempre ha estado en equilibrio, deben ser inmediatamente erradicada y reemplazadas por la noción científica del rol necesario del hombre para dominar y deliberadamente mejorar la biosfera terrestre como un todo (nuestro énfasis).
No existe equilibrio natural en la biosfera, como los culteranos ecologistas creen; realmente la biosfera se desarrolla alejándose cada vez más del equilibrio. Así que el poder de lo vivo sobre la materia no viva se ha ido incrementando constantemente en el curso de la evolución.
La biosfera antes de la acción del ser humano se desarrolló como lo señaló Vernadsky, pero él no tomó en cuenta que a su vez, al transformarse la materia no viva, ésta influye directamente en la materia viva transformándola. Esto se da en ciclos que pueden aumentar o disminuir la complejidad de los ecosistemas.

3. El conocimiento útil de Jérôme Ravetz (NOTA 5)
Según este autor la solución estriba en tomar la amenaza como un reto así como una oportunidad de transformar en múltiples aspectos nuestra cultura material, social y ambiental. Parte integrante de este esfuerzo sería la elaboración de un nuevo tipo de ciencia… con una nueva concepción de los fines, de los métodos y de las funciones sociales del conocimiento del mundo material así como la interacción de este conocimiento con las estructuras de poder y de autoridad. Se trata de la ciencia con finalidad política cuyas preocupaciones sean la protección del medio ambiente y la supervivencia de las especies.

4. El “darse cuenta” ecológico de Fernando Cesarman (NOTA 6)
Según el autor sólo una pequeña parte de los cuatro mil millones de habitantes (en 1972) conocen los problemas por los que atraviesa la humanidad y se dan cuenta de las consecuencias que traerán consigo…el espacio en el que podemos subsistir, llamado biosfera, es limitado, y los recursos con los que contamos también son limitados. En la actualidad mueren millones de personas al año por hambre o por enfermedades derivadas de la desnutrición. El aire que consideramos tan gratuito está sufriendo transformaciones y que puede llegar a ser irrespirable, sabemos que la naturaleza tiene un equilibrio, que las sustancias se transforman manteniendo un medio causal adecuado para nuestra existencia…(Lo que esa en rosa se puede eliminar)
La mayor parte de los habitantes de nuestro planeta desconoce esta situación. Casi todos estamos empeñados en pasar los años que hemos de vivir lo más cómodamente posible, es decir, satisfaciendo al máximo todas nuestras necesidades: tener varios hijos, vivir más tiempo, tener más gratificaciones, mayor posibilidad de consumo, desperdiciar más.
Mientras el planeta requiere que se detenga el aumento de población nosotros nos empeñamos en lo contrario.
El planeta requiere que no se aumente la industrialización en tanto se rompa el balance ecológico; nosotros para nuestra mayor comodidad requerimos de la industrialización.
El planeta requiere que no se pavimenten los campos; nosotros necesitamos más supercarreteras y calles.
El planeta requiere que se frene la electrificación; nosotros exigimos la comodidad que de ésta se deriva.
Lo que el planeta requiere y lo que nosotros deseamos son cosas – en la mayoría de los casos – totalmente opuestas.
Hay una incapacidad para comprender la magnitud de la situación y reaccionar consecuentemente, reaccionar por ejemplo controlando el número de hijos, reaccionar no contaminando y tratando de desperdiciar lo menos posible.
Si los que nos damos cuenta no reaccionamos, qué podemos esperar de aquellos que sólo se enteran a través de una mínima información, esta falta de respuesta nos ha llevado a pensar que existe una fuerza instintiva que nos impulsa hacia nuestra destrucción.
El hombre en su desarrollo ha tenido que encontrar métodos y desarrollar fantasías que neutralicen sus impulsos agresivos. Si la muerte de la Tierra significa el asesinato de la madre, hay que buscar el modo de crear una figura divina que compense la destrucción real de la naturaleza; más los impulsos destructivos que son los que generan más culpa. El hombre actual, miembro de la sociedad industrial, sistema altamente ecocídico, no puede recurrir a la magia, a los rituales, a la fantasía, a las religiones. El único modo de neutralizar el desbordamiento ecocídico es el darse cuenta (nuestro énfasis) de sus impulsos y desarrollar, con las armas ya adquiridas por la ciencia y la tecnología, los métodos racionales de control, no solamente para remediar el daño ya realizado sino para no seguir ocasionándolo.

5. La ecología socialista de René Dumont (NOTA 7)
En esta propuesta como en varias otras se propone que la primera medida a tomar, con prioridad absoluta es indiscutiblemente frenar lo más rápidamente posible la explosión demográfica. Frenar y luego detener la explosión demográfica por todos los medios como una necesidad imperiosa para la supervivencia. Europa occidental lo ha sabido hacer desde hace algunos años y, en lugar de alegrarse, muchos se revelan. Si nos limitáramos a producir lo que es socialmente útil haría falta mucho menos trabajo.
Disminuir la población de la sociedad de consumo, pues esta población derrocha los escasos recursos del planeta. Barbara Ward y René Dubos, en su libro Sólo tenemos una Tierra, señalan que un campesino de la India o del África Central consume quinientas veces menos de energía y de materias minerales que un universitario de Nueva York.
En América latina existe un desarrollo del subdesarrollo, del cual no será posible salir sin romper con el sistema económico actualmente dominante. Sería necesario que estos países se replieguen ampliamente en sí mismos, reduzcan sus intercambios con el mundo desarrollado, y se propongan como primer objetivo satisfacer las necesidades esenciales de toda su población.
Otra medida indispensable es frenar la destrucción ecológica, pues para René Dumont, Costa de Marfil, África Central y la Amazonia en medio siglo más habrán desaparecido. Tratar de preservar los boques del Himalaya, Nepal, la India, ya que su devastación hace que aumenten las inundaciones y la sequía, en Paquistán, en Bangladesh y en la India.

6. El turismo ecológico
El turismo ecológico consiste en realizar viajes a áreas naturales relativamente sin disturbar o sin contaminar, con el objetivo específico de estudiar, admirar y gozar el panorama junto con sus plantas y animales silvestres, y así mismo cualquier manifestación cultural (pasada y presente) que se encuentre en estas áreas. O también "aquella modalidad turística ambientalmente responsable, consistente en viajar o visitar áreas naturales relativamente sin disturbar con el fin de disfrutar, apreciar y estudiar los atractivos naturales (paisaje, flora y fauna silvestres) de dichas áreas, así como cualquier manifestación cultural (del presente y del pasado) que puedan encontrarse ahí, a través de un proceso que promueve la conservación, tiene bajo impacto ambiental y cultural, y propicia un involucramiento activo socioeconómicamente benéfico de las poblaciones locales." (NOTA 8)
En la entrevista citada en el punto once, Sadruddin Aga Khan expresó que la preservación de la naturaleza puede tener beneficios económicos inmensos. Según él, los beneficios de invertir en conservación forestal o ecoturismo a largo plazo, generalmente sobrepasan cualquier ganancia a corto plazo derivada de la explotación de los recursos naturales. La preservación de un arrecife de coral puede producir más en turismo que la pesca a gran escala en zonas costeras frágiles. Dicho eso, es difícil ponerle precio a estas cosas, y ese es precisamente uno de los problemas: al ponerle una etiqueta de precio a todo e insistir en que la naturaleza debe "pagar" para sobrevivir, hemos perdido de vista el valor de la creación.
Al respecto Jorge Chávez de la Peña, en su artículo “¿A dónde llevan los excesos del ecoturismo?” señala que, el boom de esta actividad ha permitido que tirios y troyanos compartan el mismo pastel y algunos puedan disfrutar de pingues ganancias utilizando un bien que cada día es más escaso y, por lo tanto, más rentable: la naturaleza "virgen" o, por lo menos, la mejor conservada.
Esto no tendría mayor importancia en un mundo regido por las fuerzas del mercado si no fuera porque nuestro agobiado planeta tiene ahora que soportar a los llamados ecoturistas y a los comercializadores del producto turístico que utilizan, por lo regular, los últimos reductos de áreas naturales sin tomar en cuenta, en la mayoría de los casos, la fragilidad de los ecosistemas, ya no digamos la capacidad de carga o el consecuente impacto ambiental… la confusión en cuanto al objetivo de esta actividad y su antecedente conceptual, todavía en la bruma, facilita que lo mismo se hable de turismo ecológico, alternativo, sustentable, de naturaleza, de aventura, etcétera, sin parar mientes en los alcances que cada uno de estos términos puede tener. Así mismo señala que el término de turismo ecológico ha perdido su significado. Sugiere que se revisen empresas, asociaciones y comunidades que practican este turismo para encontrar que prevalece el caciquismo de lucro y la ignorancia como las principales causas del deterioro ambiental y social, so pretexto del ecoturismo.
Su propuesta es buscar que no sólo se hiciera turismo ecológico, sino que se pudiera ecologizar al proceso turístico. Es decir, a todo este proceso social y no sólo a una parte del mismo. Nuestro planeta así lo está exigiendo.

7. La conservación ecológica
¿Qué es lo que se pretende conservar? Al parecer, queremos tener una especie de zoológicos para la diversión de los niños. Los ecosistemas han sido reducidos a islas y ahora se llaman parques, que tienen graves problemas. Por ejemplo en varios parques de Estados Unidos como Yellowstone, Wind Cave Nacional Park o Rocky Mountain Nacional Park, la escasez de depredadores y la presión de grupos para conservar y aun aumentar la de rebaños de alces y ciervos ha ocasionado que se desarrollen las llamadas enfermedades crónicas destructivas, como la brucelosis, que han contagiado a los animales domésticos. Estas enfermedades son consecuencia de la extinción de lobos y coyotes y se desarrollan cuando aumentan los rebaños, se crea una presión por el alimento y los ciervos y alces mordisquean cadáveres. Cuando se tenían lobos y coyotes, ciervos y alces, los cadáveres desaparecían en 24 horas.
La llamada conservación ecológica, pretende conservar ejemplos de organismos y especies y no ecosistemas que son los difíciles de conservar por la gran presión que el aumento demográfico provoca.
Consideramos que el activismo ambiental se enfoca a una conservación ecológica, aunque hay que reconocer que instituciones como Greenpeace hacen un gran esfuerzo al enfrentar algunas de las malas decisiones de los gobiernos, como la entrega que hizo la SEMARNAT de la política de bioseguridad a las corporaciones promotoras de los transgénicos, desatendiendo las recomendaciones que recibió de la Comisión de Cooperación Ambiental del TLC para proteger el maíz criollo de la contaminación transgénica.

8. La restauración ecológica y ecofilosofía
La recuperación de la biodiversidad ha sido llamada también restauración, quizá como un reflejo subconsciente de culpa en el cual se quiere reparar lo dañado. Al igual que en el caso de la conservación, a la recuperación se le ha colocado el epíteto de ecológica, Pero se recuperan las especies o los sistemas, no la ecología. (NOTA 9)
O sea la restauración, independientemente de las formas que pueda revestir está diseñada para hacer una compensación por el daño ambiental y es así como se le justifica. Lo que la tecnología ha destruido la tecnología puede también repararlo. …Ecofilosofía, como lo sugiere el origen de la palabra es la búsqueda de la sabiduría concerniente a la casa o el hogar global, es decir al medio ambiente y a todas las cosas que hay en él, tanto humanas como no humanas. La ecofilosofía es la reconsideración de los enfoques de la naturaleza por parte de los humanos y de la relación de la cultura con la naturaleza en diversos niveles, el de la ontología, el de la ética y el del activismo ambiental. (NOTA 10)

9. El factor de transformación (NOTA 11)
Según A. Stikker autor de esta propuesta la información es un elemento primordial en una necesaria transformación de la sociedad. La sociedad occidental ha llegado a ser muy efectiva en el campo de la comunicación, pero es necesario un considerable cambio en el significado del programa. Las instituciones educativas y sociales así como los medios pueden y deben hacer un esfuerzo para producir información relevante acerca del estado evolutivo del mundo. Éste cambiará cuando los individuos y especialmente las nuevas generaciones profundicen en la información de los procesos que han conducido a la humanidad desde las tribus a la sociedad moderna, desde la agricultura a la revolución industrial, así como el fomento de un respeto a la naturaleza.
La educación en las escuelas y universidades paralelamente a la especialización deberán desarrollar programas de información de cómo la humanidad ha llegado a donde hoy se encuentra y como debemos entrar a una era de revolución ecológica cambiando el énfasis del progreso de la humanidad a un sistema total de vida.
La transformación global necesita que las instituciones tomen una posición activa en la reconciliación de la ciencia moderna y el pensamiento filosófico básico, contribuyendo por consiguiente al entendimiento de la unidad y la armonía en las relaciones humanas hacia un orden más alto de existencia.

10. La visión de la psicología
En la edición del mes de abril del año 2000 de la revista Psychology Today apareció el artículo que se comenta y cuyo autor es Robert Gifford, Ph. D. (NOTA 12)
Alude el artículo a las cerca de 80,000 personas que se congregaron en Seattle para protestar por el descuido e indiferencia que la Organización Mundial de Comercio (WTO) tiene para los asuntos ambientales. Y señala que éste peregrinaje de quienes protestan lastima al ambiente más de lo que ellos imaginan, debido al dióxido de carbón que despidieron los aviones en que viajaron.

Es cierto que el desplazarse cuesta en términos energéticos y de daño ambiental pero ¿quién tiene la culpa, el que viaja o el que promueve el viaje? Las compañías aéreas de cualquier manera tratarán de saturar sus vuelos principalmente con aquellos que se reúnen para ver de que forma pueden explotar más los recursos del planeta o, simplemente, con quienes van de turismo fomentado por quienes depredan la naturaleza en su provecho y no tanto con quienes van a protestar. El referirse al daño ambiental que los manifestantes pudieron ocasionar al ambiente no se les debe achacar a ellos sino al sistema económico vigente.
Si, como se señala en el artículo, es una ironía trágica viajar en avión cuando tratamos de proteger el ambiente, los culpables no son los usuarios, que son blanco de las campañas publicitarias de las compañías de aviación que necesariamente fomentan su uso e incluso en muchos casos reciben subsidios de los gobiernos.
En este desafortunado artículo también se defiende a los gobiernos y a las grandes empresas de los desastres ambientales como el del Exxon Valdez, pues afirma que la mayoría del daño ambiental empieza en las acciones acumulativas de los individuos, por lo que si existe una solución a esta crisis global, es entender y remediar lo que las decisiones de los consumidores individuales de energía provocan, antes de que la naturaleza pague el precio.
Sin embargo nosotros disentimos pues ¿quién fomenta el uso y abuso de la energía? La responsabilidad recae en los grupos de poder que no se han percatado de que no es necesario el renunciar a beneficios económicos para llevar a cabo el cambio de actitud que nos podría brindar un futuro de convivencia con la naturaleza, lo que redundaría en el bienestar general. Es notoria la prioridad que los gobiernos le dan a la economía en contraste al problema ambiental
Es más fácil educar a unos cientos de miles de empresas y gobiernos que a miles de millones de seres humanos. El individuo por si solo es incapaz de iniciar un grave daño al ambiente. Otra vez nos hacemos la pregunta ¿Quién pone el producto en manos del consumidor? ¿Quién alienta el sobreuso de la energía? El camino señalado por el articulista no es el adecuado, es sólo una forma de mal informar al público o desviar la responsabilidad a quiénes no tienen la capacidad para tomar decisiones.
Continúa el artículo señalando que por cerca de 30 años los psicólogos ambientalistas han luchado por entender la manera en que tratamos nuestro ambiente, lo cual finalmente perjudica nuestro bienestar, puesto que el ataque al ambiente causa estragos en nuestra salud llevándonos incluso a enfermedades como el cáncer. Más de cien estudios llevados a cabo en las últimas dos décadas han examinado la forma en que los individuos influyen el ambiente –desde la decisión de tener otro hijo hasta la decisión de prender el aire acondicionado– y por qué toman dichas decisiones.
El problema ambiental no se resolverá, como sugieren los psicólogos ambientalistas examinando el grupo mental de alguna gente que se abstiene de sobre usar los recursos no renovables, desde los productos forestales y marinos hasta recursos menos tangibles tales como el aire y el espacio físico. En México, hace algunas semanas apareció en los diarios una noticia donde se daba cuenta de que los talamontes clandestinos usan poderosas armas para atacar a quienes se oponen a su rapiña. ¿qué importancia puede tener en beneficio de la naturaleza el impacto de quienes se abstienen de sobreusar los recursos?
El autor del citado artículo dice que existen cuatro maneras predominantes mediante las cuales las gentes cada día dañan el ambiente en forma inconsciente y recomienda utilizar los recursos en forma prudente.
En realidad dañamos el ambiente en cientos de formas y el problema es mucho más complejo de lo que propuestas inviables y reduccionistas suponen. Por ejemplo El ruido, en su vertiente ambiental, no sólo en el ámbito específicamente laboral, sino también en lo que se refiere a la emisión sonora presente en el hábitat humano o en la naturaleza, no ha sido objeto de atención en la normativa protectora del medio ambiente y en la salud humana. (NOTA 13)

11. El Desarrollo Sustentable
La definición clásica de sustentabilidad afirma que “El Desarrollo Sustentable es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”. Esta definición muestra una tendenciosa ambigüedad en la especificación de qué tipo de desarrollo se trata. (NOTA 14)
Esta propuesta está íntimamente ligada con la economía que a su vez requiere de un cambio de racionalidad.
En uno de los múltiples artículos sobre desarrollo sustentable se dice que no podemos sostener el crecimiento económico sin un medio ambiente sano, ni un medio ambiente sano sin una economía sana que genere los recursos para pagar por nuestras obligaciones pendientes de limpiar el legado del pasado y controlar la polución futura.

A nosotros esta propuesta de Desarrollo Sustentable nos parece un engaño y al respecto presentamos algunos comentarios que Sadruddin Aga Khan, un ex alto comisionado de Naciones Unidas y consultor especial del secretario general, Kofi Annan, dio sobre este tema a Carla Power, de la revista Newsweek.(NOTA 15)

“El desarrollo sustentable podría ser una buena idea en el contexto del noble intento que le dio origen: no quitarle a la Tierra más de lo que le devolvemos. Eso implica solidaridad con la generación futura. Sin embargo, la palabra ha perdido el sentido. Se ha convertido en un pretexto de la avaricia humana, de estilos de vida que no son sustentables en lo absoluto. "Sustentable" tiene un nuevo significado: lo que el mercado, y no la Tierra, puede soportar.
Esta propuesta no está funcionando a ningún nivel. La dimensión ética está totalmente ausente del concepto actual del desarrollo sustentable. Por ejemplo, la pesca de atún mediante el uso de redes, que causa la muerte cruel de miles de delfines, puede ser técnicamente sustentable, pero no es ética. Esto no debe ser tachado de sentimientos exacerbados a favor de los animales y las plantas. Ahora hasta mujeres y niños son considerados "recursos humanos". La dimensión ética, social, espiritual está completamente anulada por el concepto actual de desarrollo sustentable.
Existen unos 250 tratados internacionales de medio ambiente que no se toman en cuenta. Están dirigidos por secretariados seniles y tienen poco dinero. No pueden hacer nada. Tenemos que cambiar las actitudes.”

Varias de estas propuestas tienen muchos años de haber sido lanzadas y nunca tuvieron efecto. Pensamos que el problema estriba en que son utópicas y, aunque muy bien intencionadas, inviables. Que cambien las estructuras de poder, que cambie la población, que cambie la política, que cambien las instituciones, que todos cooperen etc., es decir, que cambie la esencia del ser humano y esto no va a suceder.

Existen propuestas más recientes como la de Giovanni Sartori y Gianni Mazzoleni que, de manera reduccionista, señalan como causa de todos los problemas sociales y ambientales la explosión demográfica y proponen su control, ya que somos inconscientes y somos demasiados.(NOTA 16) Para estos autores no tiene ninguna importancia la contaminación ambiental, dado que no puede haber progreso en un ambiente limpio.
Otras propuestas también de manera simplista se enfocan a la suspensión del uso de energías fósiles y proponen como alternativa la fusión nuclear controlada. (NOTA 17)

Actualmente, a las amenazas del efecto invernadero, la deforestación, la desertización, la disminución de la capa de ozono, y demás desastres ecológicos que nos amenazaban y se están convirtiendo en realidad, hay que agregar el desenfrenado saqueo de la biodiversidad,(NOTA 18) el peligro de cultivos transgénicos,(NOTA 19) (NOTA 20), negocio de grandes y oscuras transnacionales que esgrimen la supresión del hambre como justificación a su pretendido dominio mundial de los cultivos y la contaminación genética. Pero el tema ya no impresiona a nadie, es más, ahora fastidia.
Ningún ser humano que se precie de racional está dispuesto a renunciar al confort que la destrucción de la naturaleza le proporciona.

Día con día aparecen en los diarios y revistas especializadas advertencias sobre una eventual catástrofe ambiental:

La Tierra enfrenta una ‘catastrófica pérdida de especies¨’
Artículo de Steve Connor editor de ciencia de The Independent (30/07/06)
La vida en la Tierra enfrenta una crisis mayor cuando miles de especies están amenazadas de extinción, una emergencia global que demanda acción urgente. Esta es el punto de vista de 19 de los más eminentes especialistas en biodiversidad, quienes han llamado a los gobiernos a establecer un marco político para salvar al planeta.
El planeta está perdiendo especies más rápidamente que en cualquier época desde hace más de 65 millones de años, cuando la Tierra fue golpeada por un enorme asteroide que destruyó miles de animales y plantas, incluyendo los dinosaurios. Los científicos estiman que la tasa actual a la cual se están extinguiendo las especies es entre 100n y 1000 veces mayor que la tasa de extinción ambiental normal y explican que todo esto es debido a la actividad humana.

Paralelamente en un artículo aparecido en Le Monde el 22/07/06 firmado por Christiane Galus se da cuenta de que el número y variedad de insectos polinizadores en Europa está disminuyendo significativamente. Desde hace varios años, los científicos piensan que este servicio gratis que la naturaleza ha ofrecido los pasados 140 millones de años está siendo amenazado por el decremento de la biodiversidad.

Desde Brasil:
La tala selectiva destruye el amazonas
El método de tala selectiva que supuestamente es menos agresivo, lleva frecuentemente a una completa deforestación de determinadas zonas de la selva amazónica, señalaron científicos en la revista Proceedings (PNAS)…la tala selectiva, que elige para el comercio árboles especialmente valiosos (hay sólo de 1 a 3 por hectárea) destruye otros árboles y demás vegetación que se encuentran en el camino hacia la tala y en su transporte, por lo que suele conducir a la completa destrucción de bosques, dijeron los científicos del Instituto Carnegie de California…

En otro reportaje periodístico se da cuenta de cómo en México se están vendiendo las playas a hoteleros extranjeros y especuladores, quienes violan las leyes ambientales para edificar en zonas protegidas.

En México, las autoridades se niegan a reconocer el grave daño ambiental que le aqueja. Como ejemplo se puede citar el caso del bosque llamado Desierto de los Leones. Nos referimos a este bosque porque hemos sido testigos de su degradación al recorrerlo casi durante 30 años domingo a domingo por lo que nos asombran las respuestas de las autoridades. A continuación la nota periodística:

Minimiza gobierno agonía del bosque
Iván, Sosa, REFORMA, noviembre 2005, pág. 6
Para las autoridades ambientales, la situación en el Desierto de los Leones dista de ser dramática, a pesar de que una plaga de escarabajos ha enfermado a mil 200 de las mil 529 hectáreas de superficie del bosque.
“Nuestra perspectiva es muy diferente”, definió la secretaria de Medio Ambiente, Claudia Sheinbaum, al rechazar que el bosque se encuentre en proceso de agonía.
Hay daño, reconoció Sheinbaum, pero con perspectiva de recuperación, natural o inducida.
REFORMA publicó ayer el diagnóstico de un grupo de biólogos, en el que destaca que la plaga que llegó hace 20 años tiene al bosque en agonía.
Sheinbaum atajó estas críticas.
“Hay dos corrientes sobre lo que puede hacerse: hay quien dice que habría que sanear y retirar todos los árboles en pie.
“Nuestros biólogos sostienen que es mejor dejarlo así, porque han surgido rebrotes, una regeneración natural, la que al entrar la maquinaria se arriesgarían”, detalló la funcionaria.
El director del Sistema de Áreas Naturales Protegidas del DF, Marcelo Aranda, retó a los investigadores del Instituto de Ecología de la UNAM, Gerardo Ceballos, Rodrigo Medellín y Rurik List, a probar que el Desierto de los eones se encuentra en agonía.
“Afirman que la situación en el bosque es dramática; les pediría que muestren los estudios, porque cualquiera puede emitir una opinión a partir de observaciones” (SIC), subrayó.

El bosque del Desierto de los Leones es uno de los pulmones más importantes de la capital y se encuentra agonizando a pesar de lo que digan las autoridades

Podríamos también contar la triste historia de los “bosques” absorbidos por el área metropolitana como Chapultepec, Tlalpan, Xochimilco, Aragón etc., pero ¿de que serviría si quienes tienen la obligación de cuidarlos responderán que no tienen problema?

Las noticias rayan en tragicomedia, sin que a nadie le interese.
Noticia desde Morelia, Michoacán:

“Robo de peces, duro golpe a la investigación.
Miguel García Tinoco
Excelsior 8 de agosto de 2006
Sólo se recuperaron 401 de 12 mil 500 ejemplares de pez blanco (del lago Pátzcuaro), en peligro de extinción, que fueron hurtados por los mismos científicos que buscan su reproducción”

Y así se podrían llenar miles de páginas sobre ecocidios realizados a través de todo el país y de todo el planeta.
En Latinoamérica tenemos un problema ambiental sumamente complejo por las siguientes circunstancias:

  • Existe un gran porcentaje de la población que es ignorante de este tema y no hay un plan educativo que fomente, en el grueso de la población, una verdadera cultura ecológica
  • La palabra “ecología” se ha politizado por lo que ha perdido su significado científico.
  • Al igual que en todo el mundo, el uso equivocado de la tecnología engendra nuevos problemas. Por su influencia destructora sobre el medio ambiente natural, así como por la provocación de desequilibrios entre los pueblos. Puesto que estos nuevos problemas amenazan la supervivencia de la humanidad aún más gravemente que las armas nucleares consideramos que es el problema capital de nuestra época.
  • El manejo del medio ambiente está supeditado a los beneficios económicos que debe obtener la “inversión extranjera” que bien podría llamarse la “invasión extranjera”
  • Como resumen de lo anterior y principal causa de indiferencia al problema es la falta de una política ambiental.

Al respecto, José Luis Lezama(NOTA 21) en su artículo “Política ambiental mexicana” publicado en el diario Reforma el 19 de marzo de 2006 dice:

"Entre las muchas razones que impiden al sistema de planeación mexicano llegar a fondo en la solución de los problemas que aquejan al medio ambiente, existen dos que se distinguen por las raíces profundas que tienen y por su carácter recurrente. La primera es de naturaleza conceptual y tiene que ver con la filosofía y el pensamiento que alienta la política pública. En la mayor parte de los programas ambientales y en el discurso gubernamental salta a la vista una concepción incompleta o estrecha de la naturaleza. Ésta es considerada preponderantemente como materias primas, insumos para la producción y, de manera más Generalizada, como recursos naturales. Esto no significa negar el hecho inevitable de que la naturaleza es la fuente última de toda forma de vida y de que los seres humanos tienen que recurrir a los bienes que la naturaleza provee para su supervivencia. No obstante, reducirla a esta condición equivale a justificar los abusos que sobre ella se cometen. La naturaleza no existe únicamente para satisfacer las necesidades humanas, aun cuando sin ella no es posible pensar en nuestro ser en el mundo. Si pudiera asignársela una función, ésta tendría que ver con asegurar el sistema de la vida misma. Vista a través de la idea convencional de ecosistemas, la naturaleza regula y asegura la existencia de los distintos medios que hacen posible toda forma de vida, como son las aguas, los aires y los suelos. Los intercambios y los equilibrios que se producen en estos ámbitos o medios de la existencia son imprescindibles para el funcionamiento de todo el sistema del que también formamos parte los humanos. Al asegurar la permanencia y reproducción de estos equilibrios en los que coexisten el mundo inanimado, el animal y el vegetal, se está propiciando la permanencia y viabilidad de todas las especies. La desaparición de los hábitats o de los espacios vitales en los que transcurre la existencia de individuos o especies, o bien la eliminación de estas últimas, así como el abuso en la explotación de eso que los seres humanos consideramos como "nuestros recursos naturales", pone en peligro la viabilidad de ecosistemas enteros, puesto que las distintas especies dependen unas de otras, no pudiendo reproducirse de manera aislada, y pone también en riesgo aquella especie que más nos interesa, esto es, la humana. Por lo tanto, esa idea de entender a la naturaleza sólo como materias primas y de allí justificar su uso y, sobre todo, su abuso, les hace pocos favores aun a los que consideran a la naturaleza de manera utilitaria y sólo les interesa en tanto factores de la producción, beneficio económico y fuente de ganancia y poder. Existen incluso mundos que se destruyen cotidianamente, pero sobre los que nadie alza una voz de protesta, porque son invisibles y su muerte ocurre en el anonimato y el silencio. Este es el caso del desapercibido mundo de los microorganismos del cual dependen, entre otras cosas, los nutrientes básicos y el oxigeno que posibilitan los aspectos más elementales de la vida, tanto de la humana como de la no humana.
Sólo en contadas ocasiones se hace referencia en la política ambiental mexicana a una concepción de la naturaleza que trasciende esa estrecha visión que la asocia con la idea de insumos para la producción. Es ésta una idea bastante arraigada en la cultura occidental y forma una manera casi natural de pensar el medio ambiente. La usan y reproducen los políticos, quienes piensan que asumir la defensa ambiental sin mostrar sus beneficios directos para cualquiera de los grupos sociales que aseguran defender, se traducirá en pérdidas de respaldo popular y, sobre todo, de votos en las competencias electorales. Si no sirve directamente a los humanos, la naturaleza aparece como algo irrelevante. En la administración pública actual aquellos funcionarios con una visión distinta y más informada de lo ambiental o han sido despedidos, han abandonado las oficinas de gobierno o no tienen poder de decisión. En cambio han llegado a los más altos puestos funcionarios partidistas cuya cualidad más notoria es su absoluto desconocimiento de los aspectos más elementales de aquello sobre lo cual tornan decisiones.
La segunda razón mencionada del fracaso de la política ambiental mexicana tiene que ver con su práctica misma y con su arreglo institucional Esto se expresa con claridad en su carácter fragmentado y en su incapacidad para operar las políticas de una manera transversal, superando el recorte sectorial que impide tomar decisiones intersectoriales que vayan más de acuerdo con el carácter integral y ecosistémico de los problemas ambientales. Fue a eso a lo que se refirió con bastante desilusión el doctor José Sarukhán al efectuar sus observaciones críticas sobre el programa de medio ambiente presentado recientemente por el titular de la Semarnat
Muchos en el gobierno reconocen el carácter integral de los problemas ambientales, pero cuando se trata de hacer política pública y de tomar decisiones, tratan lo ambiental como algo aislado, sin las necesarias interconexiones con los otros sectores de la acción pública de cuyas decisiones y acciones depende el éxito o el fracaso de los programas para detener la destrucción y el derroche de la naturaleza. Son estos dos aspectos cruciales de la política ambiental que deberán ser abordados con toda claridad por quienes aspiran a la Presidencia de la República, dada la importancia de estos asuntos para cualquier proyecto de desarrollo nacional. Sin una política ambiental apropiada, la naturaleza continuará su proceso de deterioro y destrucción mostrándose incapaz de sustentar ningún desarrollo, ni de alentar futuro."

Pero no solo los candidatos adolecen de una política ambiental en el artículo de Iván Restrepo aparecido el 17 de julio de 2006 en el diario La Jornada, se da cuenta de que México, bajo el actual gobierno, es hoy un país con mayor deterioro ambiental, cada año se pierden en promedio 15 mil hectáreas de manglares y si no se revierte la tendencia en 20 años se reducirán a la mitad las hectáreas que todavía tenemos de ese invaluable ecosistema formados en las costas a través de cientos de años… Y como no va a suceder esto si los señores diputados anularon la ley de protección a los manglares y a cambio promulgaron otra donde se permite su destrucción ¡a cambio de un pago de $5000.00 (350 Euros) por hectárea! para beneficio de los hoteleros españoles que construyen en la costa de Quintana Roo, en el caribe mexicano.

En los países en “vías de desarrollo” la revolución industrial se muestra en toda su crudeza como chimeneas de fábricas, albañales a cielo abierto, ciudades sucias, etc., pero en Europa y Estados Unidos han sido sustituidos “por las amenazas intangibles pero mucho más angustiosas de la química de síntesis, la energía nuclear o incluso las manipulaciones genéticas”, como dice François Guéry: “ya no es bajo la mirada complaciente del hombre industrial, espectador por vocación como se muestra en lo sucesivo la ‘fealdad’ del mundo. Al contrario, se pone a cubierto lejos de las miradas: en las alturas, en sus fondos submarinos, en la estratosfera, en células ínfimas de tejidos animales, en los ciclos de larga duración, en los santuarios naturales vírgenes… Allí, sólo la mirada tecnológica puede explorar la fealdad: por medio de instrumentos de buceo submarino, microscopios, muestreos, extrapolaciones decenales, satélites... Lo peculiar de la contaminación moderna es que resulta inaccesible para el profano.”(NOTA 22)

En los países del tercer mundo, el sentimiento hacia la naturaleza se está perdiendo a grandes pasos y se está creando una “correlación antagónica debido a la expansión de una civilización cada vez más urbana, artificial.”(NOTA 23)

De acuerdo con Bill McKibben: (NOTA 24)
Vivimos al final de la naturaleza, el momento en que el carácter esencial del mundo que hemos conocido desde que dejamos de columpiarnos de las ramas sujetándonos con la cola ha empezado a cambiar de repente…El daño que hemos infligido al planeta y el que al parecer hemos dispuesto hacerle en un futuro dominado por la ingeniería genética, comercial, como siempre, me hacen preguntar si no existirá otra vía, si no hay ninguna otra alternativa más humilde, una que nos permita adaptarnos mejor a lo que queda de la naturaleza y dejarle sitio para que se recupere, si puede; una alternativa que implique cambiar no sólo nuestra forma de actuar, sino también de pensar.

McKibben escribió su libro en 1990 y le tenemos malas noticias, a la fecha (julio de 2006) no sólo seguimos dañando al planeta sino que cada día lo hacemos más y mejor. Pero a grandes males grandes remedios: si es que todavía es tiempo, probablemente aun cuando no cambian de paradigma las estructuras de poder, la naturaleza siguiendo las leyes de la evolución se encargará, mediante un evento catastrófico, de que necesariamente surja una nueva estructura social.(NOTA 25)

Al respecto, en el párrafo final de su libro Climate Crash,(NOTA 26) John D. Cox, periodista especializado en temas ambientales y premiado por sus trabajos sobre “El Niño” y otros señala: Las noticias (sobre las investigaciones) desde Groenlandia, por desgracia, apuntan a que son posibles cambios en el sistema del clima mucho más severos que los anteriormente supuestos por nadie. Estos cambios pueden ser grandes, rápidos y potencialmente peligrosos para las sociedades que están obstinadamente ancladas en la estabilidad y se resisten a adaptarse. En el caso de un cambio abrupto –una sorpresa climática – las discusiones políticas probablemente ya no serán sobre el control de las emisiones industriales, su justicia o su viabilidad económica. Problemas políticos y económicos más urgentes demandarán la atención de todas las naciones. En tal caso será el poder de la naturaleza el que cambie nuestro mundo a tal grado que incluso cuestiones tan básicas como averiguar si las causas del colapso fueron naturales o no, serán tristemente irrelevantes.

A pesar de todo, hay quienes niegan que el cambio climático sea ya una realidad para no generar pánico en la población y mucho menos en los mercados financieros. Grupos financiados por las industrias que utilizan combustibles fósiles cuestionan estudios que indican que la capa de hielo de Groenlandia se está derritiendo más rápido que lo esperado y puede acelerar el incremento de la elevación del nivel del mar. Discuten estos grupos que los científicos hacen predicciones basados en datos obtenidos de estudios efectuados durante pocos años. Afirman también que programas de computadora indican que las altas temperaturas pueden provocar grandes nevadas y concentraciones de nieve en la Antártica, lo que compensaría el derretimiento de las capas de hielo en el mundo. Sin embargo, un artículo escrito por 16 científicos de siete países, contradice las proyecciones de computadora, afirmando que, usando datos de satélite de observaciones de las capas de hielo orientales y occidentales de la Antártica, se concluye que no ha habido un incremento de precipitaciones en la región en las pasadas cinco décadas.(NOTA 27)

En la comunidad científica el cambio climático es un hecho incontrovertible. En la revista Science (8 de junio de 2006) se puede ver el interesante artículo de William E. Bradshow y Christina M. Holzapfel, “Evolutionary Response to Rapid Climate Change (Respuestas evolutivas al acelerado cambio climático):

“En los pasados 40 años, (varias) especies han extendido sus ámbitos hacia los polos, habiéndose desarrollado, emigrado y reproducido más temprano en la primavera de lo que lo hacían en años previos.(NOTA 28) Estas expansiones de ámbito y los cambios de fechas en los eventos de estación, han sido generalmente atribuidos a la “plasticidad genotípica”, esto es, a la habilidad de los individuos a modificar su comportamiento, morfología o fisiología en respuesta a condiciones ambientales alteradas.(NOTA 29) La plasticidad genotípica no es toda la historia. Recientes estudios muestran que en las décadas recientes el cambio climático ha conducido a cambios genéticos heredables en poblaciones de animales tan diversos como pájaros, ardillas y mosquitos."

En un párrafo los autores admiten dos importes hechos
1) El cambio climático viene dándose desde hace por lo menos 40 años, y
2) Existen caracteres adquiridos que se heredan. Esto, que no es tema del artículo tiene gran implicación en la teoría sintética y respalda la tendencia de los trabajos sobre evolución de este sitio.

El artículo termina diciendo que está claro que a menos que el acelerado cambio climático sea ampliamente reconocido y se den pasos efectivos para mitigar sus efectos, las comunidades naturales con las cuales estamos familiarizados, dejarán de existir.(NOTA 30)

Aparentemente este es un trabajo cargado de pesimismo. Desgraciadamente el ser optimistas y terminar con el lugar común de que todavía hay esperanzas es engañar deliberadamente. Este es un trabajo que pretende ser realista. Hemos iniciado una catástrofe ambiental y como dice Noam Chomsky:(NOTA 31) Decimos “Oh, sí, he hecho una cosa espantosa, lo lamento. Pero no pienso hacer nada al respecto, ya he manifestado mi culpabilidad. Punto final”. Es una actitud que se da una y otra vez. Pero no se pone punto final a un crimen por el mero hecho de manifestarse uno culpable. Si haces algo que no está bien eso tiene sus consecuencias ¿Qué piensas hacer al respecto? El sentimiento de culpa puede convertirse en una manera de impedir el paso a la acción. Nos consolamos diciendo: “Fíjate en lo noble que soy. He confesado que he hecho algo que estaba mal, y me he liberado. Esta es una manera común de pensar.

Finalmente, soluciones existen, y nosotros como muchos tenemos un proyecto, pero toda solución, todo proyecto, para hacerse viable, depende de la voluntad de los grupos de poder y los gobiernos y estos tienen asesores a su conveniencia.

Estamos alineados con aquellos que creen que el ser humano sobrevivirá si se da la inminente catástrofe ambiental, pero la mayoría de la humanidad quedará en peores condiciones que en la edad media y sólo un pequeño grupo será el poseedor de los recursos del planeta.

Pensamos que estar informados es mejor que ignorar. De hecho, en la evolución siempre han sobrevivido los que poseen la información adecuada sobre su medio ambiente y no los “más aptos” para destruirlo.

México, septiembre, 2006


NOTAS

(NOTA 1) PASCUAL, Trillo José Antonio, Revoluciones en las ciencias naturales. La nueva visión de la Tierra y de la Vida, Miraguano Ediciones, Madrid, 2004, pág. 147-149
[al texto]
(NOTA 2) DROUIN, Jean-Marc, La ecología: genealogía de una disciplina. En La tierra ultrajada: los expertos son formales, THEYS, Jacques y Bernard Kalaora compiladores, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1996.
[al texto]
(NOTA 3) MORIN, Edgar, “Por un pensamiento ecologizado” en La tierra ultrajada: los expertos son formales, THEYS, Jacques y Bernard Kalaora compiladores, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1996.
[al texto]
(NOTA 4) VERNADSKY, Vladimir. Citado por Tennenbaum, Jonathan. “Verdansky and the Science of life” en 21st. Century Science & Technology. Summer 2001. p 14
[al texto]
(NOTA 5) RAVETZ, Jérôme, “Conocimiento útil, ¿Ignorancia útil?” en La tierra ultrajada: los expertos son formales, THEYS, Jacques y Bernard Kalaora compiladores, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1996.
[al texto]
(NOTA 6) CESARMAN, Fernando, Ecocidio: la destrucción del medio ambiente. Editorial Joaquín Mortiz, S.A.. México, D.F., 1972.
[al texto]
(NOTA 7) DUMONT, René, Ecología socialista. Solo una ecología socialista puede permitirnos sobrevivir. Ediciones Martínez Roca, S.A., España, 1980.
[al texto]
(NOTA 8) CHAVEZ de la Peña, Jorge, ¿A dónde llevan los excesos del ecoturimo? Dirección electrónica
http://www.jornada.unam.mx/2000/08/21/eco-chavez.html
[al texto]
(NOTA 9) PEDROCHE, Francisco, “Biodiversidad. ¡Divino tesoro!” en Ingeniería Genética y Ambiental, KWIATKOWSKA, Teresa y Ricardo López Wilchis compiladores, Plaza y Valdés-CONACYT, México, 2000
[al texto]
(NOTA 10) ARNTZEN, Sven, ¿Haciéndole un bien a la naturaleza? Ecofilosofía y la etica de la restauración ecológica, en Ingeniería Genética y Ambiental, KWIATKOWSKA, Teresa y Ricardo López Wilchis compiladores, Plaza y Valdés-CONACYT, México, 2000
[al texto]
(NOTA 11) STIKKER, Allerd, The Transformation Factor (Toward an Ecological Consciousness), Elemental, USA, 1992.
[al texto]
(NOTA 12) GIFFORD, Robert, “Why we're destroying the earth” en Psychology today, marzo-abril 2000
[al texto]
(NOTA 13) CONTAMINACIÓN ACÚSTICA Contaminación por ruido, asunto olvidado Teorema. Revista especializada en Tecnología Ambiental, México, Teorema Técnico ambiental, agosto-septiembre 2003, Año 10, No. 41. pág. 8-9
[al texto]
(NOTA 14) http://www.fundacionsustentable.org/article989-Versiones-sobre-el-Desarrollo-Sustentable&mode=&order=0&thold=0.html
[al texto]
(NOTA 15) POWER, Carla, entrevista Sadruddin Aga Khan, “Un llamado a la conservación” en Newsweek en Español, 4 de septiembe de 2002.
[al texto]
(NOTA 16) SARTORI, Giovanni y Gianni Mazzoleni, La Tierra Explota, Taurus, Madrid, 2003
[al texto]
(NOTA 17) RUBBIA, Carlo, El dilema nuclear, Grijalbo-Conaculta, México, 1991
[al texto]
(NOTA 18) DELGADO Ramos Gian Carlo. Ensayo “En la mira el saqueo de la biodiversidad” en Revista mensual de política y cultura Memoria. Abril 2002
[al texto]
(NOTA 19) CEREIJO Celo, Mariano, “Cuando las barbas de Percy veas cortar, pon las tuyas a remojar” en Revista mensual de política y cultura Memorias, agosto de 2003.
[al texto]
(NOTA 20) HO, Mae-Wan, DNA in GM Food & Feed reporte en Science in Society, Issue 23, Autumm 2004. Se recomiendan todos los artículos sobre el tema en los ejemplares de la citada revista.
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(NOTA 21) El Dr. Jose Luis Lezama es Director del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales, de El Colegio de México
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(NOTA 22) THEYS, Jacques y Bernard Kalaora, “Cuando la ciencia inventa de nuevo el medio ambient” en La tierra ultrajada: los expertos son formales, THEYS, Jacques y Bernard Kalaora compiladores, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1996.
[al texto]
(NOTA 23) MORIN, Edgar. “Por un pensamiento ecologizado” en La tierra ultrajada: los expertos son formales, THEYS, Jacques y Bernard Kalaora compiladores, Fondo de Cultura Económica, .México, D.F., 1996.
[al texto]
(NOTA 24) McKIBBEN, Bill. El fin de la naturaleza. Ediciones B, S. A. Barcelona 1990
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(NOTA 25) Si tratamos de encontrar el porqué de estos cambios ambientales y sociales tan acelerados hacia una sociedad deteriorada nos vamos a encontrar con la enorme sombra de Darwin y sus seguidores. Para ver la justificación de esta afirmación se puede consultar cualquier artículo de la sección Evolución en este sitio
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(NOTA 26) COX, John D. Climate Crash. Joseph Henry Press. Washington, DC. 2005
[al texto]
(NOTA 27) EILPERIN, Juliet, Greenland’s Melting Ice Sheet May Speed Rise in Sea Level. The Washington Post. 11 de agosto de 2006
[al texto]
(NOTA 28) C. Parmesan, G. Yohe, Nature 421, 37 (2003)
R. Warren, in Avoiding dangerous Climate Change, H. J. Schellnhuber et al., Eds. (Cambridge Univ. Press, Cambridge 2006), chap,11
D. Berteaux et al., Integr. Comp. Biol. 44, 140 (2004)
T. L. Root et al., Nature 421, 57 (2003)
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(NOTA 29) L. Hughes, Trenes Ecol. Evol. 15, 56 (2000)
G. R. Walter et al., Nature 416, 389 (2002)
[al texto]
(NOTA 30) E. Kolbert, Field Notes from a Catastrophe: Man, Nature and Climate Change (Bloomsbury, New York, 2006)
[al texto]
(NOTA 31) CHOMSKY, Noam. Ambiciones imperiales. Editorial Océano de México, S. a. de C. V. México 2006
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